Propuesta 176 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller de creatividad literaria-176En esta ocasión debéis escribir una historia de no más de 3.000 caracteres que comience con el siguiente párrafo:  

 

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Érase una vez, en un país no muy lejano, un rey que sufría de acedía, una forma de tristeza particularmente dolorosa para las gentes de sangre azul marino, los gatos noctámbulos y las personas trasnochadoras.

 

De EL BUFÓN QUE NO HACÍA REÍR. Maena García


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Recordad que para contar los caracteres de un texto, podéis usar el menú Herramientas de Word o cualquier contador de caracteres en línea como estos:

 

 

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El libro de mis buenos momentos

EL LIBRO DE MIS BUENOS MOMENTOS
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Un libro para escribir
más de quinientas situaciones que te ayudarán
a recordar los mejores momentos de tu vida.
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 Este libro es una herramienta para capturar con palabras nuestros buenos momentos contando las sensaciones que nos hacen vivir y los detalles necesarios para evitar que caigan en el olvido.
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libros para escribir y luego leer

  8 comments for “Propuesta 176 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Iracema
    8 septiembre, 2018 at 01:46

    Donde dejo mi escrito? En este espacio veo que dice TALLER 175 y en realidad estaba pensando escribir para el TALLER 176.
    Comentarios por favor.

    Gracias

    • 11 septiembre, 2018 at 12:02

      Hola, Iracema:

      Este es el espacio para escribir la Propuesta 176.

      Saludos.

  2. Raquel
    23 septiembre, 2018 at 20:39

    PROPUESTA 176.
    Érase una vez, en un país no muy lejano, un rey que sufría de acedía, una forma de tristeza particularmente dolorosa para las gentes de sangre azul marino, los gatos noctámbulos y las personas trasnochadoras. Harto de éste sufrimiento decidió que la mejor solución sería encontrar al amor verdadero, y así ello curaría todos sus males. Una tarea difícil, pues el rey debía buscar a una reina de verdad, de los pies a la cabeza y para ello se ingenió de una prueba que toda pretendienta del rey debía pasar para convertirse en la reina del palacio. El rey pedía a cada una de las damas que pasara una noche en su castillo, en la última habitación del último pasillo en el último piso del palacio, y al día siguiente la pretendienta debía esponer su noche. Todas y cada una de las damas que pasaron por aquella habitación coincidían en el veredicto, ” una noche fantástica, sin apenas ruidos ni molestias a mi alrededor”. Ninguna era la reina que estaba buscando. Pero un día una de las damas que accedió a ser la esposa del rey, insitió en que había sido la peor noche de su vida, no había dormido nada e incluso se había levantado varias veces, “tenía algo que me molestaba” aludía ella.
    Tras muchas búsquedas, ella fue la reina del palacio, ella había pasado la prueba. El rey quería a una reina de verdad, una reina sensible, de piel fina y delicada, ella fue la indicada, pues el rey dispuso un pequeño guisante debajo del colchón, y aquella dama que notara algo, estaba destinada a ser la reina que buscaba.

  3. Fernando Palma
    25 septiembre, 2018 at 06:39

    “Érase una vez, en un país no muy lejano, un rey que sufría de acedía, una forma de tristeza particularmente dolorosa para las gentes de sangre azul marino, los gatos noctámbulos y las personas trasnochadoras.
    El sabio, quien por costumbre realizaba sus labores a través de una suerte de preguntas sin respuestas, cuestionó al rey acerca del origen de sus pendencias. Y dijo le así:”
    —¡BODEGA! ¡2 SUPER OCHO, 2 LECHE BOMBILLA, 1 TIRA DE PAPAS DE 30, 1 TIRA DE SUFLES DE QUESO Y 2 PACK DE COCA COLA DE 500!—
    El bodega, como todos le decían, busco rápidamente el pedido en la alacena donde se encontraba, arrojo por el agujero en el suelo, descontando mentalmente de su inventario personal.
    Sacudió el pequeño sillín donde se encontraba y continuo: “La estrategia de los 67 de Sisfané, fue atacar solo a aquel que atacaba a su compañero y aguardar estoicamente que otro compañero atacase al cruzado quien con su espada arremetía. Fueron 500 soldados muertos con esta confusa estratagema, del pueblo que como uno solo defendió.
    Pocos días antes…”
    —¡BODEGA! ¡UNA DE PREFRITAS, 5 CHOCOCHIP, 3 GALLETONES, 2 GOMITAS Y 1 CAJA DE DURAZNOS CONSERVA!—gritaron a la azotea de la distribuidora.
    —¡SE FUE LA ULTIMA DE PREFRITAS!—respondió El bodega mientras buscaba las cajas mentalmente.
    Solo con su memoria administra la bodega, de quizás 1000 productos o poco menos, siempre manteniendo un total enfoque en su trabajo; pero cuando tocaba aquel sillín su único sueño salía correr.
    “Cuando ella doblo la esquina, el aliento de cada ser se detuvo, los ojos de esa chica transportaban la pasión de una nueva religión, sus movimientos obligaban a la felicidad y su risa, el único sonido en la calle, sonaba a un hermoso recuerdo; Entonces Juan lo comprendió, así como ellos no estaba enamorado de la muchacha, sino de su juventud. Tomo el teléfono y…”
    —¡BODEGA! ¡5 SERRANITAS, 7 CHOCMAN, 1 TIGRE CHOCOLATE, BOMBILLITAS 3, PAC MINI CUKY 6, PAPAS FRITAS GRANDES TIRATE 8, PEPSI DE 500 Y 9 DISPLAY DE LECHE ENTERA!—.

  4. Fernando Palma
    25 septiembre, 2018 at 06:42

    PROPUESTA 176.
    “Érase una vez, en un país no muy lejano, un rey que sufría de acedía, una forma de tristeza particularmente dolorosa para las gentes de sangre azul marino, los gatos noctámbulos y las personas trasnochadoras.
    El sabio, quien por costumbre realizaba sus labores a través de una suerte de preguntas sin respuestas, cuestionó al rey acerca del origen de sus pendencias. Y dijo le así:”
    —¡BODEGA! ¡2 SUPER OCHO, 2 LECHE BOMBILLA, 1 TIRA DE PAPAS DE 30, 1 TIRA DE SUFLES DE QUESO Y 2 PACK DE COCA COLA DE 500!—
    El bodega, como todos le decían, busco rápidamente el pedido en la alacena donde se encontraba, arrojo por el agujero en el suelo, descontando mentalmente de su inventario personal.
    Sacudió el pequeño sillín donde se encontraba y continuo: “La estrategia de los 67 de Sisfané, fue atacar solo a aquel que atacaba a su compañero y aguardar estoicamente que otro compañero atacase al cruzado quien con su espada arremetía. Fueron 500 soldados muertos con esta confusa estratagema, del pueblo que como uno solo defendió.
    Pocos días antes…”
    —¡BODEGA! ¡UNA DE PREFRITAS, 5 CHOCOCHIP, 3 GALLETONES, 2 GOMITAS Y 1 CAJA DE DURAZNOS CONSERVA!—gritaron a la azotea de la distribuidora.
    —¡SE FUE LA ULTIMA DE PREFRITAS!—respondió El bodega mientras buscaba las cajas mentalmente.
    Solo con su memoria administra la bodega, de quizás 1000 productos o poco menos, siempre manteniendo un total enfoque en su trabajo; pero cuando tocaba aquel sillín su único sueño salía correr.
    “Cuando ella doblo la esquina, el aliento de cada ser se detuvo, los ojos de esa chica transportaban la pasión de una nueva religión, sus movimientos obligaban a la felicidad y su risa, el único sonido en la calle, sonaba a un hermoso recuerdo; Entonces Juan lo comprendió, así como ellos no estaba enamorado de la muchacha, sino de su juventud. Tomo el teléfono y…”
    —¡BODEGA! ¡5 SERRANITAS, 7 CHOCMAN, 1 TIGRE CHOCOLATE, BOMBILLITAS 3, PAC MINI CUKY 6, PAPAS FRITAS GRANDES TIRATE 8, PEPSI DE 500 Y 9 DISPLAY DE LECHE ENTERA!—.

  5. Juan Cruz
    17 octubre, 2018 at 19:05

    Érase una vez, en un país no muy lejano, un rey que sufría de acedía, una forma de tristeza particularmente dolorosa para las gentes de sangre azul marino, los gatos noctámbulos y las personas trasnochadoras.
    Como este bien querido y noble rey, no quería cambiar sus hábitos y seguir durmiendo todas las mañanas, todas las tardes, y disfrutar sus fiestas, banquetes, bailes y cazas nocturnas. Decidió mandar a buscar a un viejo brujo que vivía solitariamente apartado en una colina alejada del reinado.
    Al cabo de tres días sus hombres volvieron.
    El rey preocupado y dolorido les pregunto donde estaba el brujo. Ellos le dijeron que este les había dicho que debía ir personalmente a visitarlo a las colinas y hacer todo lo que el le encomendara para que la tristeza se esfumara.
    A la mañana siguiente con gran esfuerzo el rey logro madrugar ,preparo lo suyo para el viaje, monto su caballo y partió solo cumpliendo la petición del viejo brujo.
    Luego un día y medio de viaje ya casi por llegar a la cabaña del curandero lo agarro una fuerte tormenta y se metió en una gran cueva que encontró, ahí se quedo dormido hasta que paso la tormenta. Cuando se despertó su caballo había huido por el susto de los ruidos de los rallos.
    El rey preocupado triste y hambriento saco un sándwich lo comió y mas aliviado con la panza llena y el mapa en mano, se dispuso a buscar al hechicero.
    Con ciertas dificultades y esfuerzo este logro encontrar la cabaña. A su sorpresa encontró un hombre pequeño, mas joven que el, con rostro familiar que lo hacia recordar a su infancia, y sentía una cierta cercanía hacia el pero un trato medio hostil de su parte.
    El brujo le dijo al rey que su mal tenia cura pero debía hacer ciertos sacrificios. Debía levantarse todos los días a las ocho y treinta de la mañana, preparar su propio desayuno, encerrar y ensillar su caballo , lavarse sus calzoncillos a mano, no podía tomar alcohol, fumar pipa y menos comer carne excepto pescado todo eso por 15 días.
    Le dio unas hojas medio violáceas y eso tenia que beberlo como te todos los días a las siete de la tarde.
    El brujo recito las siguientes palabras…noctámbulo noctámbulo, ojo de gato trasnochelo, tristeza de azules marinos, si haces lo que te pido el dolor en quince días ya se habrá ido. Y le soplo un polvo en la cabeza. Pero si no, un monstruo en ti habrá crecido, y le soplo otro polvo en los pies del rey.
    Cuando bajaba caminando de la cumbre, el rey se encontró con un pastor, al que no podía ver bien por el efecto del hechizo y no sabia si era una ilusión o en verdad existía, pero lo escucho con atención.
    Este le dijo que el brujo que vivía arriba del cerro según decían los rumores era el hermano desaparecido y no reconocido del rey el cual había sido exiliado por motivos injustos. También le contó que en menos de 15 días venia la princesa e hija mas hermosa del rey Strefinger de todas las tierras del sur.
    Por eso nuestro rey organizo una gran fiesta en bienvenida a la princesa, esa noche, bebió mucho alcohol, comió carne, y cuando fumo luego del postre, el fuego le empezó a salir a bocanadas ardientes por nariz y boca ,le crecieron alas y se convirtió en un enorme dragón, el cual rompió el ventanal del castillo y salio con mucha furia.
    Hoy día todavía se lo ve al dragón coronado,
    Vagando por las cumbres sin el amor de la princesa sureña, sin dolor ya, pero en busca del perdón de su hermano brujo , al cual prometió cuidarlo ,custodiando la montaña hasta que este rompa el hechizo.

    Fin.

  6. Julia
    5 noviembre, 2018 at 08:25

    Érase una vez, en un país no muy lejano, un rey que sufría de acedía, una forma de tristeza particularmente dolorosa para las gentes de sangre azul marino, los gatos noctámbulos y las personas trasnochadoras.

    Sobre su mejilla, marrón ocre, se deslizaba una lagrima dorada. Esta brillaba con la luz de la luna. Cada noche el rey lloraba por una pena que ningún súbdito conocía. Los ecos de sus sollozos se escuchaban por cada uno de los rincones del palacio.

    Noche tras noche sus llantos retumbaban en el palacio y escuchados por los gatos noctámbulos y regordetes de comer peces que los pobladores cazaban del fornido río que llamaban Surd que surcaba al norte del enorme y avejentado palacio. Peces de todos los colores amarillos y verdes, violetas, grises, morados, celestes y dorados. En las pupilas de los felinos se reflejaba cada uno de estos colores.

    No solo los brillantes peces se representaban en los ojos de los gatos noctámbulos sino que las penas del rey se vieron reflejas en ellas ocho años atrás.

    Si te acercas al gato más regordete y aseado podrás ver en sus pupilas negras las penas del rey. Acércate más!!! Y más!!! Un poquito más!!

    Una lluvia tenue en una noche de luna llena. Como una interfaz entre nubes, lluvia y luna. Cayendo, sobre el río prominente por las abundantes lluvias de los meses más estivales. Se ve al rey sentado a la orilla del mismo sobre un gran tarro de metal oxidado y de color ocre. Podrido por el agua y los fuertes vientos insistentes que por años han golpeado sin remordimiento el sobrio metal.
    Sin más. Se ve aproximarse a una figura negra que se desdibuja entre las ráfagas de viento, las sombras de la noche y la cortina de agua. Segundo a segundo, centímetro a centímetro se aproxima la figura desconocida. Y cuando está a escasos pasos del rey se puede ver en su mirada que reconoce al individuo.

    Su hijo. El primogénito.

    Se corta la lluvia por treinta segundos. Dicen que es suficiente para cambiar una vida.

    Un segundo. Se abre el cielo y la luna brota de la bóveda azul.
    Dos segundos. La mirada sórdida del primogénito.
    Tres segundos. Una sonrisa burlona de la reconocida figura negra.
    Cuatro y cinco segundos. El rápido movimiento y la presentación de una navaja.
    Seis, siete, ocho y nueve segundos. La dorada arma refleja la luz blanca de la luna.
    Diez segundos. Un paso.
    Once, doce, trece, catorce segundo. Pasos acelerados hacia su padre.
    Quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve segundos el joven hijo se frena ante su padre lo mira fijamente y sostiene su arma sobre su rostro.
    Veinte segundos. Una lagrima brota sobre el ojo derecho del rey. Lagrima q nunca secara.
    Veintiún, veintidós, veintitrés, veinticuatro segundos. Unas débiles palabras razonan entre dientes amarillentos del primogénito. “Tu mí rey. Eres el culpable de su sufrimiento.”
    Veinticinco segundos. La plateada arma blanca ingresa lentamente en el vientre del rey.
    Veintiséis segundos. A borbotones emerge sangre de color azul marino.
    Veintisiete segundos. Se escuchan ruidos de armaduras acercándose rápidamente.
    Veintiocho segundos. Las finas y largas espadas de la guardia del rey relucen ante la luz pálida de la luna.
    Veintinueve segundos. Una a una es clavada en la figura negra que ataca al rey.
    Treinta segundos. La sangre azul marino brota a borbotones del cuerpo con escasos segundos de vida. La luz de la luna se pierde en la gran oscuridad de la noche. Y la lluvia vuelve a surgir.

    El gato regordete con su lento andar retrocede. Pareciera darse cuenta de lo que sucede. Y huye lenta mente.

    Ahora ya sabes las penas del rey. Está en ti divulgarla o no.

  7. 10 diciembre, 2018 at 04:48

    Érase una vez, en un país no muy lejano, un rey que sufría de acedía, una forma de tristeza particularmente dolorosa para las gentes de sangre azul marino, los gatos noctámbulos y las personas trasnochadoras.
    Era un rey solitario, ojeroso y de rostro bonachón, la barba le cubría un poco los labios que era imposible contemplar la bella sonrisa que tenía. Una de esas noches en que lo atacaba el demonio de la asedia, tomó la decisión de consultar a un hechicero, quien no encontró cura para su mal. Se puso a meditar sobre la pobreza que imperaba en el Mundo, él había sido un niño privilegiado, quizá aportando algo a la humanidad pudiera terminar con ése mal que consideraba más delicado que lo que él padecía. Decidió renunciar a su trono y donar toda su fortuna a las buenas causas. Estaba próxima la navidad, tenía que apurarse, se encargaría de que todos los niños tuvieran una cena en noche buena. Como por arte de magia, nunca más volvió a padecer el fenómeno de la asedia.

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