Propuesta 22 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller-de-creatividad-literaria-22La experiencia que tenemos, todo lo que hemos vivido, es también una fuente de inspiración para escribir.

 

Por eso, hoy os proponemos que redactéis un relato breve con una extensión máxima de 1.500 caracteres basado en un viaje real que hayáis vivido vosotros.


Recordad que para contar los caracteres de un texto, podéis usar el menú Herramientas de Word o cualquier contador de caracteres en línea como estos:


Enviad vuestros textos en el espacio para los comentarios.

Para ver todo el taller de Creatividad literaria, pulsa AQUÍ.

 

El libro de mi creatividad literaria

EL LIBRO DE MI CREATIVIDAD LITERARIA
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Un libro con más
de cien propuestas
para desarrollar tu creatividad
escribiendo historias.
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Completar las más de cien propuestas de redacción de El libro de mi creatividad literaria ayuda a aumentar nuestra capacidad de invención y guía paso a paso para aprender a escribir historias originales y coherentes.
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  7 comments for “Propuesta 22 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Azul Bernal
    26 septiembre, 2016 at 06:52

    Por la carretera que avanzaba rompiendo las montañas, llegamos a esa hacienda oaxaqueña. Nos recibieron ahumados en un solemne silencio, nos señalaron nuestra habitación, donde desempacamos, intercambiamos sorprendidas miradas, y salimos a encarar la aventura que apenas comenzaba. En la terraza, dispuestas en círculo había una veintena de sillas, casi todas ocupadas ya. Tú te acomodaste frente a mi, en el otro extremo del circular encuentro. Nuestras miradas se contaron secretos, intercambiaron deseos, acordaron citarse en la piel al caer la noche. Johen, al frente del grupo, nos pidió conectar con nuestro ruido primario, dejarlo crecer dentro de nosotros, hasta que surgiera como explosión volcånica. El silencio fue cayendo a los pies de tantos sonidos, y entre todos, distinguí con claridad el tuyo. Fuiste lobo, un lobo salvaje, un lobo libre, natural, descabellado. Yo fui aleteo y vuelo. Fui el sonido quedo del pájaro a lo alto. Tus ojos y los míos volvieron a encontrarse, y mirándonos al sonar nuestras respectivas gargantas, anudamos en la distancia nuestras manos. Te amo. La noche cayó de pronto separando en rico es al grupo. Tu y yo nos apresuramos a cobijarnos en un desnudo abrazo bajo las sábanas que nos habían dado. A la madrugada siguiente, fuimos despertadas, llamadas a la vida por el caracol. Acudimos medio dormidas aún, pero presurosas. El grupo estaba ya reunido, la danza por dar comienzo. La anciana vestía su tradicional traje de conchera, ya tambor en mano, nos enseñó el ritual de agradecimiento por la vida, de saludo a la mañana, y la danza con la que nos despedimos del ayer. Y así danzando, danzando, fuimos suaves ramas dejando pasar entre nosotras al viento. Y danzando, llegamos al cansancio pleno. La tarde nos trajo un camino nuevo. Preparamos en la tierra la serpiente, en la fogata los abuelos, y la mente el silencio. Traspasamos el umbral, y volvimos al vientre de la vida, al centro de la tierra, al ardiente estadío del temazcal. Te amo. Puerta a puerta, salvadas por un que otro trago de hierba, alzadas en vuelo por el peyote y refrescadas por la humedad que continuamente se renovaba, traspasamos las vidas, una a una, las metas, las muertes… Y por fin el vientre ante nosotros se abrió dándonos salida a la nueva vida. Una cascada de agua fría y flores nos cayó encima. Los concheros nos recibieron con cantos y festejos, con fruta, con agua, con la risa suelta. Nos miramos, tu y yo, nos amamos. Retornamos a la cuidad extenuadas y en silencio, dejando nuestras mentes reposar en lo suculento de haber compartido un viaje físico y astral. Te amo. 12 años de esto han pasado y aún me sigue iluminando todo lo vivido, lo compartido, en ese rincón de Oaxaca. Y la claridad que conservo se mantiene inalterable: Te amo.

  2. Narradora de Cuentos
    26 septiembre, 2016 at 20:49

    Azul, está claro que vas por libre, que no reparas , ni te ciñes al número de caracteres ó palabras , que solo tomas en cuenta la propuesta en tanto al tema planteado … Ello no sé si es lícito , lo que sí sé , es que el lienzo que dibujas con tus palabras , llevan tu sello . Expresas muy bonito.

    • Azul Bernal
      27 septiembre, 2016 at 05:17

      Tienes razón, para nada me he tomado el tiempo del conteo. Estoy en un hospital público en el que no nos dejan ingresar los ipads ni celulares, así es que lo hago de “contrabando”. Le enfermera me lo presta de noche, escribo råpido y lo envío sin más tardanza que eso. Tomaré más en cuenta este detalle. Gracias

  3. Narradora de Cuentos
    26 septiembre, 2016 at 21:18

    El constante vaivén, acompañará implacable el recorrido, salpicado de sonidos familiares para los cansados usuarios del tren…Chillarán las vías y las desvencijadas puertas se quejarán una y otra vez, al abrirlas con desdén los desamparados viajeros. Son diez horas las que viviré acompañada de este entorno, pero con un telón de fondo que representará delante de mis ojos, una inagotable función titulada ” El Altiplano de los Andes “…
    Los colores iluminan en toda su intensidad estas montañas inenarrables. El itinerario comienza serpenteado de todas las tonalidades inimaginables de dorados ocres, salpicados de alpacas, vicuñas, ovejas, vacas, caballos… campando a sus anchas, como auténticos Reyes de estas tierras, en las que sólo la presencia de las montañas parecen intimidarles.
    Vamos ganando altitud, hasta el punto más alto 4358 metros. Poco a poco las montañas se han dibujado con más definición ante un cielo azul intenso, y sus dorados ocres han ido tornándose a la más variada gama de al principio tímidos verdes, hasta ganar en intensidad a un agreste paisaje.
    Cansadamente la máquina que arrastra los polvorientos vagones, una y otra vez a resollado, para finalmente parar al pie de una decena de ansiosas poblaciones. La voz del tren ha callado para dejar paso a voces cantarinas. Unas y otras se atropellan intentando vender sus precarias viandas. Los niños ríen y saludan, los ancianos dejan caer sus ojos desinteresados, ante una visión a menudo repetida en sus vidas… Unas vidas marcadas inexorablemente por la cordillera andina, que a lo largo de los siglos han conferido a estas gentes, un carácter afable y orgulloso.
    El traqueteo del tren, ha sido la banda sonora que ha amenizado esta función, empiezan a aparecer las sombras, el sonido del tren se adormece.

    Llegamos al ” Ombligo del Mundo ” Cuzco, cae el telón…

    • Azul Bernal
      27 septiembre, 2016 at 05:21

      ¡Cuzco! !tantas ganas de poner los pies y la mirada por allá!

  4. Narradora de Cuentos
    26 septiembre, 2016 at 21:22

    Ha resollado , tenía hambre y me he comido la H jeje

  5. Sandra Carrion Estay
    29 noviembre, 2016 at 03:56

    Nos levantamos a la 6.0 de la mañana, tomarìamos el beneficio por aniversario de bodas, que nos otorga la caja de compensaciòn a la que estoy suscrita, y consistìa en un viaje a algùn centro recreacional de ellos, por tres dìas y dos noches. Comenzàbamos nuestro periplo. A las 7.30 de esa mañana subimos al metro que nos dejarìa en la entrada del terminal de buses interurbanos. Tenìamos los boletos que compramos por internet, asì que sòlo habìa que encontrar el andèn correspondiente. Abordamos el bus que nos llevò a la costa, en dos horas arribarìamos en Las Cruces. El viaje fue muy plàcido, no era una fecha vacacional, por lo tanto el bus no iba lleno y eso proporcionaba relajo tanto al conductor como al asistente. El paisaje, fuera de la ciudad, es grato: ves mucha zona verde, grandes extenciones de suelo con algùn cultivo, pequeñas parcelas con cabras, o caballos, o vacas. Cuando ya nos acercamos al balneario, vemos muchas zonas boscosas, el aire tiene un olor tìpico, a Eucalipto.
    ¡Llegamos!, nuestra cabaña, deben cambiarla por otra que se adecue màs a mi condiciòn de discapacidad, uso silla de ruedas. La cabaña que nos dieron es muy bonita, amplia; puedo moverme dentro sin problemas. El baño, al cual puedo entrar tambien con la silla, es un poco inseguro para mi, pero como estoy con mi marido, pasa a segundo plano. Al casino tenìa acceso por atras y la atenciòn fue estupenda.
    Como la idea es pasear, fuimos a una playa cercana al lugar, a conocer la casa del poeta, Pablo Neruda. Nuestro primer escollo fue que el microbus, no tenìa rampa para subir con silla de ruedas, pero los chòferes de muy buena voluntad, bajaban ellos a tomarme en brazos, mientras mi marido se ocupaba de la silla. El segundo inconveniente fue que quise entrar a la casa-museo, de Pablo Neruda, no pude, no habìa acceso para la silla de ruedas. Olvidando estos inconvenientes por mi discapacidad, a los que ya me habituè y no me causan molestias, fue un buen paseo, conocì Isla Negra, Las Cruces, Cartagena… Son pequeños balneareos, que en època estival se llenan de gente.

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