Propuesta 2 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller de creatividad literaria-2En este segundo ejercicio debéis escribir un texto de no más de 400 palabras sobre “un amor no correspondido”

 

Para contar el número de palabras de vuestro texto, podéis usar el menú Herramientas de Word o cualquier contador de palabras en línea como estos:

 


Enviad vuestros textos en el espacio para los comentarios.

 

Para ver todo el taller de Creatividad literaria, pulsa AQUÍ.

taller de 12 a 16

TALLER LITERARIO
para jóvenes
de 12 a 16 años

presencial en MADRID

 
 

Este taller ayuda a los escritores jóvenes a encontrar su estilo personal, a evitar los bloqueos y a sacar el máximo partido de su creatividad para llegar a escribir con corrección.

 
 

Sábados
de 12,30 a 13,45
Zona Retiro
Grupos reducidos

 
 

 

 

  27 comentarios en “Propuesta 2 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Inquisitor Glokta
    6 Septiembre, 2016 at 18:49

    Llegaba media hora tarde al instituto porque alguien había pinchado las ruedas del coche de su padre. Fran tenía dieciséis años, era un chico alto y rubio. Cuando entró en el aula notó la tensión que se respiraba en el ambiente. Había una caja de galletas en la mesa del profesor que estaba medio vacía. Tenían un aspecto fantástico y forma de corazón, debían de ser de una pastelería especializada.
    Fran, asombrado, caminó hasta su pupitre y se sentó. Nadie había sacado los libros de clase. Un compañero se levantó y le miró directamente a él.
    -¡Creo que es un buen momento! –gritó- ¡Para encontrar el amor!
    Después se volvió a sentar. En el pupitre de al lado una amiga suya se puso en pie y también le miró.
    -¡Yo cuidaré de ti, y te haré feliz! –gritó mientras le caían lágrimas de los ojos.
    Fran pidió explicaciones sobre que estaba pasando.
    -Por favor, -le respondió su mejor amigo, desesperado- siéntate. Esto debe acabar cuanto antes.
    Fran se sentó de nuevo.
    – ¡Escucha a tu corazón, déjate llevar! –gritó otra compañera.
    -¡Eres el chico perfecto, no lo puedes negar! –le decía su profesora.
    Entonces se hizo el silencio.
    -¡¡Habla!! –gritó Elena, una chica regordeta y gótica que se sentaba en la última fila- ¡Habla o lo tiro! –sacó un bote de cristal.
    Otro compañero se levantó y gritó:
    -¡Sé que somos diferentes, pero juntos debemos estar!
    -¡Sin ti no podría vivir, y espero que tu respuesta sea sí! –gritó otra compañera.
    Entonces Elena se levantó de su asiento y se acercó a Fran. Cerca de él, dos de sus compañeros empezaban a gemir fuertemente.
    -Fran, -le dijo Elena- ¿quieres ser mi novio?
    -Es que… -respondió dubitativo- Ya tengo novia. Lo siento.
    -No pasa nada, tú eres perfecto. –le respondió ella y se acercó a la caja de galletas para comerse una.
    Uno de sus compañeros estaba totalmente blanco y empezó a vomitar sangre, y justo después a otros dos les pasó lo mismo.
    -Ya hemos hecho lo que querías, ¡danos el antídoto! –gritó su mejor amigo.
    -Si Fran no me quiere, el mundo no tiene sentido.
    El compañero que había vomitado primero calló al suelo, estaba muerto. La mayor parte de sus compañeros ya estaban vomitando sangre.
    -Espero que os gustaran mis galletas. –dijo Elena mientras tiraba el antídoto por la ventana.

  2. Natalia
    6 Septiembre, 2016 at 19:34

    Madrid, a 18 de enero de 2011
    Estimado Tomás,

    Quiero presentarle mi candidatura para el puesto de “mujer de su vida”. Por ello, me permito el atrevimiento de escribirle esta carta de presentación, que es, a su vez, una carta de motivación y, ante todo, una carta de amor.

    Me gustaría mucho dedicarme a usted el tiempo que fuese necesario ya que estoy segura de contar con la aptitudes y competencias apropiadas para hacerle feliz.

    En nuestros encuentros profesionales he podido apreciar la calidad y grandeza de su corazón y, por tanto, es a su persona, y no a cualquier otra, a quien quisiera poder dar lo mejor de mí. El trato recibido por su parte, así como su personalidad y su dedicación a ciertos intereses compartidos, como la buena risa y los sueños perdidos, me han enamorado hasta el punto de dirigirle estas letras.

    Como ya sabe, tengo bastante experiencia en temas relacionados con el amor. A lo largo de mi carrera sentimental he ocupado diferentes puestos en corazones de mayor o menor envergadura. En cada una de esas etapas he sido capaz de manejar situaciones de gran implicación emocional y he aprendido a equilibrar mis actitudes racionales y aquellas puramente pasionales. El enamoramiento, el encaprichamiento y la euforia de ciertos momentos pero también las dudas, los desengaños, las inseguridades y los miedos, me han llevado a adquirir cierta autonomía así como la empatía y comprensión suficientes para un bonito trabajo conjunto.

    En cuanto a las tareas propias del puesto, podría serle útil en la organización de este amor sin medida, en la producción de eventos apasionantes y en la comunicación verbal y corporal de alegrías y penas.

    Estaría encantada de amarle horas extras e incluso de tratar con momentos desagradables, si ello nos permite evolucionar y crecer como equipo.

    La competencia será mucha, ya que sólo soy una entre todas. Yo le ofrezco la locura responsable de hacer primar la lealtad y la confianza en la promiscua relación con la libertad.

    Sin más, le dejo a usted la decisión de querer quererme si es que quiere. Si lo considera necesario, podría pasar un periodo de cariño retribuido según convenio.

    Le aseguro que trabajaré con paciencia para enamorarlo y comprenderlo. Pero le advierto, estimado Tomás, de que corre el riesgo de no querer volver a recibir jamás una carta de amor como ésta.

    Atentamente,

    Amor en paro

  3. 6 Septiembre, 2016 at 19:52

    Hola. Me ha gustado, pero en la tercera fila empezando por el final has escrito calló en vez de cayó. Supongo que será cosa del corrector. Ánimo.

    • 6 Septiembre, 2016 at 21:22

      Miércoles. Vuelvo de clase, camino rápido, el tren se me escapa ¿A quién se le ocurre apuntarse a cursos en julio? Es que te aburres tanto…Vamos no te arrepientas, dos semanas y ya estamos en agosto, irás casa de tu tía a pasar unos días, allí te diviertes…Me doy cuenta de que estoy pensando en voz alta, me callo, no vaya a ser que me vean hablando sola. Me limpio el sudor de la frente. Ni con ropa holgada se aguanta esto, el calor me va a matar. La calle peatonal está insoportablemente llena. Me cuelo por un atajo, una transversal que no me gusta, llena de pintadas y de basura….!Chati, me tienes abandonao! Me grita un jacoso, que se sienta al lado de un contenedor, está en los huesos, se transparenta, se ríe solo de su propia broma. Me alejo ¡Estabas hablando sola! Le oigo, de lejos. Mi padre nunca se ha dado cuenta de que hablo sola.

      Jueves. El mismo recorrido, otra vez ese yonki ¿Ahora qué? ¿Guapa, me das unas monedas? Tiembla, tiene ojeras. No tengo suelto, toma esto. Le doy el dinero de la fianza del curso, me lo han devuelto hoy, son diez euros, pero quiero que me deje en paz. ¿Volverás mañana? No creo. Me mira desde el fondo de la calle, puedo verle, reflejado en una ventana.
      Viernes. Algo más de ánimo, más bien poco. Paso por el callejón, miro de reojo antes de entrar, está allí, sigo recto, juraría que no me ha visto. Al pasar por la siguiente boca de calle, vuelvo a verle, reflejado en el cristal de un escaparate. Me ha visto, se supone que yo a él no.

      Sábado. Vuelvo por la peatonal del centro. Hay un furgón de la Guardia Civil. Una manta cubre un cuerpo, un heroinómano se sienta al lado del bulto, acompañado de su perro, tiembla de miedo, se abraza con sus propios brazos. No es el chico de siempre. Pregunto a un Guardia Civil. Otro que se va por sobredosis, el pobre, se veía venir. El yonki del perro me mira como si me conociera. Vuelvo a casa, hablando en voz alta conmigo misma, esta vez no me preocupa si me ven.

      Desde entonces, cada vez que paso por el callejón, me siento sola.

      • Naddia
        7 Septiembre, 2016 at 21:58

        Me gusta tu relato. Aunque vaya yuyu que da la chica. Es ponerle el ojo encima al yonki y antes de tres días ya está difunto.
        Es broma. De verdad que me gusta.

    • Inquisitor Glokta
      6 Septiembre, 2016 at 22:02

      Cierto, imagino que lo entendería como del verbo callar. Tu relato es interesante, no valoramos algo hasta que lo perdemos, incluso aunque parezca algo negativo.

      • 6 Septiembre, 2016 at 22:18

        Sí, eso pasa constantemente. También ocurre que de repente un desconocido te ve, se da cuenta de como eres, a diferencia de algunas personas que te frecuentan a menudo y creen conocerte.

  4. Cintia
    7 Septiembre, 2016 at 00:13

    Entro a mi casa y me dirijo a mi habitación después de un largo día. El sótano es algo oscuro y frío, tal como me siento yo, por eso es el lugar perfecto para mí. Mi familia sabe que soy diferente y por eso está de acuerdo con que me esconda siempre ahí.
    Escucho las voces de mi hermano y su amigo Leo, que acaban de llegar. Mi corazón late demasiado deprisa y sé que es por la presencia de Leo, desde que mi hermano nos presentó supe que él era especial, y aunque se supone que no debo enamorarme porque echaré a perder mi trabajo, sé que mis sentimientos hacia él cada vez son más fuertes.
    Apenas soy consciente de que mis pies me llevan hacia ellos, intento retroceder pero ya es tarde, se han percatado de mi presencia y Daniel, mi hermano, me mira con reproche. Me sirvo un vaso de leche para disimular mi intromisión mientras escucho como Leo se burla de mí, Daniel le sigue la corriente mientras yo siento como algo se desgarra en mi interior, pero sé que es lo mejor, de hecho Daniel se ha encargado de que Leo me desprecie y se burle de mí siempre que puede. Tomo algunas galletas que preparó mi mamá y vuelvo a mi habitación donde mi alrededor se compara a mi corazón.
    Me desplomo en mi cama, ya no puedo contener las lágrimas así que dejo que éstas resbalen por mis mejillas. Odio mi vida, odio estar enamorada cuando se supone que no debo estarlo, odio no poder olvidarlo porque lo tengo que ver a diario, odio tener que ser invisible para él porque así lo requiere mi trabajo, odio que mi familia se tome más a pecho mi trabajo que yo misma, porque siempre están ahí intentando ocultar que estoy enamorada de quien se supone debo cuidar, o inventando patrañas para evitar que él se enamore de mi porque eso sería un desastre. Pero lo que más odio es mi trabajo en sí, odio ser su ángel guardián porque eso es lo que me prohíbe enamorarme de él.

    • Naddia
      8 Septiembre, 2016 at 18:39

      Supongo que estás entrando en la posible relación entre un cuidador y la persona a la que cuida. Interesante mundo el de la diversidad funcional.

  5. Sandra Carrion Estay
    7 Septiembre, 2016 at 04:55

    Feliz estaba Nora, con 17 años y con el mundo a sus pies. Un poco de confusiòn la envolvia en un clima de desconcierto e inquietud, ya que no entendìa por què, su compañera y amiga de colegio, le atraìa fìsicamente tanto. Acordaron vacacionar juntas, llevaban varios años en el mismo colegio y sus madres se conocìan bastante, por lo que se pusieron de acuerdo y partieron las dos, con la familia de Nora, hacia la playa. La confusiòn de Nora iba en aumento, pues la amiga la seguìa y la acompañaba a todas partes y la atracciòn fìsica pasò al sentimiento pasional, que Nora a pesar de sus dudas, creyò siempre correspondido. Nora nunca hablò con alguien de sus perturbaciones de ìndole sexual, tampoco con su amiga, lo que la hizo creer cosas inexistentes. Fueron a una discoteca a bailar y ahì se despejaron las dudas de Nora con respecto a si misma. Su amiga conociò, bailò y coqueteò, con un muchacho, del que no cesò de hablarle y los celos, la rabia y la pena, la embargaron al punto de gritar llorando a su amiga, que volvìan al dìa siguiente.
    Nunca màs se volvieron a juntar como amigas y Nora comprendiò que debìa manejar su sexualidad en un àmbito distinto al que conocìa.

  6. Narradora de Cuentos
    7 Septiembre, 2016 at 07:50

    Tu relato es muy singular Elena

    • 7 Septiembre, 2016 at 21:17

      Muchas gracias por leerlo y comentarlo. Voy a leerme el tuyo.

  7. Narradora de Cuentos
    7 Septiembre, 2016 at 07:54

    Rebuscando razones que el corazón no entiende , camina ensimismada , los pies descalzos ateridos entre las olas de un mar embravecido , que parece empeñado en agitarse y agitarla , transportándola una y otra vez anulando su voluntad , a aquellos días en los que creyó ser correspondida …
    La mente siguiendo un cauce irrefrenable que no admite diques , la instiga a rememorar … Su piel murmura todas las caricias que ahora siente le fueron arrebatadas , tras el ruin embeleso , tras sus falsas promesas de amor .
    El recuerdo de su sonrisa se le clava indolente y el contorno de su boca la hace de nuevo estremecer . Recordaba centimetro a centimetro , aquel cuerpo que la amo en aquella misma orilla hasta la estenuación , que bordo su piel desmadejada en la arena , abandonada a los irrefrenables anhelos , que durante lo que creyó una eternidad, quiso contener.
    Sus palabras otrora llenas de embrujo, sonaban ahora burlonas y tintineantes , martilleando su cerebro y ahogandolo de juicios y culpas, al recordar todos los prudentes consejos , que en su día desoyó… ” Es un crapula , un embaucador , las lisonjas aderezadas de irresistible intencionalidad ya arrastraron a otras ” , alejate de el no te conviene ”
    Ahora burlada , solo era capaz de seguir centrada en su recuerdo , intentando grotesca pervivir instalada en el ayer , eludiendo un presente que se le antojaba insufrible …
    Y de nuevo vuelve a instalarse en el por qué …
    Por qué, por qué , por qué, por qué … fustigándose permite qué el fantasma de la negación se apodere de ella y abatida , deambula sonambula , emulando las olas , a la zaga de imperiosos recuerdos que destruyan su presente , cincelando un pasado perpetuo , qué le permita seguir viviendo el hoy.

    La tarde palidece y la sorprende abrazada a su cuerpo .
    El horizonte se desdibuja ante una mirada anegada de añoranza.
    La pleamar impávida asciende borrando todo rastro de nostalgia y de presencia , ayudándola en su huida…

    • Narradora de Cuentos
      7 Septiembre, 2016 at 08:31

      Por favor Jaja , obviar la ultima frase ( ayudándola en su huida ) , la he añadido justo antes de publicar , a posteriori de escribirlo , temiendo no se entendiera , pero la verdad es que me gusta más como acababa inicialmente , dejando la situación ” en el aire ”

      La pleamar impávida asciende borrando todo rostro de nostalgia y de presencia

      Hasta otro ratito

    • 7 Septiembre, 2016 at 21:59

      Muy bonito y poético. En la línea 10, pusiste “estenuación”.

      Saludos y mucho ánimo.

      • Narradora de Cuentos
        11 Septiembre, 2016 at 11:45

        Uffff , andaba del revès Jaja
        Graciasssssss

  8. Naddia
    7 Septiembre, 2016 at 23:20

    Había decidido olvidar el amor porque la decepcionaba una y mil veces. Tantos amores y todos platónicos. No se volvería a enamorar. A partir de ahora la vida sería más sencilla. Su último tropiezo había sido un profesor. Y en la fiesta de fin de curso le había dado a entender que lo sabía.  Él. Él lo sabía. Qué vergüenza. Lo sabía.  Él lo sabía. Y ella creyó morir. Fue el fin. Había bajado veinte kilos para conseguir su amor. Ayunó día tras día desde enero hasta junio, creyendo que  él la miraría al menos una vez, pero el amor no sabe de kilos. Al profesor le hacía gracia la torpe manera con que ella lo amaba, los esfuerzos por cruzarse con él en los pasillos, los saludos premeditadamente casuales. Pero todo fue igual. De nada sirvieron los paseos que se daba hasta la catedral donde rezaba a la Virgen de los Dolores mientras miraba de reojo a San Antonio y dejaba una limosna supuestamente compartida por ambos. A la salida se encontraba a una señora que le repetía: tú tienes vocación de casada ¿verdad? Y ella decía que sí aunque empezaba a sospechar que ni todo el santoral reunido sería capaz de emparejarla. Entonces llegó el verano y no quedaba tiempo para los milagros.  San Antonio se fue a sus verbenas estivales y ella supo que tenía que marcharse porque como todo el mundo sabe: cuando las cosas van mal, hay que poner tierra por medio. 

  9. Azul Bernal
    7 Septiembre, 2016 at 23:22

    Delante de ti me he puesto de pie. En mi garganta se atragantan esas palabras a las que acabo de renunciar. No las mencionaré, pero si eres lo suficientemente avisado, las verás estallar en mis ojos. Sí, como olas del mar, llenas de agua. Agua soy ante ti. Me desnudé, me desgarré la piel, y tú ni te inmutaste. No te diste por enterado. No. Y he quedado así, ridículamente desnuda delante tuyo. No lo diré. No lo diré con la voz y lo intentaré callar en la mirada. Daré la vuelta así nomás. Recogeré del suelo mi orgullo, lo envolveré en esta sarta de ridículos que acabo de soñar. Saldré por la puerta con mis sueños rotos, con mi desnudez a cuestas, mientras tú permaneces inmutable, engrandecido por un nombre que no me corresponde, y que hoy por hoy, es quien te quita a ti toda la piel.

  10. jnpdiaz
    9 Septiembre, 2016 at 00:00

    “Esto del amor es una vaina” solía decirme mi hermano mayor. Él debía saber lo que se decía porque antes de morir, en un fatal accidente, cuando tenía veintisiete años, por fin, se le iba a declarar a una mujer. Él no le dijo nada de sus intenciones a nadie, porque creía a pie juntillas aquello de que cuando se quiere hacer algo no se debe comentar con nadie para que las energías ajenas no influyan. Yo lo supe porque el destino puso en mis manos una de sus últimas cartas. Sí, él era de esa época en la cual el amor se declaraba por medio de una misiva. Dicha carta llegó a mí cuando hurgando entre las bolsas de su pantalón para donar, o no sé si tirar su ropa, apareció.
    Por lo visto, el amor, para mi hermano había dejado de ser una vaina debido a las palabras impresas sobre aquella superficie blanca. Por fin, después de tanto intento, había encontrado a alguien capaz de soportarle y soportar. Así de sencillo.
    Cuando él murió yo era un adolecente y no entendía aquello de la vaina. Pero cuando entré a la universidad y conocí a Dayanara, así se llamaba la depositaria de mis afectos, lo comprendí por completo.
    Me enamoré de Dayana, como le llamaba con toda la dulzura que el amor puede poner en los labios de los enamorados y tomé la decisión, una noche tensa de decírselo. Sacando fuerzas de, no flaqueza, sino de quién sabe dónde, la cité en un kiosko del campus universitario. Ella llegó, un poco tarde en compañía de un sobrinito y después de los respectivos saludos (besitos de mejillas y todo eso), yo le declaré, no sé cómo mis sentimientos.
    Esperar aquella respuesta de sus labios: un sí, o un no (o a saber qué era lo que esperaba) me torturó durante varios segundos.
    —No —me dijo apenada—. Sólo somos amigos.
    Y como sucede en toda transacción humana fracasada, nos despedimos. Ella siguió con su vida y yo con la mía.

    jnpdiaz

  11. Emilio Reyes
    9 Septiembre, 2016 at 21:29

    Si la vida nos diera segundas oportunidades, tal vez no cometeríamos los mismos errores, tal vez cometeríamos errores peores, o por lo menos diferentes, dañinos de todas formas para otros o para nosotros mismos.
    Cuantas veces se ha preguntado por qué no la habló, si era todo lo que él había deseado, si cumplía todos sus sueños. Pero allí estaba ella, apoyada en la puerta del coche, con un jersey de lana gris y el pelo suelto cayéndole por los hombros. Nunca pensó que pudiera existir algo tan bonito, que belleza, que linda, y pasó por su lado sin decir nada cuando días antes habían estado durante horas hablando por teléfono, y ahora parecía que era una desconocida.
    Siempre se preguntó por qué reaccionó de aquella manera, pero no era la primera vez que la decepcionaba, lo real y auténtico es que esa historia tenía ya otras escenas de indiferencia. Con el tiempo comprendió que lo que había pasado era que cuando la veía se bloqueaba en su presencia. Siempre había sido un chico de relación fácil con las personas del otro género.
    Pero aquella vez colmó el vaso, todo se rompió y nunca hubo una segunda oportunidad. Ella siguió su camino y él el suyo, que además fueron muy diferentes y por desgracia he de decir que su camino fue más duro y sufrido.
    La última vez que hablaron pudo comprobar las heridas que el tiempo había dejado en su alma. La veía y no la reconocía. Dónde estará, allí donde quedan los sueños olvidados, allí donde se encuentran los amores fracasados.
    Lo que ella nunca sabrá es que en esta guerra nunca hubo vencedores, que perdieron los dos, ella quedó con sus carácter y él con sus preguntas.
    A veces nos encontramos en el camino de la vida con persona que van construyendo la suya poco a poco, paso a paso, y otras veces la vida parece venir escrita de antemano, prefijada y dibujada por el destino.
    La lluvia ha limpiado muchas veces las aceras, y el viento ha acariciado las rocas una y otra vez, pero nunca podrá olvidar ese amor que pudo ser y no fue.

  12. 16 Septiembre, 2016 at 22:25

    Recién llegado a la capital e instalado, me dispuse por todos los medios a contactar con grupos afines con los que compartir los momentos de ocio. No tarde mucho, y en el grupo encontré lo que más anhelaba: una mujer.
    Era guapa y reunía todo aquello que un hombre desea reúna ella. A la belleza exterior también había que añadirle sus sentimientos hacia la gente. Solía gastar un buen humor y mis huesos temblaban nada más verla. Un gusanillo en el estómago no me dejaba estar y me mantenía en babia….
    Visto lo visto, supuse que me había enamorado hasta las trancas. Pero recibía de su persona el más ingrato de los silencios.
    Su risa que era contagiosa, quedaba ahogada al percibir mi presencia a su lado. Nadie supo nunca darme razón de aquel distanciamiento. Con el pasar de los días, mi amor se pudría dentro de mí, al no alcanzar la dicha que se supone ofrece este. Todo era en vano.
    El feliz día de su cumpleaños acudí junto otros compañeros a celebrarlo. Pensé que era el momento, y le llevé un flamante ramo de rosas rojas a las que añadí un pequeño alfiler, con la imagen de su horóscopo.
    Mientras abría los regalos, todos estaba pendientes de su reacción ante el mío, esperando me ofreciese la mejor de sus sonrisas. Su respuesta fue demostrar su frialdad absoluta ante mi pequeño obsequio.
    Pero no soy de los que pronto tiran la toalla. Reconozco, que me cuesta darme por vencido y en esta ocasión así lo demostré.
    La madre de la muchacha, qué si se había dado cuenta de mis sentimientos, aceptó que nos pudiésemos ver. De aquella visita obtuve, que la mujer le propondría un encuentro conmigo, para aclarar la situación. Y así lo hizo.
    El campo neutral del encuentro fue una cafetería. Pero todo resultó ser algo violento, ya que ella, ante la petición de su madre, se vio forzada a aceptar.
    —Teresa, celebro que hayas aceptado este encuentro.
    —Pero no debías haberlo solicitado.
    —Sólo deseo tener la oportunidad de confesarte mis sentimientos y que me digas, cual es la causa de tú enfado conmigo.
    —Creí, que con mi actitud quedaban claro mis deseos.
    —¿Pero por qué?
    —Mi corazón ya tiene dueña y sólo a ella tengo que rendirle cuentas.
    La declaración me dejó hundido. Aquella mujer maravillosa ya poseía un amor y este no era el mío.

  13. Patricia B.C
    22 Septiembre, 2016 at 19:24

    Humana luna abstracta
    Ya está amaneciendo, aunque paradójicamente, el sol no podíamos verlo ninguno de los allí presente, sin embargo la luna brillaba, con tanta fuerza que no podía mirarla sin apartar la vista por su luz resplandeciente.
    Quizás, resplandecía más de lo habitual, quizás la luna no era luna, quizás eran destellos en forma de humanidad.
    El cuerpo de la luna era cristalino como agua pura, lucía ojos profundamente delicados, centelleaba labios dignos de ser admirados, de ser besados, de ser mordidos. Miradas clavadas en sueños.
    La luna se torna, y se va alejando entre multitud de estrellas, algunas de esas estrellas forman constelaciones, y otras, simplemente ya no están ahí.
    Sea como fuere, la brillantez de la luna eclipsaba a todas las estrellas de su alrededor.
    Mientras se pierde entre aquellas invisibles estrellas, me pierdo yo.
    Sólo un segundo, un segundo fué. En un segundo recobré memoria, voltee mi cuerpo a comprobar si aún podía verla, y ahí estaba, la luna también viró, en ese preciso instante, en ese preciso segundo, se cautivó mis ojos de la luz de la luna, y la luna se cautivó de su propio reflejo en mis ojos, como si fuera fortuna.

  14. GRETA
    25 Septiembre, 2016 at 20:44

    Como calmo a mi cuerpo si hoy lo convencí de levantarse solo con la ilusión de que te vería.
    Como calmo mi ansiedad si solo tengo incertidumbre de cuanto más se abrirá la brecha entre la última vez que mi piel se mezclo con la tuya y la próxima vez que mis labios besen tu mirada.
    Como calmo este frío si todo el fuego contenido en mi interior solo encuentra una válvula de salida tras tus caricias.
    Exagero?, quizás, pero entiende que no me es sencillo ver derrumbarse mis esperanzas.

    • WOLFBLUE
      2 Octubre, 2016 at 06:24

      Solo entiende la experiencia ¿Exagero? Si, porque el amor es único y no, porque el corazón cambia.

  15. WOLFBLUE
    2 Octubre, 2016 at 06:16

    Un amor no correspondido

    Mientras pensaba en nuestras promesas de amor eterno a uno de los superintendentes se le escapó una palabra hacia el otro: Javier.

    Una gota de alivio en un mar de sufrimiento inundó mi existencia: La muerte se había transformado en un sueño.

  16. Katerine
    23 Noviembre, 2016 at 15:51

    Te amaba como se ama lo santo; como si aura divina o pedazo de sol. Pero siempre fuiste puerta, siempre ayuno y angustia. Yo te amaba. Te amaba, y tú…tú querías un auto nuevo. Entonces fue que dejé de creer en Dios.

  17. NegHro
    20 Abril, 2017 at 22:38

    No puedo negar que te deseo aunque no deba
    que te deseo y te desnudo te beso en la memoria inventada
    no puedo negar que se me eriza la piel cuando te veo aunque no seas tú quien debiera darme ese temblor
    no puedo negar que tengo ganas de que estés ahora conmigo
    regalándome esos ojos que no debieran ser míos
    dedicándome momentos que no debiera compartir
    y dándome el sueño imposible que no debiera dormir

    Romper con el sistema con lo correcto
    convertirme en dueño de lo cierto
    vaciar el silencio de secretos no contados
    ocupar el tiempo en relativismos nunca escuchados
    confundir la cima de los sueños con la sima de lo real
    escalar al cielo acercándome al infierno y viceversa
    y de manera viceversa caer en lo prohibido y prohibirme caer
    soñar lo no vivido y vivir sin soñar
    extrañar lo no perdido y perder lo que no quiero olvidar
    escribir este poema para no tener que hablar

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