Propuesta 123 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller de creatividad literaria-123Escribid una historia en no más de 2.500 caracteres cuyo tema sea “el amor verdadero” en el sentido que vosotros queráis darle.

 
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El libro de mis buenos momentos

EL LIBRO DE MIS BUENOS MOMENTOS
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Un libro para escribir
más de quinientas situaciones que te ayudarán
a recordar los mejores momentos de tu vida.
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 Este libro es una herramienta para capturar con palabras nuestros buenos momentos contando las sensaciones que nos hacen vivir y los detalles necesarios para evitar que caigan en el olvido.
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Contempla unas quinientas situaciones que todos hemos vivido o viviremos, con varias preguntas para cada una de ellas cuyas respuestas nos permitirán captar y disfrutar con más intensidad esos instantes irremplazables.
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libros para escribir y luego leer

  1 comentario en “Propuesta 123 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. 19 Marzo, 2017 at 21:17

    CARTAS A NADIE

    En primer lugar, Juan, tengo que pedirte que por favor no me malinterpretes. Tal vez, si llegas a leer estos párrafos, pienses que soy una loca, que pretendo acosarte. Ni muchísimo menos, sólo intento buscar una vía para expresar todo lo que nunca podré decirte en persona, lo que es posible que nunca escuches ni leas, a menos que estas páginas lleguen accidentalmente a ti como un mensaje en una botella, pero tú y yo sabemos que eso es muy poco probable, por no decir imposible. Si algún día llegan a tus manos espero que me perdones si te molestan, porque no era mi intención hacerte daño, sólo quiero expresar lo que siento, igual que tú hiciste algún día, extraviado en los laberintos del tiempo, hace ya veinte años.

    No sé nada de ti, ni si te has casado, si tienes hijos, a qué te dedicas. Cuando me enteré de que algún día me quisiste, el tren ya había pasado, en aquélla estación ya había crecido la hierba y ya no tenía sentido buscarte, abordarte en un bar o agregarte en alguna red social. Supongo que el Juan que algún día se enamoró de mí ya no existe. Sin embargo la Elisa de entonces sigue viviendo, destrozada en mi interior y para recomponerse, la de hoy necesita hablar contigo, aunque tú no la puedas escuchar.

    Hace años que sé que fuiste tú el autor de aquel anónimo, pero no puedo hablar con nadie de esto, porque me pediste que no se lo contara nadie y no lo haré. ¿Sabes cuántos Juanes y cuántas Elisas habrá habido, perdidos en los patios de los colegios, en las escaleras de las universidades, en los parterres de las plazas públicas, en las puertas traseras de las discotecas dibujando corazones con sus nombres en las paredes? Tantos, tantísimos, que nadie sabrá que Juan y Elisa somos tú y yo. Puedes estar tranquilo.

    A veces me miro en el espejo, me gusta ver como el tiempo va deslizando su mano sobre mi apariencia. Si bien su toque es benévolo, las marcas que quedan sobre mí muestran manchas solares, cicatrices consecuencia de locuras deportivas o alguna arruga de expresión producto de reír más que entonces, cuando tú me perseguías por todas las esquinas sin yo saberlo.

    Sí Juan, mi vida es de serial televisivo, ni yo me la creo ¿Quién me lo iba a decir? He conseguido un puesto de directiva en una empresa de Suiza en el que gano un dineral al mes, vivo en un paraíso tan terrenal como fiscal, acabo de firmar un contrato con una importante editorial y hay un hombre que me ama de verdad, uno que no eres tú. Sin embargo, tras leer todas las ovaciones de mis seguidores de Instagram, los cumplidos de los clientes de mi empresa, que se alegran de verme siempre tan, tan, tan bien, según dicen, los besos de André, me siento a tomar mi café en la mesa de mi cocina, y con tantos niños que hay en el mundo muriéndose de hambre, con tanta explotación de seres humanos, tantas guerras por empezar, yo no hago sino llorar por ti.

    A lo que vamos Juan, tú no sabes lo que era vivir en aquélla casa de locos, con un padre alcohólico, una madre dependiente y una hermana que ha intentado suicidarse dos veces y cualquier día de estos lo volverá a intentar. Que tenga cuidado con lo que desea, porque a lo mejor lo consigue. Ya ni siquiera tengo contacto con ellos.
    Yo tomé la decisión ya con trece años: no quería tener novio, nunca me lo prohibieron explícitamente, pero una no es tonta. No sabes los golpes que daba ese hombre, ni idea tienes.

    No sabes lo que nos ahorramos tanto tú, como yo, el tiempo que ganamos evitando yo cerrar la puerta de mi casa tras nuestras espaldas. Hubiera sido la tumba de nuestro amor Juan, hubiera durado muy poco. Digo nuestro amor, porque no sé cuánto me querrías tú o cuanto te gustaría, pero yo sí que te quise sin saberlo, y después de descubrirte como el autor de aquel anónimo, con mi vida hecha ya. Una parte de mí te quiere, te va a querer siempre, no me preguntes por qué, ni siquiera yo lo sé. No son las primeras letras que te escribo, ni las primeras que no lees, supongo. Dicen algunos expertos que hay que escribir sólo para una persona, y habiendo tanta gente en mi vida esa persona eres tú.
    Si te preguntara por qué nunca me dijiste ni hola, me dirás: “porque soy muy tímido”. No me lo creo, nadie muy tímido se pone a magrearse con una medio novia en la puerta de su mismísima casa, que no te vi solo con una, que tuviste varias y con todas hacías lo mismo, sinvergüenza, que un poco más y te lo hacías ahí mismo. No sé por qué tanto recato conmigo.
    Me tenías miedo y al mismo tiempo te sentías atraído por mi dureza, por mi naturaleza arisca, construida a base de golpes que pretendían arrancar de mí una disciplina militar, de listados a través de los cuáles se me ordenaba en todo momento lo que debía hacer, ni la ropa con que me vestía me dejaban elegir, te lo puedes creer. Toda mi vida había sido programada, como la dieta de un enfermo en el hospital, nada podía salirse del patrón. En consecuencia, para cómo podría estar, los piscólogos me dicen que estoy bien.

    No te asustes, de verdad. Supongo que te habrás casado o vivirás con una mujer que te quiere, aunque ignoro donde y si lo supiera, no iría a buscarte, porque imagino que no te gustaría. No soy una persona invasiva, no, sólo es que a veces hablo en tono de metáfora. Lo que me ocurre contigo es que el descubrimiento de que fuiste el autor de aquel anónimo, me hizo pensar en que una vida paralela, cerca de mis raíces, estaba allí a tu lado, sin yo saberlo, una vida que eso a lo que llaman destino tenía reservada para mí y que yo en mi terquedad juvenil me empeñé en no rastrear, en patear, en pisotear y en ignorar, con los ojos bien abiertos, bien atentos para capturar toda la miseria y toda la basura que se vertía sobre mí y asombrosamente ciegos a las bondades de la vida. Me culpo por eso.

    ¿Te imaginas si hubiéramos sido novios? Tal vez no hubiese sido un desastre, como yo siempre imaginé. A lo mejor hubiera salido bien, igual no hubiéramos sido dos niños de papá, sino sólo Juan y Elisa y en vez de volver sola en el tren de cercanías como tantas y tantas noches, hubiera vuelto contigo y no hubiéramos hecho cosas en el portal de mi casa, sino en cualquier otro sitio, ante los ojos de nadie y hubiéramos escrito nuestros nombres dentro de corazones atravesados por flechas en las escaleras de la universidad, en el parterre de la plaza pública, en las puerta trasera de cualquier discoteca.

    Lo irónico, Juan, es que aquel anónimo donde te me declarabas en tono amoroso nos han unido irremediablemente. Aquella historia entre nosotros ocurrió sin ocurrir, siempre serás el chico que me escribió las cartas, del que me enamoré sin saber quién era y yo tu chica de la puerta de al lado.

    Te quiero Juan, ya está, ya lo he dicho, te quiero de la misma forma en la que aquella Elisa adolescente sigue viva dentro de mí. Si pudiera arrancar un trozo de mi corazón, lo haría y te lo daría para ti, para que te acompañara, para que lo guardaras cerca del tuyo, pero hace demasiado tiempo de todo aquello y ya es tarde, me habrás olvidado. La hierba ha cubierto las vías del tren y ya no pasará ninguno más por esta estación, en la que un día los dos nos cansamos de esperar.

    Qué demonios … Ahí te lanzo ese pedazo de mi corazón, volando por los aires junto a la luz, si lo atrapas es tuyo.

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