Propuesta 19 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller-de-creatividad-literaria-19Indagar en nuestros sentimientos es una fuente inagotable de inspiración para nuestra creatividad.

En la propuesta de hoy debéis escribir un texto con la forma y género que prefiráis de máximo 2.000 caracteres que transmita algún tipo de ternura diferente a la provocada por los niños o por los cachorros de cualquier animal.

Por favor, no olvidéis enviar comentarios a los textos de otros con críticas constructivas para mantener la dinámica del taller. .
Podéis contar los caracteres de un texto con el menú Herramientas de Word o con cualquier contador de caracteres en línea como estos:

 

 


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El libro de mi creatividad literaria

EL LIBRO DE MI CREATIVIDAD LITERARIA
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Un libro con más
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Completar las más de cien propuestas de redacción de El libro de mi creatividad literaria ayuda a aumentar nuestra capacidad de invención y guía paso a paso para aprender a escribir historias originales y coherentes.
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  3 comments for “Propuesta 19 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Azul Bernal
    23 septiembre, 2016 at 07:13

    Me aproximo, duermes, te miro, te amo. Ahí tendida, bajo las sábanas, pareces mucho más pequeña, más vulnerable, más dependiente de lo que realmente eres. Las luces neón no cierran los ojos ni un momento. Las enfermeras no bajan la voz. Tus compañeras de cuarto se entretienen mirando las paredes, están solas en esto. Pero tú estás para mi. Para mis manos que te recorren el cuero cabelludo al ponerte el shampoo, masajearte, enjuagarte. Para mis ojos que persiguen el jabón por donde va dejando surcos cuando te baño. Existes para mi, hoy, porque te amo. Porque ni el yeso en tu brazo ni el bastón en la mano te permiten valerte por ti misma, y la vida te lleva a abandonarte entre mis brazos. Me recibes, con mis caricias y las palabras que pronuncio, y la risa que ocaciono, y los deseos que voy juntando para cuando salgas de este hospital y podamos ser inmensas en nuestra propia cama, sin luces neón ni enfermeras toscas, sin compañeras de cuarto, ni cortinas, ni sueros, ni yeso, ni bastón. Hoy te observo mientras duermes. Me bebo tu imágen, babeo con tu piel y la cuenca de tus ojos. Me extasío al escuchar que respiras, porque vives ya vivir iluminar mis días, mis noches, mis trances. En silencio aguardo, espero ese momento en que despiertas, porque cuando despiertas te das cuenta de que estoy ahí, contigo, para ti… Y te sabes tan, pero tan amada… Y sonríes, y te ves tan descansada en el hecho mismo de saberte por mi amada.

  2. Narradora de Cuentos
    24 septiembre, 2016 at 18:11

    Una mujer camina a lo largo del andén con paso firme y decidido, pero su mirada ausente traduce no estar allí… Al oído del silbato vuelve a la realidad y con un grácil movimiento accede al peldaño que separa el andén del vagón de primera clase, escenario familiar que busca reanudar un inequívoco destino. Tras ella una adolescente la mira con inusitada atención, algo en esa mujer la fascina, quizá lo resuelto de su caminar.
    Justo cuando la mujer sube al tren, la muchacha advierte sorprendida como desde la bolsa de viaje de aquella desconocida, planea una carta hasta posarse en el andén. Absorta con la escena tomar la carta y la esconde en su pecho acelerado. Subyugada por aquella mujer, no puede resistir el imperioso deseo de saber de ella. Quizás, se dice así misma , a través de aquel pliego de papel… Ansiosa comienza a leer ávidamente…

    Ante todo quiero que sepas, que soy de las que entiende, que para estar bien con alguien se ha de estar bien con uno mismo. Me atrevería decir que he encontrado en muchos aspectos, la conciliación entre mis deseos y mis metas cumplidas. A lo largo del camino he ido cubriendo etapas, realizando sueños y cometiendo errores… Todo ello hace de mí una mujer inquieta y resuelta, aunque también en ocasiones tambaleada por algunos miedos inseguridades. Quiero a pesar de ello afrontar el futuro con optimismo y determinación, me siento con ilusiones renovadas y con el empuje necesario para hacer con mi vida lo que quiero.

    Siénteme a tu lado cariño, estas presente en mi pensamiento. Quiero vivir muchas cosas contigo, que lo que siento a tu lado y la atracción y el deseo que me suscitas, permanezca en el tiempo.
    Cariño nos espera una cómplice charla en los escalones de la Plaza del Pi… Largos paseos aderezados de charla y mágica intención… Plasmar emociones juntos a través de la música y pintura y todos los aderezos que se nos ocurran, para saborear el estar juntos.
    Entre tanto voy a tu encuentro …

    No parece una carta estaría firmada. Son los sentimientos de una mujer desgranados en el papel.
    Alzando los ojos advierte atónita que el tren ha partido.
    Aflora la ternura, una lágrima resbala por la mejilla arrebolada de la muchacha hasta desaparecer.

  3. Sandra Carrion Estay
    24 noviembre, 2016 at 23:58

    Te observo como duermes, envidiando sanamente tu dormir relajado: no sè si existe la envidia sana, pero no siento rabia al ver que tu duermes y yo me desvelo. Paso mi mano por tu rostro, muy suavemente para no despertarte, y dibujo con mis dedos tus facciones: tus ojos con pequeños estrìas a su alrededor, tus labios que todavìa se muestran insinuantes y tentadores, tu nariz fea y tu barba de un dìa que raspa mi mano y demuestra los embates del tiempo. Recuerdo que cuando pololeabamos y nos proyectàbamos con hijos, yo te decìa: quiero concebir un hijo con tus ojos, tus labios, tus dientes y tu estatura. Tuvimos dos hijos, con los que formamos nuestra familia y son nuestra razòn de ser. Tu pelo ahora con manchones blancos, me hace traer a la memoria, nuestro inicio de vida de pareja. Recuerdo que cuando tenìamos 20 o 22 años, y decidimos casarnos, nuestros padres no estaban de acuerdo. Ninguno pensaba que pasariamos el año juntos; porque tù eras muy apasionado y un tanto irreflexivo y ademàs machista y yo muy ingenua, idealista y con una visiòn de la vida de pareja idìlica y romàntica, que chocaba bruscamente con nuestra realidad. En esa època me preguntaban ¿Què le haces a èste hombre, para que te trate asì? …
    Han pasado màs de treinta años, seguimos juntos y aùn me preguntan lo mismo, ¿Que le haces a este hombre?. Si consideramos que hace màs de 20 años que me enfermè, que perdì mi autonomìa, que mi capacidad para caminar se fue reduciendo hasta llegar a la silla de ruedas. Mi motricidad fina casi no existe…, pero el amor incondicional tuyo ha permanecido intacto. La disposiciòn con que me llevas y acompañas a todas partes, despierta la envidia y la ternura; aunque podrìa decirse que son dos sentimientos que se contra ponen; en este caso puntual, no es asì.

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