Propuesta 16 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller-de-creatividad-literaria-16Hoy utilizaremos de nuevo una imagen como fuente de inspiración, pero en esta ocasión se trata de una imagen surrealista, puesto que lo absurdo o imposible provoca mayor actividad en nuestra imaginación.

 

Debéis redactar un texto con un máximo de 2.000 caracteres con la forma y género que queráis basado en la imagen que tenéis bajo estas indicaciones. 

 

 

 
Enviad vuestros textos en el espacio para los comentarios.

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Imagen para la propuesta 16.

imagen surrealista taller de creatividad literaria

taller de creat literaria madrid

TALLER DE CREATIVIDAD LITERARIA
presencial en MADRID
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con tutor

grupos reducidos

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Viernes
de 19,30 a 20,45
Zona Retiro
Grupos reducidos
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A través de ejercicios prácticos, los participantes aprenderán diferentes métodos y herramientas para desarrollar la creatividad y cómo aplicarlas a la escritura de textos literarios.
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  10 comments for “Propuesta 16 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Azul Bernal
    21 septiembre, 2016 at 15:29

    Se movía despacio, con la gracia sobrenatural de ser mujer, de andar descalza, de saberse diosa. Había sido tocada por cupido. Su piel llamada a la vida, su alma a despertar de su letargo. Se desataron de su cabeza los cabellos, sus pies se tornaron alados, sus pensamientos quedaron atrapados, suspendidos, en esa eternidad que es rememorar los vivido.
    La llamaba por su nombre, la sacudían por los hombros, pero no había respuesta: se encontraba lejos, muy lejos, allá en las altitudes de saberse amada.
    Nadie comprendía este hecho, nadie comprendía sus vuelos internos, pues el amante había entrado, irrumpido, tirando las puertas, rompiendo las ventanas, sigilosamente, ante el amparo de la luna. Nada en la casa se estremeció, no hubo ningún sonido que le delatara, puesto que el amante había entrado por la noche, sin hacer ruido, y todo el estallido, y todo el tronido de puertas destruídas, de ventanas rotas, había ocurrido en silencio, puesto que había ocurrido dentro de su alma. Sí, el amante había roto sus murallas, sus hechizos, birlado sus alarmas, arrancado las cadenas de su castidad.
    La tomó por sorpresa, metió mano en su piel, le enseñó a volar y a ser río. El amante besó luegares que ella no había hecho conscientes, y que bajo aquellos labios, se tornaron en torrentes. -Ábrete para mi, déjame mirarte- y ella no pudo hacer más, que apartar la grandeza de sus piernas, y revelar los borbotones que surgían de sus entrañas. Borbotones de lava que ardía, que manaba, suplicaba alguien les bebiera, les diera sentido, le alebrestara. Jadeaba su aliento, cantaba su alma, su piel se llenó de luz, y la depositó en el cielo. Más, quería, requería más y más de aquello. De aquello que era nuevo, tota. Más, porque comenzaba a nacer, porque descubría el sentido, porque ya no podría vivir sin ello. Desde ese momento, esta era su nueva respiración: estallar muriendo, estallar mojando, estallar volando. Salió de su cuarto esa mañana, con el pelo revuelto, con la mirada hacia sí misma y envuelta en silencio. Respiraba los aromas, recorría los recuerdos, disfrutaba la entrepierna ardiendo. Se preparó un café, se alfojó la bata, se asomó a la ventana. Su madre, escandalizada, corrió a buscar a la abuela, y la abuela al ver a la niña lo supo, había cruzado el umbral. Ya no había más niña en esa casa, pues el cuerpo de niña radiaba. La niña había sido tocada. Como un despojo, sobre la cama había quedado tendida la niña, surgiendo la mujer, la diosa, la dadora de vida. Ahí la tenían ante sí, con los senos despeinados, café en mano, asomando por la ventana y con la mirada fijada en el infinito. ¿Quién habrá sido el bandido? ¿Quién el que tocó su espíritu, burló la moral, y conquistó del pubis las montañas y los ríos? -¿Él?- pensó la nueva diosa, – ¿por qué creerían que fue un él. Si no hay mejor amante que quien domina el cuerpo de una diosa, y qué otro puede ser si no otra diosa. Mi amante me ha traído tanta, pero tanta luz. Tanto pero tanto amor, tanta agua, tanta sed, ¡Tanto! Yo soy una diosa que ha sido llamada al amor en la voz, la mirada y por la mano femenina de otra diosa. – la abuela corrió despavorida, la madre gritó y cayó en un desmayo, pero ella de nada de esto se percató. La gran diosa había descendido hasta su alcoba, y la llamaba de nuevo a la vida.

    • Narradora de Cuentos
      23 septiembre, 2016 at 13:08

      Azul que derroche , de tus escritos mana imaginación a borbotones …
      Supongo que es difícil contenerte , pero eran 2000 caracteres , no 2700 y pico , de todos modos los leo gustosa …
      A mí me da mucho trabajo ceñirme al número de palabras también , pero creo que ahi está parte eel intringulis del taller
      Soy Lourdes seguire leyendote curiosa

      • Azul Bernal
        16 octubre, 2016 at 00:21

        Aquí nos vamos capoteando. Un gusto compartir contigo esta experiencia. Bien me paso de palabras, no abro el contador porque en la tablet que me prestan, con un dedazo todo se borra. Escribo y lo mando sin leerlo, sin contarlo, sin respirar…

  2. 22 septiembre, 2016 at 21:16

    El sol del amanecer se cuela por la ventana de la habitación del hotel y clava sus rayos sobre tu rostro aún dormido. Yo quedo al abrigo de tu sombra, observándote inmóvil, hasta que se me escapa un beso y tú me sonríes aún con los ojos cerrados.
    Estoy en la cafetería de la piscina, son las 10.30 de la mañana de un día de verano en el sur y observo el griterío de los niños, insaciables de juegos y agua y me sorprendo a mí misma devolviéndoles la sonrisa. Te encuentro de pronto. Vienes hacía mí, con dos cafés en las manos. Andas despacio, porque nunca se te dio bien el equilibrio. Y yo me río burlona, y tú te enfadas de broma.
    Hablamos del mar, del verano y las sirenas. Arreglamos el mundo inventando quimeras. Y reímos. De nuestras estupideces matinales. De nuestros castillos de arena olvidados en la orilla. De nuestro mundo creado sobre palillos cristal.
    Abro lo ojos y mi mente me arrastra de nuevo al presente. Estoy demasiado lejos del mar para pensar en sirenas y mi corazón anda acelerado por el viaje en el tiempo. Los niños ahora visten de traje y corren fugaces por La Gran Vía. El sol a penas ilumina parte de mi mano. Dejó de ser calor y se convirtió en simple y llana luz. Frente a mí, tu silla me mira vacía y yo le pregunto qué habría pasado si hubiésemos creado un mundo sobre la fría roca, en lugar de utilizar los palillos de cristal, si aún estábamos a tiempo de utilizar los juegos de alquimia.
    Fuera ha empezado a llover. Levanto mi cuerpo de la silla y mientras me abrocho el abrigo con desgana, observo la taza medio llena. A ese café le faltaba el azúcar de tus palabras y el suave aroma de tu presencia.

    • NegHro
      13 julio, 2017 at 22:04

      Que lindo viaje por los recuerdos

    • María Cervera
      6 octubre, 2020 at 19:50

      Me ha gustado. Entiendo que al ser un relato corto es más sencillo explicar lo que piensas. Yo he intentado pasar de las 1000 palabras pero se agotaban mis ideas. Creo que tengo imaginación pero no es así.

  3. Narradora de Cuentos
    23 septiembre, 2016 at 13:31

    Quiero domar los pensamientos , que atormentan y zozobran el presente. Quiero hostigarlos , que galopen, se desboquen , huyan cruzando fronteras, que cercenan, que aprisionan, que postergan, que atenazan …Que corroen y paralizan bajo una capa de herrumbre, que erosiona, oxida , calcifica y oprime …
    Quiero manar a borbotones, que impenitentes galopen las cuadrigas, que las crines peinen el viento, que adormezca el instinto y la raza.
    Mientras, los fantasmas oscilan voluptuosos. Impulsivos , revulsivos, implacables, indomables, bravíos.
    Coléricos, perniciosos, que acometen, arremeten y carcomen. Abocan a oscuridad y soledades, que devastan y asolan.
    Gloriosos los días que arrope pensamientos serenos. Que al abrigo del humeante café, se perfilen bocanadas de aire fresco. Que oxigene, pula y regurgiten sensaciones …
    Mientras deambulo, configuró un paisaje imaginario. La hostilidad se desdibuja, libérase mi tráquea punzada. Hondas las heridas, me las lamo…

  4. Sandra Carrion Estay
    22 noviembre, 2016 at 18:51

    Esta taza de cafè en la madrugada, me adentra en el mundo subconsciente, que es mi mundo. Soy totalmente libre de todo tipo de atadura, muchas de las cuales yo misma ate.
    En este mundo puedo volar, y vuelo de un continente a otro, para mirar sin ningùn temor por ejemplo: la vida de una manada de elefantes, que no saldràn corriendo, pues no me ven, ni me huelen: no sienten el olor que mana del cuerpo, porque soy espiritu. O puedo sumergirme en el ocèano, sin saber nadar, y observar como se aparean un par de delfines, sin provocarles ningùn tipo de contrariedad. Y luego viajar a la estratòsfera, donde me encuentro con una inmensidad oscura y silenciosa que no me gusta. Busco al Principito de Saint-Exupèry, no me gusta esta soledad, para saber si hallò las respuestas a sus preguntas, pero no lo encuentro, y me voy de allì. Ahora estoy en un laberinto con mucha estanterìa con cajones, estanterìas infinitas que son parte de mi mente y en el veo todos los cajones que he ido construyendo y guardando a travès del tiempo, y me asusto. Sè que aquì nada me puede dañar, aquì sòlo entro yo, pero mi mundo interno me asusta, tal vez no me reconozco y lo que pueda descubrir, que ya olvidè, podrìa no agradarme. Mejor es sumirse en un ensueño manejado, y volar con la imaginaciòn hacia lugares en que sòlo disfrutes, goces, seas feliz. Con la fuerza de mi mente soy invencible, soy inmortal y nada, ni nadie puede derribarme, no existen las barreras que te impone un cuerpo fìsico. Soy feliz en mi mundo imaginario, todo gira al compàs que yo le doy.

  5. NegHro
    13 julio, 2017 at 22:00

    Se detuvo el tiempo en tu mirada y en tu sorpresa. Inesperada pregunta aunque de previsible respuesta y aun así me aferro a la esperanza, a ese anhelo inventado por mí, a ese sueño que aparece y reaparece en mi cabeza cada segundo cuando me encuentro despierto.
    – Lo siento – No hubo necesidad de nada más. Solo silencio.
    Sentí aquel vacío en el pecho, la incomodidad del momento, mariposas muertas en mi estómago, las ganas de no estar ahí, de gritar. Entendí por qué no sueño cuando duermo. Entendí que mis sueños no se hacen realidad y en una ilusión indeseada dejas tu taza de café a un lado, con tus ojos cerrados mostrando su pesar y se elevan tus cabellos de madera y miel, ondeados por un viento inexistente, al galope de fornidos purasangre que te llevan y te alejan tan liviana y marchita como una hoja de otoño que abandona su lugar para siempre.
    Poesía amarga cuando en realidad solo te levantas, te despides y te vas sin dejar siquiera estelas de tu aroma, y me quedo estúpido e inmóvil, pupilas húmedas observando la taza que dejaste mientras te desvaneces como el vapor de aquel café que no terminaste.

  6. María Cervera
    6 octubre, 2020 at 19:47

    En los momentos de más tranquilidad, por ejemplo, después de una ducha, tomándome una taza de café americano, es cuando empiezan a surgir muchas historias en mi mente. Cierro los ojos, siento que mi piel es suave y huelo a suelo mojado. Me imagino andando descalza por el campo, tengo frío en los pies, pero la sensación es muy grata. Hay un sendero que me lleva hasta una playa, en ella veo caballos salvajes corriendo. Son de color marrón, fuertes y sanos.
    Imagino que mi padre también los está viendo. Siempre le han gustado los caballos. Su mayor sueño es tener un terreno muy grande, con una caballeriza. Tener un par de pura sangre y cuidarlos. Nació en el 1944, plena postguerra. Es el mayor de 13 hermanos. Desde bien pequeño tuvo que dejar de estudiar para trabajar guardando cerdos. Apenas sabe escribir y leer, pero si sumar y restar.
    En mi pensamiento, está sentado en un banco y los caballos se acercan a él, aflojando el ritmo. Después vuelven correr de nuevo, desapareciendo en el horizonte de la playa. Al fondo hay dos rocas muy grandes que forman una especie de pasadizo estrecho. Parece que ellos no van a poder pasar por ahí, en cambio, sorprendente, se ven desaparecer.
    Nos queda una sensación de alegría y vació al mismo tiempo. Estamos sonriendo con la vista en blanco. No queremos que la imagen desaparezca. Poco a poco vuelvo a sentir el olor a café y me sitúo de nuevo en el comedor de mi casa. De vuelta a la realidad. Al tomar otro sorbo, noto que empieza a enfriarse, pero todavía es lo suficientemente grato para sumergirme en una nueva historia. Esta vez, estoy montando esos caballos. Hemos de dejado a lo lejos a mi padre, y pasamos a través de las rocas del horizonte. Muy en contra de lo que pensábamos, el espacio entre ellas es enorme y a lo alto de una, veo a un hombrecito pequeño y curioso, con unas llaves en la mano. Los caballos se detienen delante de él y el hombre levanta las manos señalando una puerta grande y de color azul. Evidentemente la puerta esta cerrada. Deduzco que él tiene las llaves para abrirla. Le pregunto a donde conduce esa puerta. Me habla en un idioma que desconozco. – ¿Puede darme la llave? El hombrecito me señala al suelo. Entiendo que es probable que la solución se encuentre allí. Me bajo del caballo el cual se queda a mi lado. El resto de la manada echa a correr de nuevo y vuelve a la playa de origen. Empiezo a mover la arena del suelo, esperando encontrar una solución. No encuentro nada que pueda ayudarme. Vuelvo la vista a la roca, veo que el hombrecito ya no está allí. ¿Habrá dejado allí arriba las llaves? No me queda más remedio que escalar la roca. Nunca he sido una buena deportista, así que sólo al comenzar, tropiezo y caigo de bruces al suelo. Es imposible subir hasta allá arriba. Desisto e intento volver a la playa galopando mi caballo.
    Al volver veo que mi padre ya no está sentando en el banco. Me encuentro terriblemente sola. Empieza a atardecer y me quedo embelesada mirando las tonalidades que me muestra el cielo. Siempre me ha encantado ver poner el sol.
    Mi taza de café se ha enfriado por completo. He vuelto a mi vida. ¿A dónde llevará esa puerta? ¿Dónde ha ido mi padre? Como me gusta MI caballo. Vuelvo de nuevo a la playa. Decido volver a tomar el sendero hacia el bosque. Noto el olor que emanan los árboles, respiro profundamente y me lleno completamente de ese oxígeno, el más puro que jamás se pueda imaginar. A lo lejos vuelvo a ver a mi padre. Voy corriendo hacia él. Me dice que vuelve a casa porque ya es tarde. Me da las llaves del hombrecito. – Ese hombre es de mi pueblo, nos criamos juntos. Los caballos son suyos. Me ha dado la llave de la puerta azul. Me ha dicho que puedes entrar cuando quieras. Te regala ese caballo que tanto te gusta. Dándome un beso, se despide de mí.
    Ahora que tengo las llaves, vuelvo a la playa. Allí me espera el pura sangre. Me monto en él y de nuevo nos dirigimos hacia las rocas. Bajo al atardecer, el paisaje es mucho más bonito. Me siento libre, plena, sensual y atractiva. Me gustaría que todo el mundo pudiera verme de esta manera. Al llegar a la puerta, bajo del animal, y este se aleja. Empiezo a probar todas las llaves, pero ninguna consigue abrir la cerradura. Empiezo a sentirme mal. Me siento en el suelo y me relajo. Veo que el caballo se aleja hacia una zona con hierba. Está tranquilo. Empieza a comer. Se está haciendo de noche, e intento de nuevo abrir la puerta. De repente, me doy cuenta que existe más de una cerradura, por lo tanto he de jugar con las dos llaves. No soy muy hábil en estas cosas, pero consigo que la suerte me acompañe. La puerta se ha abierto. Todo es muy oscuro al otro lado. Tan oscuro como el café helado que tengo en mis manos.
    Suena el timbre. Mis compañeros de piso han vuelto. Lo que hubiera detrás de la puerta, tendrá que esperar.

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