¿Cómo se escriben los apellidos?

La ortografía de los apellidos

A pesar de que muchos crean que la ortografía no se aplica a los apellidos, no es cierto, se atienen a ella igual que cualquier otra palabra, aunque cada apellido tiene su particular grafía. Por ejemplo, una persona que se llame Pérez no puede escribir su apellido sin la tilde convirtiendo una palabra aguda en una llana; sin embargo, el apellido Jiménez adopta tres formas por lo menos: Jiménez, Giménez o Ximénez. En este sentido es obligado respetar la grafía peculiar de cada apellido, de modo que si una persona lo escribe con G (Giménez), no debemos ponerle J (Jiménez), aunque también sea correcto y aparezcan en el mismo texto otros con el mismo apellido escrito de distinto modo.

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Apellidos extranjeros

Hace años se traducían al español los apellidos extranjeros, y por eso la reina de Escocia Mary Stuart se convirtió en María Estuardo..

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Hoy en día los apellidos extranjeros deben escribirse con la misma grafía de su lengua de origen, pero deben respetarse los que tradicionalmente se han traducido (como María Estuardo). Sin embargo, cuando se trata de apellidos procedentes de lenguas cuyos alfabetos son distintos del latino (cirílico, griego, chino, etc.), debe transcribirse a nuestra fonética, pero directamente, no a través de idiomas intermedios, como suelen serlo el inglés y el francés. De este modo, en el caso de Tchaikowsky y Krushchef, aunque se respeten estas grafías por tradición, en español deberían ser Chaicosvsky y Jruschov, puesto que es la pronunciación rusa de dichos apellidos.

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Apellidos compuestos

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1. Formados por la unión de partículas más apellido

Hay apellidos, tanto españoles como extranjeros, que van acompañados de partículas (de, de los, de las, del, von, ibn…).

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Tal como indica la Ortografía de la lengua española, si un apellido comienza por preposición, o por preposición y artículo, estos se escriben con minúscula cuando acompañan al nombre de pila: Fernando del Campo, Luis de Torres… Nótese que Campo y Torres conservan la inicial mayúscula.

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Pero, si se omite el nombre de pila, la preposición debe escribirse con mayúscula: señor De Torres, De la Rosa, Del Campo… En el caso de “de la”, “de las”, “de los”, la partícula que lleva la mayúscula es la primera: señor De la Torre.

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En los apellidos que no tienen preposición sino solamente artículo, este se escribirá en mayúscula, al margen de que le preceda o no el nombre de pila: Juana La Mota; señora La Mota, señora de La Mota.

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Al cumplimentar formularios, este tipo de apellidos deben escribirse junto a sus partículas en el campo correspondiente. Ejemplo:

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Apellido 1: Del Amo
Apellido 2: Belmonte
Nombre: Juan

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Por otro lado, para alfabetizarlos (en índices, bibliografías, etc.), no se tienen en cuenta las partículas, por lo que se escriben en minúscula tras el nombre de pila:

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Amo González, Pedro del
Diego Cortázar, Ana de
Torre Ibarra, Ramón de la

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2. Formados por la unión de dos apellidos simples

Los apellidos compuestos formados por la unión directa de dos apellidos simples se escriben en la actualidad con un guion intermedio para diferenciarlos de la mención del nombre con los dos apellidos: Juan Pérez-Gómez (primer apellido) frente a Juan Pérez Gómez (primer y segundo apellidos). En cambio, si el apellido compuesto está formado por apellidos simples unidos por conectores (del, de la, etc.), se mantiene la escritura separada de sus componentes, y puede utilizarse la preposición “y” para indicar la frontera entre el primer apellido y el segundo: Ramón Gómez de la Serna y Puig, Álvaro Pombo y García de los Ríos.

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Hay apellidos simples generados por la fusión fónica y gráfica de elementos que forman parte de apellidos originariamente pluriverbales, cuando constituyen un solo grupo acentual. A veces, uno de los componentes pierde alguna de sus letras en el proceso de integración, lo que da lugar a una nueva unidad onomástica: Dávila (de De Ávila), Torralba (de Torre Alba). En otros casos, los componentes mantienen su integridad gráfica en la fusión y se generan dos variantes, una simple y otra compuesta, igualmente válidas: San Segundo y Sansegundo, La Fuente y Lafuente. Se aplica aquí la misma restricción que obliga a mantener, cuando existe más de una forma admitida, la estabilidad del apellido a lo largo de la línea familiar.

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El género de los apellidos

Se les otorga siempre el género de la persona que lo lleva: la Martínez, el Sánchez…

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El plural de los apellidos

En general, el plural de los apellidos se forma como el de los nombres comunes (la época de los Góngoras), pero hay que tener en cuenta los siguientes casos:

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1. Los apellidos terminados en –z carecen de forma plural, salvo aquellos en que esta terminación lleva acento: los Ruices, los Muñoces.

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2. Los apellidos históricos de casas reinantes tienen siempre plural, como los Austrias, los Borbones…

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3. Los apellidos se mantienen invariables cuando designan a los miembros de una misma familia: Mañana cenamos en casa de los García; Los Alcover se han ido a vivir a Quito.

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4. Cuando se emplean para designar un conjunto diverso de individuos que tienen el mismo apellido, el uso vacila entre mantenerlos invariables o añadirles las marcas propias del plural de acuerdo con su forma. La tendencia mayoritaria es mantenerlos invariables, sobre todo en el caso de apellidos que pueden ser también nombres de pila, para distinguir ambos usos: Los Alonsos de mi clase son muy simpáticos (nombre de pila) y Los Alonso de mi clase son muy simpáticos (apellido); o cuando se trata de apellidos que tienen variantes con -s y sin -s, como Torre(s), Puente(s) o Fuente(s): En mi pueblo hay muchos Puente (gente apellidada Puente) y En mi pueblo hay muchos Puentes (gente apellidada Puentes). Salvo en estos casos, los que terminan en vocal admiten con más naturalidad las marcas de plural que los que acaban en consonante: En la guía telefónica hay muchísimos Garcías (pero también hay muchísimos García), frente a ¿Cuántos Pimentel conoces? (más normal que ¿Cuántos Pimenteles conoces?).

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5. Los nombres de dinastías o de familias notorias también vacilan, aunque la mayoría tienden a permanecer invariables: los Habsburgo, los Trastámara, los Tudor, los Borgia…

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Los apellidos y las lenguas oficiales

En muchos de los países hispanohablantes el español no constituye la única lengua oficial. En España convive con el catalán, el gallego y el vasco, y en América lo hace con un gran número de lenguas indoamericanas. Naturalmente, esta convivencia también tiene repercusiones en los apellidos.

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Según la legislación española, si un apellido posee equivalente en una de las lenguas cooficiales, la persona que los lleve tendrá el derecho de elegir entre la forma castellana y la forma correspondiente a la otra lengua, respetando siempre las convenciones ortográficas de cada una de ellas (por ejemplo, Suñer o Sunyer).

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Fuentes

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Diccionario panhispánico de dudas (2005)

http://lema.rae.es/dpd/srv/search?id=Iwao8PGQ8D6QkHPn4i

 

 

Ortografía de la lengua española (2010)

http://aplica.rae.es/orweb/cgi-bin/v.cgi?i=hnJqiqhlbzdQsIgw

 

 

Dudas y errores del lenguaje (1987)

Martínez de Sousa. Editorial Paraninfo

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