Propuesta 164 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller de creatividad literaria-164Escribid una historia de no más de 2.500 caracteres en la que el personaje principal sea el chico que aparece en la imagen que hay bajo estas indicaciones..


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Imagen para la Propuesta 164

creatividad literaria

 

 

. © El libro de mi creatividad literaria. Ediciones Obelisco

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El libro de nuestro amor

EL LIBRO DE NUESTRO AMOR

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Un libro
para escribir
en pareja
y conocerse mejor.
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Ya que no se puede amar de verdad lo que no se conoce, completar entre dos El libro de nuestro amor ayuda a fortalecer los lazos que unen a cualquier pareja.
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  1 comentario en “Propuesta 164 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. 22 Marzo, 2017 at 23:14

    CARTAS A NADIE I

    Buenas noches, Juan,

    No sé cómo comenzar a escribir esta carta, ni cómo dirigirme a ti, ya que en realidad, no nos hemos conocido nunca. Han pasado quince años, lo sé ¿Pero sabes lo que es vivir todo ese tiempo con esta jodida incógnita?

    No, claro, ¿Qué coño vas a saber? Es como sostener una bomba entre los dedos que siempre amenaza con explotar y nunca lo hace, pero tampoco la puedes soltar. Hasta que un día, cuando ya la diste por fallida revienta mientras duermes y arrasa con todo bicho viviente.

    Tú y yo tuvimos una bomba en común, Juan ¿Te acuerdas?, pero fue a mí a quien le explotó en la cara, ya lo creo.

    Ocurrió mientras navegaba a través del muro de una popular red social. Un amigo común compartió una vieja fotografía, con unas cuantas caras conocidas, unas más, otras menos. El caso es que en esa imagen aparecías tú, Juan.

    Detuve mi mirada en cada uno aquéllos rostros, todos me evocaban recuerdos, también el tuyo, Juan, a pesar de que siempre te mostraste tan poco accesible, tan… polar. Estudié tus rasgos como nunca lo había hecho antes… suaves, casi infantiles, en contraste con tu fuerte físico.

    Siempre pasaste desapercibido para mí, supongo que inconscientemente, pensé que nunca malgastarías ni una sola mirada en alguien tan introvertido y complicado como yo.

    Me vinieron a la mente infinidad de recuerdos Juan, casi todos de cuando regresabas al instituto de visita, supuestamente para ver a tus amigos. Era como si pudiera verte en aquél instante frente a mí, como si ese holograma fuese real. Y entonces… entonces…¡¡¡BUM!!… la granada de mano me explotó encima. En mi mente se dibujó la imagen de aquélla carta, del mismo modo que un fantasma adopta una apariencia humana para regresar al mundo de los vivos y decir un último adiós.

    La carta se desplegó por sí misma y yo comencé a leerla, como si la tuviese de verdad en mis manos. Decía así:

    “Hola Elisa,

    Hoy es el día de San Valentín y quiero aprovechar esta excusa para acercarme un poco más a ti.

    Supongo, que te preguntarás quién es éste que te escribe una carta. Poco puedo decirte sobre mí, solo que ya nos conocemos y que hemos hablado algunas veces, pero nunca nos han presentado. A veces te veo en el instituto, cuando vas a reunirte con un grupo de amigos que van a otros cursos. Yo conozco un poco a uno de ellos.

    Sé que estarás pensando que esta carta es una broma cruel, pero te aseguro que no es así…y… bueno…te voy a dejar en paz de momento, pero si me atrevo alguna vez más, ya tendrás noticias mías.

    Espero que esta carta te guste y que pases un feliz día de los enamorados.

    P.D: La letra no es mía, así que no te molestes en compararla con la de nadie.

    ❤❤❤ D.G.M”

    ¿Por qué lo hiciste, Juan? ¿Por qué firmaste la carta con las iniciales de alguien que no existe?

    Tan pronto como la sospecha comenzó a martirizarme, busqué la carta en las profundidades de mi armario y la coloqué bien pegada a la ventana, a contraluz…y ahí estaban, más claras que el agua, esas letras capitales, como un código genético: “J.C.M ”.

    ¿Por qué quisiste mezclar una broma con un sentimiento verdadero? Imagino que como tantas otras veces, tendré que responderme a mí misma:

    Porque en realidad no querías descubrirte, te arrepentiste en el último minuto de lo que estabas a punto de hacer y sobre las tuyas propias, dibujaste unas iniciales falsas.

    Puede que le tuvieras un miedo irracional a mi persona, Juan o puede que te avergonzaras de haberte enamorado de alguien como yo, tan diferente de lo que la gente esperaba de un chico popular y admirado como tú: guapo, inteligente, con coche, con moto, con melena y con guitarra eléctrica.

    Dime Juan ¿Cómo iba yo a pensar que pondrías los pies en aquél zoológico solo por hacerme llegar esa carta a mí?

    Yo nunca fui la chica que todos esperaban ver contigo. Era valiente, arrogante… ignorante. Hubiera atravesado desiertos sin oasis y me hubiese liado a tiros con el mismo demonio con tal de ejecutar mis planes de principio a fin. Todo lo demás me importaba un bledo, incluido tú.

    Sí, Juan, claro que te gustaba, por supuesto que te gustaba, no me cabe la menor duda.

    Por fin comprendo por qué coincidíamos en todos los bares por casualidad, por qué se te encendían los ojos cuando nos cruzábamos por la calle, sin saludarnos. Por qué se te subían los colores cuando yo aguantaba tu mirada sin bajar los ojos.

    No tenía ni idea de nada y tuve que saber el por qué quince años después, Juan… ¿Por qué?

    Me gustaría no haberte tenido que enviar esta especie de paquete bomba, Juan, hubiera preferido haberte dicho todo esto en persona y sé que algún día así lo haré. He esperado quince años para saber quién me escribió aquél anónimo, la única carta de amor que he recibido en toda mi puta vida, pero no tengo pruebas suficientes para atribuírtela con total certeza, aunque sepa que fuiste tú tan bien como sé cuál es mi nombre. La única información que encontré sobre ti es la de tu perfil de Facebook, más frío que una tumba, asquerosamente bloqueado y a salvo de guerras nucleares.

    Sin pruebas no hay delito, pero no descansaré hasta encontrarlas, Juan. Este mi desierto sin sombra, mi duelo con el diablo y ejecutaré mi plan hasta el final, te digo que lo haré, hasta que encuentre ese indicio que te incrimine y entonces iré a verte y le diré esa mujer con la que vives que solo soy una vieja amiga. Me da igual si se enfada, me importa una mierda si piensas que estoy loca. Llamaré al timbre de tu casa si hace falta, solo para decirte: Gracias…

    Y buenas noches, Juan.

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