Propuesta 3 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller de creatividad literaria-3Vamos a seguir profundizando en el tema más universal de la literatura: el amor.

 

En esta ocasión, debéis enviar un texto con la forma y el género que queráis de no más de 300 palabras sobre un amor correspondido pero imposible.

 

Recordad que para contar las palabras de un texto, podéis usar el menú Herramientas de Word o cualquier contador de palabras en línea como estos:

 


Enviad vuestros textos en el espacio para los comentarios.

 

Para ver todo el taller de Creatividad literaria, pulsa AQUÍ.

taller de novela-

TALLER DE NOVELA
presencial en MADRID
Jueves
de 19,30 a 20,45
Zona Retiro
Grupos reducidos
El objetivo de este taller es guiar a los participantes en el trazado, la planificación y la redacción de su propia novela.

 

 

 

 

  68 comments for “Propuesta 3 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Azul Bernal
    7 septiembre, 2016 at 06:37

    Se va deshojando entre las manos, hilando el corazón con el deseo. Se va tiñiendo en los aromas de la ausencia , en el aroma despojado de toda piel. Nace, anida en la médula del alma, se queda anudado en el buró, con el boche de lágrimas, con el sinsabor. Me deja como despojo de mujer, tendida sobre los sueños. Se va trepando las paredes, impregnando cada bocanada de aire, cada rayo de luz. Da la vuelta, me entrega su espalda. Permanezco así, con la desnudez devastada. No me permite asirle. Se aleja para siempre, y desata en mi polvaredas infinitas.

    • Naddia
      11 septiembre, 2016 at 01:12

      Está claro que menos es más. Con pocas palabras dices mucho. Me encanta.

  2. Inquisitor Glokta
    7 septiembre, 2016 at 12:25

    -Cuando regresemos vendrás conmigo. –le dijo Juan- Pasaremos desapercibidos.
    -Claro. –respondió Carlos.
    Los dos se abrazaban en la noche, lejos de la vista de sus compañeros. Juan tenía casi treinta años menos que él, era el hijo de un importante comerciante en Zaragoza. Sin embargo Carlos pronto tendría que retirarse y la idea de pasar los últimos días junto a Juan le resultaba realmente apetecible.
    Aquella era una tierra húmeda y fría, la lluvia no había dejado de caer en las últimas semanas.
    -¡Nos atacan! –gritó un vigía.
    Los dos se levantaron para regresar a la formación. Juan y Carlos estaban uno al lado del otro, defendiéndose mutuamente. Con aquella oscuridad era imposible saber cuántos franceses les atacaban. Carlos no tardó en sacar su toledana y comenzó a dar tajos. La caballería francesa se volvía inútil en un terreno tan pantanoso como aquel, por eso les habían esperado allí.
    Estaban siendo rodeados, todo su pelotón moriría ya que las tropas de refuerzo no llegarían a tiempo. Carlos recordaba la despiadada avaricia de la inquisición, incluso desenterraban los huesos de los que acusaban de judaizantes para quemar sus restos inertes en la hoguera. Al heredero de una gran hacienda sin título nobiliario harían lo que fuese por acusarle de algo, sería mejor no ponérselo tan fácil.
    Miró a Juan, en su rostro se notaba el pánico, también sabía que estaban atrapados. Necesitaban una medida de despiste para que las tropas de refuerzo pudieran llegar. “Te quiero.” le susurró Carlos. Salió velozmente de la formación al grito de:
    -¡Santiago y cierra, España!
    Se dio cuenta de que en parte estaba dando su vida por los mismos hombres que le habrían quemado en la hoguera, pero ya no había marcha atrás. Era ley de vida, el viejo muere, el joven sobrevive.

  3. Cintia
    7 septiembre, 2016 at 20:09

    Deja la bandeja del desayuno sobre mi escritorio y luego me mira con tristeza antes de retirarse cerrando la puerta de mi habitación. No espero un segundo más, corro hacia mi escritorio y tomo el sobre que espera junto a la taza de té mientras siento el aroma de la rosa que se ha convertido en símbolo de nuestro amor y que hoy, como todas las mañanas, espera junto a la carta de mi amado.
    Una lágrima traicionera se escapa en cuanto termino de leer la carta, es la despedida que temí que ocurriera desde el día en que él apareció en mi vida, pero no hay otra opción y tengo que aceptarlo. Esa es la peor parte de ser una princesa, debo anteponer la felicidad de mi pueblo a la mía y para eso debo casarme con el príncipe Richard, un matrimonio arreglado para unir los reinos, al igual que lo fue el de mis padres.
    Mi madre decía que con el tiempo aprendió a amar a mi padre y que yo también lo haría cuando me tocara pasar por eso. Pero yo no creo eso porque, a diferencia de mi madre, conocí el amor antes de casarme y no fue precisamente con mi prometido, sino con un sirviente del palacio encargado de llevarme el desayuno todas las mañanas.
    Guardo la carta dentro de un viejo libro, que mi madre solía leerme de pequeña, en el que los finales felices sí existen. Respiro hondo al escuchar la puerta abrirse, debo aparentar ser fuerte porque soy la futura reina. Dorothy entra cargando el enorme vestido blanco que usaré hoy en mi boda.
    El sacerdote espera mi respuesta mientras yo busco a mi amado entre los presentes, cuando nuestras miradas se cruzan pronuncio esas amargas palabras.
    —Sí, acepto.

  4. 7 septiembre, 2016 at 20:10

    «Hola Princesa,

    Antes de nada, quería darte la enhorabuena por lo que acabas de conseguir. Al fin veo que has encontrado tu lugar, donde brillas con la misma luz que yo veo en ti con tan solo caminar. Hacía mucho tiempo que no sonreía y me he descubierto a mí mismo haciéndolo. Como siempre, la razón tenía que ver contigo. Pero tras esos instantes de luz mi alma me ha arrastrado de nuevo, hacia las aguas abisales donde yace su ancla y se ha construido una nueva morada. Confundí el amarre con el timón, y voy a la deriva. Por ello no quiero arrastrarte conmigo.
    Me gustaría ser más valiente, ser capaz de olvidarme de todo, volver a ser feliz a tu lado, pero no puedo, aún no. Necesito tiempo.
    Tú me conoces bien, más que nadie en este mundo, por eso entenderás que odio ser como soy ahora, en quién me he convertido.
    Sé que me arriesgo a perderte para siempre, pero aun creyendo que existe un camino más corto para llegar hasta ti, mi mente me obliga a coger el más largo y oscuro, pues el camino corto está firmemente sellado con una fuerte e impenetrable muralla de hierro. Así que teniéndote a la izquierda, giraré a la derecha, y daré la vuelta al mundo si hace falta, hasta llegar de nuevo a tu lado, y si cuando vuelva ya no te encuentro, al menos me servirá para darme cuenta una vez más, que el camino de la razón no siempre es el correcto.

    Sólo te pido una cosa, por nada del mundo vuelvas a perder tu sonrisa. Yo voy en busca de la mía, la que solía tener, cuando éramos felices juntos».

    • Naddia
      13 septiembre, 2016 at 01:39

      No lo acabo de pillar, sin embargo me resulta un texto atrayente.

    • Andrea
      19 noviembre, 2018 at 16:29

      que maravilloso. me siento identificada cien por ciento.

  5. 7 septiembre, 2016 at 21:10

    — Eso se supera. — Dijo Pilar y me dio una palmada en la espalda. — ¿Te imaginas? Menudo coñazo irse a Dijon cada puente a ver a ese tío. Además ¿A ti qué se te ha perdido en Francia?
    — Sí, en parte tienes razón, no lo había pensado así. Si olvidé a mis anteriores novios, también lo conseguiré con este. Lo que pasa es que esta vez es diferente porque era un buen tío y me quería, no como los demás. —Me acordé del Moñas, de David, menudos elementos, uno un fumeta, el otro un engreído y un misógino, pero Vincent…Seguro que no encontraría uno igual.
    — Vamos, hay muchos hombres. Ahora lo vas a pasar mal pero pronto conocerás a otro chico y se te olvidará Vincent. Además, tampoco es tan guapo, es muy bajito y está demasiado flaco. — Dice Pilar para animarme, mientras se coloca el pelo, negrísimo, detrás de la oreja. Es la mujer de hielo, nada le afecta.
    — ¿Sabes lo que te digo? Que todo eso es por culpa de las mentiras que nos cuentan desde pequeños. — Pilar suelta una carcajada. —No, lo digo en serio, todo eso de la media naranja y de que en algún lugar para ti, es mentira ¿Por qué nos cuentan esas tonterías? No hacen sino complicarnos la vida.
    — En algún lugar hay muchos hombres para ti, no solo uno. — Pilar sonríe, no es guapa, pero tiene carácter. — Oye ¿Por qué no nos quedamos a tomar algo por el Cedro, después de clase? Vamos a celebrar que te ha dejado tu novio Erasmus.
    — Vale, quedémonos.
    Pilar y yo volvemos a clase, son las cinco y la luz se cuela entre las hojas de los árboles, me recuerda a cuando era pequeña y volvía con mi madre del colegio, era muy feliz entonces.

    • 8 septiembre, 2016 at 14:29

      — Eso se supera. — Dijo Pilar y me dio una palmada en la espalda. — ¿Te imaginas? Menudo coñazo irse a Dijon cada puente a ver a ese tío. Además ¿A ti qué se te ha perdido en Francia?

      — Sí, en parte tienes razón, no lo había pensado así. Si olvidé a mis anteriores novios, también lo conseguiré con este. Lo que pasa es que esta vez es diferente porque era un buen tío y me quería, no como los demás. —Me acordé del Moñas, de David, menudos elementos, uno un fumeta, el otro un engreído y un misógino, pero Vincent…Seguro que no encontraría uno igual.

      — Vamos, hay muchos hombres. Ahora lo vas a pasar mal pero pronto conocerás a otro chico y se te olvidará Vincent. Además, tampoco es tan guapo, es muy bajito y está demasiado flaco. — Dice Pilar para animarme, mientras se coloca el pelo, negrísimo, detrás de la oreja. Es la mujer de hielo, nada le afecta.

      — ¿Sabes lo que te digo? Que todo eso es por culpa de las mentiras que nos cuentan desde pequeños. — Pilar suelta una carcajada. —No, lo digo en serio, todo eso de la media naranja y de que en algún lugar hay alguien para ti, es mentira ¿Por qué nos cuentan esas tonterías? No hacen sino complicarnos la vida.

      — En algún lugar hay muchos hombres para ti, no solo uno. — Pilar sonríe, no es guapa, pero tiene carácter. — Oye ¿Por qué no nos quedamos a tomar algo por el Cedro, después de clase? Vamos a celebrar que te ha dejado tu novio Erasmus.

      — Vale, quedémonos.

      Pilar y yo volvemos a clase, son las cinco y la luz se cuela entre las hojas de los árboles, me recuerda a cuando era pequeña y volvía con mi madre del colegio, era muy feliz entonces.

      • Naddia
        11 septiembre, 2016 at 01:25

        Totalmente de acuerdo contigo: los Erasmus son una fuente inagotable de desamor.

      • Naddia
        11 septiembre, 2016 at 01:26

        Totalmente de acuerdo contigo: los Erasmus son una fuente inagotable de desamor.

  6. Sandra Carrion Estay
    7 septiembre, 2016 at 22:50

    -Si me dices que no me case, no lo hago -dice Ivàn-
    -Si no quieres casarte, no lo hagas, pero no pienses hacerlo por mi, yo no te quiero -respondiò-
    Ivàn lleva màs de 10 años de pololo con la mujer con la que se va a casar luego y solo un par de meses, increìblemente enamorado de la hermana de su mejor amigo. Increìble, pues, comenzò como una humorada, una forma de molestar a su polola cuando se peleaban, ya que èsta morìa de celos, al saber que estuvo en la casa de su amigo, dònde generalmente estaban solos. Ivàn, no se dio cuenta como fue prendàndose de èsta «amiga», pero la joven en cuestiòn, veìa que Ivàn visitaba a diario su casa, cosa que fue fastidiàndola, incomodàndola, pues llegaba a horas en que sabìa que su amigo no estaba.
    Ivàn, hablò con la hermana de su amigo. Le declarò el profundo amor que ella despertò en èl y le dijo que estaba dispuesto a ir contra el mundo por ella, y ella con toda calma le aclarò nuevamente que no lo querìa, y nunca se enamorarìa de èl, porque ya estaba enamorada de alguien y se irìa a vivir con ese alguien, pues estaba embarazada de èl y…, Ivàn la interrumpe, dicièndole que no tiene que irse a vivir con esa persona, pues èl se encargarìa de ese hijo como si fuera suyo. Pero ella termina la oraciòn que quedò inconclusa… nos vamos a vivir juntos, pues queremos formar nuestra familia y nos amamos mutuamente.

  7. Narradora de Cuentos
    8 septiembre, 2016 at 15:10

    Un día anodino de un asfixiante y pegajoso verano, camino sin demasiado brío, bajo el alado techo de esta alameda. Mi alma agazapada bajo las copas de sus frondosos árboles, huyendo del caluroso estío y de mi destino , rememora las dicharacheras hazañas, que aquí mismo contaba mi padre, ante mis atentas, expectantes e ingenuas pupilas.
    Aún hoy oigo su procaz y descarada carcajada, reviviendo las escapadas a casa de la tía Engracia ,en las que al refrigerio de su salmorejo , se salpimentaban no solo las carnes que lo precedian, sino también toda la cotidianidad de Jerez y alrededores, y en el que la mocedad crecía a golpe de fino » Candié «.*
    También de las emocionantes becerradas en «Casa Grande», que tanto gustaban al zagal de mi padre y que tampoco gustaban a la abuela , sufriendo primero por tu pellejo y también por el propio, sabiéndose obligada a remendar luego de lleno las magulladas prendas , ó bien a rebuscar en ropero ajeno .- Eran tiempos aquellos que algún alma siempre tenia a bien , regalar ropa, de aquel quinto que hubiera » estirado » más que padre …

    Taciturno miro la hora solar, deambulo tentando a la suerte, reviviendo la tenue esperanza, de descubrir en estas tierras, el rastro de un rostro que no conocí. Abrigando la peregrina idea de que en tu vejez, hayas vuelto a dejarte caer por el mismo pueblo que un día sentenció tu destierro y mi vida. El rostro de mi madre, apeada de su vida y de la mía nada más traerme al mundo. Humillada y empujada a olvidarme, por la intransigencia de un padre y de un mundo , que no permitió casaras con padre, el joven bravío gitano de la caballeriza del Cortijo de los Baeza.

    *************

    *El Candié ( del inglés candy, caramelo y egg , huevo ). Reconstituyente que comúnmente se daba a la mocedad para darla » más alimento . Creación fuertemente ligada a la producción de vinos jerezanos

  8. jnpdiaz
    9 septiembre, 2016 at 00:31

    DIA DE TORMETA

    En mi vocabulario la palabra imposible no estaba incorporada hasta que conocí a Margara.
    Trabajábamos en la misma institución (algo referente a educación primaria) y la primera vez que la vi ella estaba recogiendo una serie de libros y trasladándolos de una mesa a unos estantes sobre su cabeza.
    —Buenos días —saludé al entrar a la oficina.
    Ella se volvió, me miró y como sucede en esos momentos únicos algo tronó en nuestro interior. Por lo menos así lo sentí yo cuando sus ojos negros se encontraron con los míos.
    —Ho… hola —dijo ella algo nerviosa y con un par de libros a punto de caérsele de las manos.
    Yo me acerqué a ella y tomé uno de los tomos en el aire.
    —Oh, gracias…
    Los días siguientes se fueron convirtiendo para mí en una especie de infierno y cielo de emociones. En primer lugar, estaba la realidad de su presencia física y luego enterarme de su situación real.
    Estaba casada con un hombre mucho mayor que ella, tenía dos hijos pequeños y, lo peor, la atracción era mutua.
    Esto último lo descubrí una mañana en la cual, por cuestiones de transporte, tuvimos que irnos en el mismo automóvil del trabajo. Nos dejaron en la misma institución y comenzó a llover. Fue una conjugación de eventos digna de Ripley. Nos quedamos, pues, atrapados, solos, en el interior de un automóvil, y mientras esperábamos a que pasara la tormenta comenzamos a hablar como nunca lo habíamos hecho antes. En ese momento y llevábamos trabajando juntos más de tres meses:
    —Este temporal va a durar su rato —dije apagando el motor. Estábamos junto a la institución a visitar, pero no podíamos salir.
    —Sí, creo que lo mejor hubiera sido quedarnos en la oficina.
    —De acuerdo.
    Encendí la radio y busqué alguna emisora de música. Encontré, digo por casualidad, una canción de mis favoritas y casi de manera inadvertida me puse a tararear. Y como sucede siempre en estos casos, ella me siguió la corriente. Resultó que esa canción era también su favorita. De repente el ambiente se llenó de coincidencias.
    Nos pusimos a hablar del grupo, de la música y de otras cosas.
    Cuando la tormenta terminó, nosotros, en el interior de la cabina nos besábamos como dos poseídos.
    Si yo hubiera sabido que esa era la primera y última vez, hubiera llegado, como hombre, un poquito más allá de las simples caricias.
    Al siguiente día, ella me dijo con contundencia:
    —Lo que sucedió ayer no se volverá a repetir.
    Yo dudaba de eso y no dije nada. Pero no volvió a repetirse. Ella y su familia cambiaron de ciudad una semana después y ya jamás volví a saber de ella.

    Jnpdiaz

  9. Naddia
    10 septiembre, 2016 at 03:10

    Emma empezó a trabajar en una gran empresa, una de éstas que tienen más de una sede, una nevera, un microondas, una mesa de comedor y un horario de comidas por turnos. Todo en su trabajo la hacía feliz, al menos al principio. Porque toda empresa grande cumple muchos códigos ISO para parecer la casa de la pradera. Más tarde llega un día un nuevo director comercial y hay que hacer horarios imposibles para cumplir expectativas. Emma empezó a darse cuenta de que pasaba más horas en el trabajo que en su casa y su ánimo se volvió un poco turbio. Trabajaba mano a mano con un compañero de la otra sede. Nunca se habían visto, solo hablaban a través del correo y del teléfono. Luis era eficaz, discreto y correcto. A mil kilómetros de separación facturaban a diario envíos y devoluciones como si se encontraran uno al lado del otro. Nunca se habían visto las caras, pero poco a poco se fueron colando en los correos frases que parecían afectuosas.
    -Tesoro, este cliente tiene un impago. 
    -Tranquila,  cariño,  yo me ocupo. 
    Y en medio de tanto trabajo, se iban filtrando detalles de sus vidas… Tanto se filtró que Emma lloraba los viernes al saber que no tendría noticias de Luis hasta la semana siguiente. ¿Por qué su marido y su hijo la hacían feliz, pero no lo suficiente? ¿Por qué aquel amor sutil y lejano se empeñaba en aflorar a través de la pantalla de un ordenador? Nadie que no haya amado a más de mil kilómetros conoce el significado de la palabra imposible.

  10. Emilio Reyes
    10 septiembre, 2016 at 13:18

    Cada vez que se cruzaban andando por la calle, sus miradas se entrelazaban en un beso que hubiese hecho suspirar a las más grandes de todas las frías estatuas que adornaban Madrid. Sentir el amor de ella en sus ojos, besarlos con la mirada, era lo más grande que pasaba en su apática vida.
    Al seguir caminando sus vidas, que no entendían de sentimientos, les llevaba a la realidad del astío, del amor por que sí, por que los papeles son así, por que es lo que ha tocado vivir, por los hijos, por el qué dirán, por…. tantas y tantas cosas. Pero les resultaba imposible no acordarse de esa persona que había ganado enteramente su corazón, que estaría haciendo ahora, cuales serían sus sentimientos, sus anhelos, sus ilusiones, sus cielos y sus infiernos. Al final todo volvía a la realidad más dañina, al pasar de los días, al caer de las noches y al amor que sólo es una mera palabra que decir.
    Pero las circunstancias eran las que eran, y no fueron valientes para dar el paso definitivo, dejarlo todo y fundirse en un abrazo, apretándose mutuamente hasta que quisieran fundirse en un solo ser.
    Y así todos los días, uno tras otro, se cruzaban en la calle, se veían en un bar, se encontraban en sabe Dios que lugar, y con sus miradas se amaban, con tanta fuerza que sobraban los te quiero, y las frases rimbombantes, ya sus ojos hablaban por sí solos.
    A veces hay que ser valientes para enfrentarse al destino, por que el amor se puede convertir en un juego muy arriesgado.

  11. Patricia B.C
    22 septiembre, 2016 at 19:30

    Y ahí empezó todo, justo cuando vuestros caminos se cruzaron, esa mirada de un segundo, la sonrisa efervescente de un segundo, aparentemente el mundo se ha parado exclusivamente para ustedes. Despierta, vuelve.
    Transcurren los días, y aquella magia de un segundo, se convierte en parte de tu vida, ¿o quizás en tu vida entera?
    Esa mirada y esa sonrisa se convierten en la suavidad de una mano que te roza, en un abrazo que te protege, en palabras de infinito amor, en caricias que te aíslan; y sí, te has enamorado, sin planearlo. Quizás, ésa es la única vez en tu vida, que te enamorarás sin previo aviso.
    Estamos hablando del primer amor, el cual, puede definirse en una palabra: INTENSIDAD. No había nada tan real.
    Todo acaba, y lo único que queda es su esencia.
    A partir de ahí, todos tus nuevos proyectos de amor, son la mera necesidad de volver espiritualmente a aquel segundo en el que te sentías morfina de su piel. Hasta que te acabas dando cuenta, que nadie te devolverá a ese lugar, no volverás a correr detrás para evitar su pérdida, no volverás a temblar, no volverás a desear una llamada con la tanta intensidad, no volverás a escaparte, no te volverás en cada esquina mirando hacia atrás. En definitiva, no volverás. Ni volverás allí, ni volverás a ser la misma persona de esos momentos.
    Aquella magia de un segundo se esfumó, y en el transcurso de tu vida, escapas de tu realidad, y durante un segundo, recuperamos parte de lo que fuimos.

  12. 28 septiembre, 2016 at 10:05

    A pesar del tiempo transcurrido, Álvaro aún se preguntaba cómo demonios había dejado, que su amor por Emilia no hubiese tenido otro final. Sin embargo, ahora entres sus manos tenía la respuesta. La carta era suya y en ella, le explicaba los motivos.
    Amor mío:
    Eras todo para mí y me hubiese entregado a ti con todas las consecuencias. Pero a veces somos prisioneros de las cargas familiares y yo no he podido abstraerme de ellas.
    MI padre hizo unas inversiones ruinosas, que le pusieron ante la disyuntiva de pedir a un usurero, el capital suficiente para poder seguir con el negocio. Pero las cosas se torcieron y las pérdidas aumentaron de tal manera, que hicieron imposible la devolución.
    Eladio, que así se llama el individuo, se presentó una noche en casa con todos los documentos y le ofreció a mi padre una alternativa. O yo me casaba con él o a la mañana siguiente entregaría la reclamación en el juzgado.
    Aquella noche no pudimos dormir. Los llantos de mi madre y hermanos me llegaron al corazón. No, no podía dejarlos en la estacada, así que acepté el compromiso.
    A la mañana siguiente nos personamos en la casa de Eladio y éste entregó a mi padre los documentos que le ataban a él. Pero sin dilación a la tarde se celebró la ceremonia y yo ya no volvería nunca a ser libre.
    Sé lo duro que debe resultarte el haberme perdido, tanto como lo es para mí no sentir nunca más tus besos y caricias. Pero las circunstancias nos han abocado a vivir un amor imposible.
    Busca la felicidad con fervor y no sufras por mí. He aceptado la situación a riesgo de vivir amargada ante la ausencia de un amor como el tuyo.
    No dudes, que siempre te querré.

  13. WOLFBLUE
    2 octubre, 2016 at 07:04

    Recuerdos

    Como la abeja ama el verano así yo te amo
    Como el cielo ama a la tierra y se besan en el horizonte infinito

  14. Katerine
    23 noviembre, 2016 at 15:53

    El amor es una puta. La puta del nevermore. Todo es mentira. Todo es ficción.

    Cuando al fin comprendí que ya no estabas, me odié a mí misma por haberte amado tanto y dejé de creer en Dios, porque un Dios que dice que el amor todo lo puede y luego no cumple, no tiene derecho a existir. Todo murió para siempre. Nevermore, puta.

  15. Naddia
    15 marzo, 2018 at 15:48

    Emma y Pablo no se han visto jamás en persona. Sí en foto y hasta las fotos de cuando eran pequeños.
    -Dime la verdad ¿te irías conmigo? – Emma no dice ni que sí ni que no.
    -Me pides mucho. Tú sabes que tengo una familia a la que jamás abandonaría.
    -Pero a la que no te importa engañar.
    -¿Y qué pasaría si me fuera contigo? ¿Qué sería de mi hijo? Por las noches lo pienso, no creas que no. Pero no estoy segura de que lejos de aquí pudiera reiniciar mi organismo sin más interferencias. Y no creas que es por falta de amor, no. Tengo en la mochila tanto amor que no sabría cómo vivir sin él. Pero a veces hay que saber dosificar y pensar un poco hacia dónde va nuestro instinto. No puedo pedirte que me sigas porque no puedo prometerte nada más allá de una aventura efímera y algún encuentro casual. Yo no quiero prescindir de ti, pero llegará un momento en que te canses de una relación virtual. Dime si puedes soportarlo porque no puedo prometerte nada. Llegarás a odiarme, lo sé. Sin embargo, yo tengo la sensación de que la culpa es tuya. Como si hubieras podido hacer mucho más por nosotros y aún sabiendo que no es cierto, te culpo un día y otro día intentando liberarme de la angustia que me invade desde que te conozco.
    -Entonces soy yo el culpable.
    -No… pero sí… no sé. Lo siento. Te quiero. No me odies…

  16. Andrea
    19 noviembre, 2018 at 16:57

    eran dos jóvenes con una historia en común. una historia de abandonos, de carencias, de des amor. Se encontraron por casualidad, una mañana fria de invierno. El le quiso enseñar como se cortaba una cebolla sin llorar. Ella le quería mostrar que de a dos era mas lindo.
    así empezaron a caminar juntos, a mirar juntos, a pensar juntos.
    El la hacia reir, ella amaba reir. Ella se veia feliz en el reflejo de su mirada verde, profunda
    No me preguntes cuando fue, no lo se, pero un dia el ya no le quiso enseñar, tal vez ella ya no quiso aprender
    no me preguntes cuando fue, pero un dia ella dejo de pensar que era mas lindo de a dos, tal vez el no quiso aprender
    solo les quedo el dolor de no encontrase, de miarar al otro y no ver su sonrisa
    Solo les quedo el vacio de ese otro que ya no esta.
    El siguio amando a esa mujer que reia
    Ella siguio amando a ese hombre que la hacia reir
    El salio a encontrarse con ese que podia mirar tan profundo y ella salio a encontarse con esa que se reia tan fuerte…

  17. Luna
    25 noviembre, 2018 at 03:09

    Sus miradas se cruzaron por primera vez en la sala de reuniones. Ya había pasado más de un año desde entonces.

    Sin falta, de lunes a viernes desde las ocho hasta las nueve y media de la mañana llevaban a cabo las juntas. Se sentaban frente a frente, con una mesa de por medio, que nos les dejaba acercarse más de lo justo y necesario.

    Siempre habían papeles sobre la mesa, por lo que, en más de una ocasión, sus dedos se rozaban de forma accidental, logrando que una descarga eléctrica los recorriera de pies a cabeza.

    Sus miradas se encontraban en ocasiones puntuales, cuando sucedía, se sentían desfallecer.

    Y entonces, cuando el reloj marcaba las nueve y media en punto, se levantaban de sus puestos y salían, cada uno con su respectiva esposa.

  18. Aria Scee
    7 diciembre, 2018 at 23:49

    Otra vez más estábamos sentadas en la hamaca de siempre, a la orilla de la playa, bajo la luz de las estrellas.
    – ¿Hasta cuándo durará esto? – le pregunté enderezándome.
    – Hasta siempre, espero – me susurro al oído.
    – Sabes que no está bien
    – ¿Por qué? No estamos haciendo mal a nada ni nadie. ¿Por qué tiene que acabar? – me contestó bastante molesta
    – ¿No, segura? Se lo explico a mi novio a ver qué le parece.
    – ¡Pues déjalo, nosotras somos felices!
    – Laura, esto no puede durar para siempre, ambas lo sabemos. Somos dos chicas muy distintas, como el Sol y la Luna, que aunque se atraigan están separadas por millones de quilómetros, nosotras igual
    – Pero el amor es lo suficientemente fuerte como para que acabemos así, ¿no? – me miró con un hilo de esperanza a que cambiara de opinión.
    – Nos compaginamos pero nuestro amor es imposible. En el caso que siguiéramos duraríamos dos telediarios – le intenté explicar de una forma más ligera de digerir.
    – Contigo he sentido lo que con nadie he podido sentir. Me has hecho feliz, más que nunca. Contigo he vuelto a la vida, a ser yo sin preocuparme por nadie más.
    – Para mí también es difícil, me ha hecho pasar los mejores días de mi vida pero lo nuestro es imposible. Me voy a casar en menos de dos meses, mi futuro marido llega mañana de un viaje de trabajo y yo he estado estos días con una mujer que conocí en una biblioteca de la que me estoy enamorando muy intensamente, pero no puede ser. Lo siento.

    • Edit
      4 febrero, 2019 at 01:49

      Me gustó tu modo de escribir.

  19. julieta
    11 diciembre, 2018 at 03:41

    -Me voy a España- Y Jaime miró a José como si le hubieran crecido dos cabezas. Hasta hace unos días habían estado haciendo planes de cómo expandir la tienda.
    Jaime tiene 32, y está casado con Teresa, y tienen a Tomas y Juan, de 5 y 3 y la dulce Tatiana de 15, que los unió impensadamente para toda la vida con un amor que fue creciendo parejo junto con la hermosa pequeña.
    Y José ha sido parte de la familia desde que conoció a la pareja en la escuela secundaria, formando parte de la mesa navideña, la sala de espera del hospital y las fiestas del colegio. El consiguió las becas de los pequeños y ellos cuidaron de él tras el accidente que casi lo mata.
    Pero ya no había vuelta atrás. El pasaje estaba en su mano y la familia entera lagrimeaba al verlo aferrarse a su bolso de mano como si fuera un salvavidas.
    Los primeros en abrazarlo fueron los inseparables niños. Uno de cada mano, tiraron de él hasta que pudieron apretujarlo y decirle que vuelva pronto.
    Y luego llegó el turno de Tatiana. Las lágrimas bajaban por sus mejillas como pequeños caminitos imparables y los pulgares del mayor recorrieron las mejillas de la niña por última vez. Más que quitar las lágrimas, parecía que sus dedos querían memorizar ese rostro. Entonces ella lo abrazó, con toda la fuerza y pureza que sus 15 años le permitían, escondiendo su rostro en el hueco de su cuello.
    -No te vayas, te amo- dijo en secreto. Y él se permitió besar imperceptiblemente su hombro a sabiendas de la discreción que le daba el ángulo en que se encontraba.
    Se apartó besando la frente de Tati y le sonrió. Con toda su dulzura, con todo su amor, y con toda la tristeza que albergaba en su corazón.
    -Te esperamos…
    -Siempre…
    Vuelve pronto…- dijeron los dos más grandes, completándose las frases.
    -Sabes que eres parte de nuestra familia- Terminó Jaime abrazando fuerte a su amigo mientras palmeaba su espalda.
    Y José se alejó de ellos, acercándose a entregar su pasaje.
    -Si, lo sé, sonrió José. Y partió.

  20. Trinidad.
    18 enero, 2019 at 23:59

    Al fin me corresponde, pero sigue habiendo problemas de por medio. La madre es católica y, por cierto, homofóbica. Jamás me dejaría estar con su hija aun cuando nos llevamos bien… Solo por el puto hecho de que ambas somos mujeres. ¿Eso que importa? Le dijimos a ella, pero no logramos que entre en razón. Tenemos prohibido vernos. Como si fuese poco, mi amada le gusta a un chico que es hijo de la amiga de su madre; probablemente obliguen a que mi amorío este con él… y yo, yo no podré hacer nada. Si la obligan, quedaré en el olvido, ese en el que me encontré tres años, solo que peor, ya que ahora sé que si me quiere pero no puedo tenerla, no va a ser mi pareja sin importar que le digamos a su madre.

  21. Edit
    2 febrero, 2019 at 12:20

    No te dejas amar…

    La mujer había sido invitada a la fiesta en aquella casona, como tantas otras veces. De pronto, se sintió rodeada por una tierna caricia humana, levantó la vista y ahí estaba él, que tan solo la miraba. Ella lo había visto muchas veces; y es más, se había percibido bajo la luz de su mirada, lo conocía, lo saludaba… Él estaba casado y era feliz, su esposa siempre estaba a su lado. Ella, por su parte, estaba enamorada de otro. ¡¿Acaso necesitaba su ternura?! ¿Por qué parecía sentirse invitada a danzar por él? ¿Por qué persistentemente la miraba? Las visitas a la casona continuaron como de costumbre, la mujer no podía evitarlas, estaban rigurosamente estructuradas en su agenda social. Pasó a ser un rito de ceremonia secreta dejarse invadir por su ternura, sin hablar, sin decir una sola palabra…
    Hasta que un día ella debió partir… Vivieron lejos por muchos años…
    Al regresar la mujer, se volvieron a ver en la casona, ella se acercó a saludarlo junto a otros tantos conocidos que lo rodeaban. El se mostró indiferente, a ella no le importó, porque la vida la había ataviado de una armadura de indiferencia de hielo. Fue entonces que sin querer movió su mano helada y lo tocó, allí pareció estremecerse y la miró….
    Pocos días después se encontraron, él saludo impasible, aunque pronto buscó redimirlo, se acercó para saludar a otros apoyando su mano en su hombro… Ese día su mirada pareció querer romper la armadura de hielo… Sin embargo, le preguntó si había vivido allí… Al regresar a su casa la mujer optó por envolverse en el hielo de su “no te conozco”. Hasta que un día entendió la tan fiel misión de su mirada y se encontró aceptando su danza de amor…

  22. Renata A
    4 febrero, 2019 at 13:47

    Toda la familia se encontraba alrededor de la mesa celebrando el noventa y cinco cumpleaños de la abuela. Cuando llegó el momento de soplar las velas, Sara descubrió, casi por casualidad la mirada fija de Julián, el marido de su hermana. Sin saber por qué, se empezó a poner nerviosa y notó que el corazón le latía fuertemente. “¿Cómo a mis cuarenta y cinco años me puedo alterar así?”-pensó…entonces recordó.
    Cinco años atrás, alquilaron un apartamento en la costa ella y su marido, Luis, con su hermana Laura y Julián. Estos tenían ya dos niñas, Tamara y Luna de tres y un año respectivamente, y ella y Luis hacía pocos meses que habían tenido a Dani. Todo transcurría con absoluta normalidad y compartieron momentos muy agradables. Pero un día, cuando subieron de la playa, Sara entró en el baño para darse una ducha. Como la estaban esperando para salir a comer, no se dio cuenta y no cerró bien la puerta. Cuando salió del agua se fijó que la puerta estaba entornada y se movía. Se envolvió en una toalla y salió a ver qué pasaba. Descubrió a Julián andando muy deprisa por el pasillo, casi corriendo. No sabía por qué, pero se le puso un nudo en la boca del estómago. El día pasó tranquilamente, pero en un par de ocasiones sus miradas se cruzaron por encima de la mesa. Durante la cena, estaban sentados juntos y Julián disimuladamente acarició su mano. Lo que más le extrañó fue que ella no la retiró … Al día siguiente, cuando bajaban a la playa, Julián le dijo:
    -Sara, tenemos que hablar…
    -Sabes que no hay nada que hablar, Julián- contestó ella-
    Transcurrieron los días de vacaciones sin ningún incidente más, pero desde entonces, siempre que coincidían en un acontecimiento familiar, descubría los ojos de Julián, al otro lado de la mesa, clavados en ella.

    Renata A

  23. 4 febrero, 2019 at 16:02

    No te dejas amar…
    La mujer había sido invitada a la fiesta en aquella casona, como tantas otras veces. De pronto, se sintió rodeada por una tierna caricia humana, levantó la vista y ahí estaba él, que tan solo la miraba. Ella lo había visto muchas veces; y es más, se había percibido bajo la luz de su mirada, lo conocía, lo saludaba… Él estaba casado y era feliz, su esposa siempre estaba a su lado. Ella, por su parte, estaba enamorada de otro. ¡¿Acaso necesitaba su ternura?! ¿Por qué parecía sentirse invitada a danzar por él? ¿Por qué persistentemente la miraba? Las visitas a la casona continuaron como de costumbre, la mujer no podía evitarlas, estaban rigurosamente estructuradas en su agenda social. Pasó a ser un rito de ceremonia secreta dejarse invadir por su ternura, sin hablar, sin decir una sola palabra…
    Hasta que un día ella debió partir… Vivieron lejos por muchos años…
    Al regresar la mujer, se volvieron a ver en la casona, ella se acercó a saludarlo junto a otros tantos conocidos que lo rodeaban. El se mostró indiferente, a ella no le importó, porque la vida la había ataviado de una armadura de indiferencia de hielo. Fue entonces que sin querer movió su mano helada y lo tocó, allí pareció estremecerse y la miró….
    Pocos días después se encontraron, él saludo impasible, aunque pronto buscó redimirlo, se acercó para saludar a otros apoyando la mano en su hombro… Ese día su mirada pareció querer romper la armadura de hielo… Sin embargo, le preguntó si había vivido allí… Al regresar a su casa la mujer optó por envolverse en el hielo de su “no te conozco”. Hasta que un día entendió la tan fiel misión de su mirada y se encontró aceptando su danza de amor…

  24. Lipegario
    4 marzo, 2019 at 23:38

    Ella es hermosa. Adoro sus manos cuando me acarician; Su sonrisa deja al descubierto dientes perfectos, como una muralla blanca y brillante en sus labios carnosos. Amo su voz, musical y armónica cuando me llama a su lado:
    -Estoy acá, Ariel. Ven a mi lado.
    Créanme. No me puedo resistir. Su voz cálida, sus ojos grises, su cabello y su forma de moverse son luz a mis ojos; música a mis oídos. Cada paso que doy es sumirme entre nubes, flotar, deslizarme entre sueños. Cada vez que me inclino sobre el plato, solo como si su sombra está a mi lado.
    Siento que me estremezco cada vez que se me acerca. Toda ella es caricia; Cuando desliza su mano en mi cabeza o cuando me toma de las manos y me obliga a levantarme y el calor me inunda. El momento más emocionante es cuando bebo. No dejo de mirar el recipiente, porque su rostro se refleja en la superficie. Luego de saciar la sed, me quedo unos instantes observando el agua nada más que hasta escuchar su voz.
    – ¿Qué tienes Ariel?
    Entonces, y solo entonces, ladro de pura felicidad.

    • ADSO
      31 marzo, 2019 at 20:40

      Muy bonito el fragmento y el giro final no deja indiferente 🙂

  25. ADSO
    28 marzo, 2019 at 11:58

    Los amantes

    -Casi siempre acabamos hablando de lo mismo -dijo él con pesar en todo su cuerpo.
    -Estamos condenados a ello, ¿no lo ves?- contestó ella con amargura y continuó- No queremos romper con nuestras parejas, no queremos que sufran nuestros hijos… Lo queremos todo y todo no puede ser…
    -Solo nos queda la ilusión de pasar juntos unas horas a la semana, aunque siempre querremos más.
    -Lo sé… No podemos compartir una vida como una pareja normal que entra y que sale sin estar mirando a todo y a todos a su alrededor
    -No hay otra solución, quizás en otra vida, pero en esta no hay solución para nosotros. Tenemos que conformarnos con lo que tenemos: o esto o nada.
    -Esto, siempre elegiré esto -dijo ella convencida.
    -Yo también. Subamos ya a la habitación -le susurró él al oído.
    -Vamos.

  26. Tizi
    3 mayo, 2019 at 22:27

    Recuerdo claramente el día que lo vi por primera vez. Estábamos en abril y las noches despejadas eran las más difíciles, pues debíamos ser aún más sigilosos al hacer las patrullas. Caminábamos a través del monte en formación cuando el comandante nos hizo detener. “Patrulla del ejército adelante” susurró.
    Todos guardamos silencio, con las armas listas por si las necesitábamos. La patrulla pasó cerca, a paso acompasado, concentrados y silenciosos. Y ahí estaba él. Destacaba por su altura y sobre todo por su mirada, ojos hastiados como los míos, de ver tanta muerte y miseria.
    Días después estaba en el pueblo, una de las raras ocasiones en que estaba sola; sin tener que ocultarme, sin tener que amenazar. Lo vi de pasada y me detuve, quería conocerlo, quería saber si su alma estaba tan cansada como sus ojos. “Hola, soy Luisa.” Sorprendido, paseó su mirada por mi cuerpo, deteniéndose en mi boca y finalmente mis ojos. “Soy Mario” me dijo con voz ronca, y sonrió.
    Y en ese momento nos enamoramos. Apasionada y profundamente enamorados. Vivimos a través de momentos robados, escondidos y sigilosos para que nadie nos viera. Miradas compartidas, susurros a la sombra de los caobos, caricias y besos en la noche.
    Palabras de eternidad, de un futuro fuera de las filas. Hablábamos por horas de nuestros sueños, de la familia, nuestro hogar, de todas las cosas que haríamos juntos si solo pudiéramos salir del monte.
    Pronto nuestro tiempo llegó a su fin, nos amamos con un amor que duraría mil vidas, nos besamos para la eternidad, nos abrazamos para llevarnos en el alma, y nos despedimos, dejando el corazón con el otro.

  27. margarita
    18 mayo, 2019 at 13:37

    CARTA A TU YO, QUE NO ES MÁS QUE MI YO ENAMORADO.

    Sentada en mi cuarto, mirando por la ventana a ese horizonte que me lleva a ti y a todo lo vivido, trato de resetear tu yo de mi cerebro; pero se hace imposible; nuestro pasado es una puerta que nos une y que en ocasiones quisiera abrir; pero se me hace imposible, te preguntarás por qué quiero abrirla si fui yo la que decidí caminar sola justo cuando nuestra compañía se nos hacía más importante; pero sabes que vivía un sueño realmente inalcanzable y cuando desperté, justo estaba ella ahí. Sé y estoy consciente que lo nuestro era amor, ella sólo era el compromiso y el miedo de no poder ver más a tu hija, porque sabías que ella no dejaría que la vieras después de que partieras y yo no dejaría que lo hicieras sabiendo lo que te esperaba; preferí sacrificar mi sentimiento antes de que te sacrificarás como padre, nuestro amor podría morir algún día, el amor de un padre hacía un hijo no muere, aunque los separen mil vidas.

    Estoy consciente que has intentado abrir la puerta; pero yo te retengo, conoces bien, que soy una mujer decida y que al final no echaré mi brazo a torcer, aunque me muera, pero lo único de lo que podría morir para ser sincera es de amor, si de este amor hacia ti y que es más fuerte que el universo entero, creo que podrían pasar veinte vidas más y yo seguiría aquí amándote como desde el primer día. Creerás que ya no te amo; pero como no amarte si fuiste mi amor desnudo, me enseñaste un amor sin condiciones, sin ropas, sin recelos; un amor incondicional, en que fuiste mi luz y aún lo eres, no has dejado de brillar, aunque nuestros cuerpos ya no disfruten de nuestra presencia; sé que con estas palabras que hoy salen de mi querrás correr a mi encuentro, pero dale, no te apures, que aunque este sentimiento es algo que nos unirá por siempre y que tú y yo estamos destinado a amarnos siempre; yo ya no estoy sola, no lo he estado por mucho tiempo y no es amor precisamente lo que me une a él, no lo será porque mi amor se fue contigo, es solo que él mitiga este vacío que tu ausencia dejó y este imposible que nos separa.

    Dirás que para que escribo si no es para volver; pero necesitaba de alguna manera sacar todo esto que mi corazón ha escondido por años, este amor que aún te venera y te busca en todos los rincones, necesitaba agradecerte por todo el tiempo juntos y por todo el que vendrá cuando nuestras almas partan de este cuerpo físico, porque en la eternidad te esperaré para seguir amándote.

    Por ahora un hasta pronto y que la eternidad nos esperé con brazos abiertos algún día.

    Con todo el amor, esta mujer que aún en la ausencia te seguirá amando.

  28. María Cecilia Nebuloni
    8 julio, 2019 at 00:16

    Aún en la distancia

    -Acá hace frío.
    -Abrigate mi amor
    y sentí mi abrazo entre estas letras.
    Te voy a traer aquí,
    adonde, todavía, están tibios
    el día y mis manos.
    Tibio estoy, yo para vos.
    Acá llueve.
    -Esperame mi amor.
    Quiero ser esa lluvia dorada
    que a mojarte se atreve,
    y te acaricia al caer
    y te traspasa la ropa
    y te humedece la piel.

  29. 8 julio, 2019 at 00:19

    uffffff qué hermoso texto.Da para una poesía

  30. Rex
    19 julio, 2019 at 13:42

    Otra vez suena nuestra canción… corro a asomarme a la ventana, esperando ver su perfil recortado en el segundo piso. Nada, apenas el humo de su cigarro me llega, diluido entre el aroma de los geranios que mi madre sembró en nuestra ventana.
    Otra vez suena nuestra canción y sé que él está pensando en mí. Así me lo dijo: “será nuestro lenguaje secreto, mi amor”, aquella última tarde en la que, mientras se abrochaba la camisa, dejó caer, como sin querer, que su mujer volvía para quedarse definitivamente, que le habían dado plaza en el materno-infantil.
    Tres meses hace que no estamos juntos, y apenas nos hemos visto. Mejor si no nos vemos. Se me vuelve el estómago cada vez que me cruzo en el portal con la perfecta pareja, de la manita y sonrientes, ¡hasta luego vecina!, parece que no le cueste nada hacer el papelón, ¿es que ya no se acuerda de nuestros encuentros en la azotea, donde empezó todo dos días después de la mudanza, cuando tropezó con mi cesto de las pinzas de la ropa, que quedaron sembradas por todo el piso; y las risas y el juego que sucedió justo antes de nuestro primer beso? ¿Se le olvidaron los abrazos furtivos en el rellano, en el que hablábamos de un futuro juntos sin que la diferencia de edad ni su mujer nos amedrentaran? ¿no añorará aquellas siestas en su casa aprovechando que mi madre dormía, mientras le decía que Él era el primero, el único? Pero no, él sigue pensando en mí, el me quiere… otra vez suena nuestra canción.

    • angel
      25 mayo, 2020 at 14:51

      Bonito relato. Emocionante.

  31. 6 noviembre, 2019 at 19:14

    El beso prohibido fue la sentencia que grabo en nuestros corazones por el amor. No puedes ir al paraíso sin haber pisado el infierno; la caricia mejor sentida, el placer mayor experimentado…. Pero con el conocimiento y la certeza de que sería abolido…
    A pesar del camino y cualquier riesgo no nos detuvo a escribir la mejor historia de amor…
    Desde niños disfrutando al ganar cualquier tipo de juego, cualquier excusa era buena para acercarnos, abrazarnos, sentirnos cerca del uno al otro con disfraces de celebración. Pero cuando el cuervo presencio y vio que podría llegar a ocurrir, en manzana roja lo convirtió todo y separados fuimos… La semilla del amor ya estaba en nuestros corazones y los años siguieron pasando hasta aquel beso a escondidas… Creando un amor inolvidable… El primer amor sentido y escrito con la sangre de nuestras heridas… Sabiendo que no puedo huir de mi destino pues será una condena inapeable al ser alcanzada a corazón abierto. Un océano que cruzar, mareas que nos arrastran pero también corrientes que nos separan; el tiempo pasa y buscar en otras aguas que nadar pero con la condena de recordar. Pero no fue todo incierto el destino me afirmó que estaba de nuestro lado al ver que nuestros caminos, se rozaban en las calles de la vida, cruzándonos la mirada de nuevo repetidas veces sin importar lo que nos rodeaba. Y yo aquí respirando nuestro amor; que quedó tiznado en este papel donde el núcleo son evocaciones de lo que una vez fue tu presencia y en mí se aguardó, recuerdos que atormentan. Amarte sin límite… Dejando migas de pan al lado de estos puntos suspensivos por si decidieras volver a mí… por si nos perdemos… Ocultando las raíces de un amor, el secreto mayor guardado…. El tabú soñado…

  32. Sonsoles
    23 diciembre, 2019 at 21:27

    Recuerdo el primer día en que nuestras miradas se cruzaron, hace ya 4 años:
    Tú con tus gafas de sol, tu sonrisa arrogante, como la de quien se sabe ganador desde el principio.
    Yo como siempre, demasiado ilusa y soñadora, no di importancia a ese momento que recordaría siempre.
    Me preguntaste con esa forma tuya de decir sin decir si tenía novio, y lo tenía, pero callé.
    Pasamos toda la noche tú y yo juntos, hablando de todo y de nada. Hasta el final, hasta sentir esas mariposas en la tripa, cursis pero tan reales y que tanto tiempo llevaban sin acompañarme.
    Solo supe que tenía que volver a verte, y no fue fácil. Tuve que esperar 3 años, hasta que el destino, me llevara de nuevo a ti.
    Tú me hablaste, pero decías que no sabías quién era. Nunca sabré si es cierto del todo, pero algo en tu mirada me decía que ya me conocías de antes.
    Hablamos, como hablan dos extraños que ya se conocen.
    Yo ya sabía que tú tenías novia, pero algo irresistible nos llevaba a pasar tiempo juntos. A buscarnos en breves momentos con cualquier excusa.
    Bailaste conmigo, y al despedirte me dijiste que había sido un día perfecto, que teníamos que volver a vernos.
    Esta vez pasó menos tiempo, y allí estábamos los 2, cada uno con su pareja.
    Ese día fue demasiado difícil coincidir y algo dentro de mí me decía que era imposible seguir pensando en ti.
    El tiempo fue pasando hasta que otra vez, el destino, nos puso frente a frente, un año después.
    Volverte a ver fue una mezcla de ilusión y duda, sin saber si de nuevo volveríamos a generar esa emoción de quien se conoce sin conocerse.
    Así fue, tú y yo solos rodeados de tanta gente. Para mí solo estabas tú y por momentos sentía que para ti solo estaba yo.
    Recuerdo tus primeras palabras al verme “me acuerdo mucho de ti”. Yo, con mi estupidez habitual no supe que decirte. Por dentro, saltaba de alegría por oír en tu boca la posibilidad de pensarme.
    Una vez más te fuiste, esta vez te llevaste un pedazo más grande de mi corazón que solo busco recuperar y no sé cómo, porque de nuevo dependo del destino, y es cruel no saber lo que te tiene preparado. Mientras intento vivir con el trozo que me falta.

  33. Antonio Santos
    30 enero, 2020 at 09:25

    Ella, recostada sobre la hoja de aquel naranjo, observaba su danza. Un baile hipnótico y sugerente que ella admiraba como a cámara lenta. No se hablaban pero se sentían. Él, parecía que deseara tocarla con la punta de sus dedos, se estiraba todo lo que podía y aprovechaba las suaves ráfagas de brisa que soplaban en dirección a ella. La conexión entre ellos fué tremenda. Se dieron cuenta de que sus almas, aunque radicalmente distintas, fueron una sola, eones atrás.

    El sol brotaba por el horizonte en una mañana aderezada entre los cantos de las alondras y el resoplar de los temporeros que recogían naranjas en aquel día que acababa de empezar. Nadie fué consciente de la magia de los dos enamorados.

    La tímida gota de agua se desplazó hasta la verde punta de la hoja para poder estar más cerca de aquel extraño amor a primera vista, demostrando así que nada más le importaba. Sabía que si corría a abrazarlo, ella moriría, y si él le mostraba su ardiente amor, nunca más volvería a disfrutar de aquella perfección en su redondez, de la frescura de su naturaleza y de ser la madre de toda la vida en sí. Él, el fuego, era símbolo de destrucción y muerte. Pero la pureza de aquella a la que amó, superó todo pensamiento lógico y cuando la vió saltar, cerró los ojos y abrió su corazón.

  34. Pyl
    12 marzo, 2020 at 04:12

    He estado amándola desde el inicio de los tiempos, me he dedicado a sembrar y cuidar obsequios que siempre terminan en sus manos, y ella los acepta, los cuida y me los devuelve en otra forma para demostrarme su amor. Creamos un ciclo en donde ambas nos damos y recibimos la una de la otra, aceptando aquello que creamos, transformándolo y cuidándolo para seguir demostrándonos el amor tan profundo que nos tenemos.
    Muchos temen de ella porque creen que es el final, que todo termina al encontrarla, lo que desconocen es que su belleza está en la calma que da.

    Siempre la he amado, desde el inicio de los tiempos cuida los obsequios que me quiere mandar hasta que están listos para llegar a mí, y claro que los recibo con mucho amor y los cuido, los transformo y los envío de vuelta, creando un ciclo infinito de dar y recibir, ya que es la única manera en la que podemos demostrarnos el amor que sentimos la una por la otra.
    Ella crea, da vida a absolutamente todo para que en el momento en el que estén listos lleguen a mí; les doy calma al término de su ciclo, conservo sus caparazones y envío de vuelta su pequeña luz para que ella pueda seguir trabajando y creando.
    Es tan doloroso que la única manera de amarnos sea en la lejanía, sin poder mirarnos, conociéndonos a través de lo que nos mandamos; pero tan solo imagina que pasaría si por la locura de este amor nos dejáramos llevar y sin importar más corriéramos a un encuentro… es la belleza de nuestro amor… vivir en la lejanía para no matarla al abrazarla, amarnos a distancia para que no me destruya con su vida…

  35. Patito
    25 marzo, 2020 at 15:58

    Estaba enamorada, sí y era correspondida, lo que era genial. Pero que lo fuera no quiere decir que sea algo que pueda suceder. Juan y yo nos conocimos de casualidad en uno de esos grupitos de redes sociales, mera casualidad. Hablamos todos los días, durante meses. Vídeo llamadas donde las risas no faltaban, y que duraban hasta tres horas. Pero había un problema, eramos de ciudades diferentes. No era un gran problema, pero ambos estábamos en acuerdo que las relaciones a distancia no funcionan. Muy inseguros cada uno, nada bueno saldría de intentarlo. Nos conformamos con hablar regularmente, día a día, como hacíamos siempre. Aunque claro, no todo dura para siempre. Conocí a alguien; Marta. No sé como sucedió, solo pasó. Le hablé a Juan de ella. No estaba feliz, lo notaba en su voz, pero el entendía. Decidimos distanciarnos, desaparecer de la vida del otro, como si nunca nos hubiéramos conocido. Juan, antes de decir adiós, me deseo suerte con Marta, y que fuera inmensamente feliz. Por mi parte le desee lo mismo.

  36. Yolanda
    26 marzo, 2020 at 12:11

    UN AMOR CORRESPONDIDO PERO IMPOSIBLE
    Nada era imposible, las emociones jugaban en todo momento a nuestro favor. Pasábamos por días de vino y rosas, los dos juntos de nuevo, el destino jugando a nuestro favor y entre todo el torbellinos de sensaciones agradables, se colaba una luz de realidad, Mario no ha cambiado, es el mismo, me repetia una y otra vez.
    Dejé de responder a las llamadas de mis amigas y decidí vivir el momento, sabiendo que tenía un final sino trágico si sería triste como muchas otras veces. Había conocido a Mario mientras estudiaba 4 de periodismo, enseguida conectamos, yo era timida y el extrovertido, juntos hacíamos un binomio, nos dábamos lo que al otro le hacía falta, sin medida nos complementábamos y por ciertos cortos periodos de tiempo nos sentíamos completos, él dentro de mi universo, yo dentro del suyo
    Mario me aportaba esa apertura al exterior que tanto necesitaba, con él y sólo con él me sentía la mujer mas completa del universo y aunque sabía que todo era una quimera, me dejaba llevar, por mi parte yo le aportaba un lugar tranquilo en el que cicatrizar sus heridas, sus temores, curar sus adicciones. Mario era drogadicto, dependiente de la cocaína y de los fármacos para aplacar la ansiedad y las depresiones que tan bien sabía esconder.
    Nuestro amor era mutuo, por eso volvíamos una y otra vez, juntos habíamos hablado de irnos a vivir a lugares remotos, lejos del círculo vicioso en el que vivía, creíamos que con nuestro amor todo lo podíamos superar.
    De nuevo, a la mañana, al abrir los ojos y mirar al otro lado de la cama, volví a descubrir que Mario no estaba. De nuevo había aparcado mi vida por él, queriendo revivir una vez mas ese amor que tanto me consumía

  37. maria jose soto
    4 abril, 2020 at 05:55

    ¿te acuerdas el día en el que nos conocimos?
    tenias un hermoso vestido rojo, llevabas suelto tu pelo negro brillante y tus ojos color miel me derretían el alma.
    indecisa estabas observando el menú de el café.
    yo estaba observándote desde varios metros de distancia, tal vez no te diste cuenta, o tal vez si lo hiciste. sin embargo, ese no es el punto.Cuando finalmente decidiste que pedir, llamaste a un mesero, yo inmediatamente me dirigí hacia ti nervioso por lo que pensarías aunque sabia que no me ibas a prestar atención porque al fin y al cabo ¡era solo un mesero!.
    con tu mas grande sonrisa me saludaste y me pediste que te encargara un café negro con una galleta de almendra, yo todavía nervioso,asentí sin poder decir ni una sola palabra.
    al día siguiente, estabas allí otra vez.
    Te sentaste en la misma mesa de el día anterior y sin mirar el menú, pediste lo mismo
    estaba asombrado, atónito y emocionado por que pensaba que no te volvería a ver jamas. decidido fui de nuevo hacia tu mesa y te pregunte si querías salir esa noche. ¡sabes lo que me respondiste?,¡un si!.
    esa noche te veías mas hermosa que nunca, fuimos a una feria, comimos, reímos, hablamos… la pase genial, fue uno de los mejores momentos de mi vida.
    así pasaron los días,todas las noches nos encontramos, íbamos a diferentes lugares, como el cine, el lago, el parque…
    hasta que un día nos declaramos, fue hermoso, lo dijimos al mismo tiempo, porque interiormente sabíamos que los dos estábamos enamorados. También me informaste que te ibas de viaje dos días con tus padres.
    tenia pensado pedirte matrimonio transcurrido esos dos días.
    Cuando me dirigía a comprar el anillo, me fije en las noticias.
    esto era lo único que destacaba:
    «el avión de las 8.30 con destino a bogota se estrello».»nadie salio vivo»
    sabia que ese era tu avión.
    entonces, aquí estoy con lagrimas en los ojos hablándote en tu funeral, mientras tu yaces dentro de un oscuro ataúd.

    • J. Araceli
      8 agosto, 2020 at 22:40

      ME ENCANTO TU HISTORIA Y ESE FINAL INESPERADO ME SORPRENDIÓ….FELICIDADES

  38. ARA
    13 abril, 2020 at 23:25

    La primera vez que le vi fue en el paso fronterizo de Idlib entre Turquía y Siria. Su familia y la mía eran de las pocas privilegiadas que ese día tendrían la suerte de huir de una barbarie atronadora para meternos en otra barbarie mucho mas silenciosa pero no menos dolorosa. Esa misma noche mi madre me pidió que fuera a recoger agua a la única fuente del campo de refugiados provisional donde nos habían instalado mientras elegíamos el siguiente paso en nuestra huida hacia Europa. Allí estaba él, refrescando su cuerpo y su larga melena negra del polvo del viaje. Sus ojos verde oliva se clavaron en mi al acercarme a la fuente y notó el fuego en mis pupilas. Mientras llenaba la garrafa se me resbaló derramando todo el agua a los pies de la fuente. Mi instintivo movimiento por cogerla se solapó con el instintivo movimiento de él y nuestras manos se cruzaron a la par que nuestras cabezas chocaban levemente. Sus manos rodearon mi cara, despejó el pelo y se quedó mirando si me había hecho daño. Sus ojos secuestraron toda mi prudencia y le besé en sus rosados labios, él me devolvió el beso con la misma pasión. Mi mundo se detuvo por un segundo, el espacio que me rodeaba se congeló a mi alrededor y por ello no observé que mi madre había venido a la fuente porque necesitaba más agua.

    A la mañana siguiente, desperté con la única ilusión de volverlo a ver. Había dormido hasta tarde. Al salir de la tienda mis padres estaban metiendo mi maleta en un pequeño microbús. – Hija he conseguido que vayas con este grupo a coger un barco a Grecia, es una oportunidad única.-dijo mi padre. Sin poder detenerlo y llena de dolor subió al microbús. Observó como la figura de sus padres se iba empequeñeciendo en la distancia. – Era todo el dinero que teníamos para el viaje.- espetó su madre al mientras el microbús se perdía en el horizonte. – Lo que sea por no ver a una hija mía con un kurdo.- contestó secamente su padre mientras agarraba con firmeza su crucifijo.

  39. Laura C. D. F.
    12 mayo, 2020 at 03:33

    ¿Realmente algo es imposible? ¿Qué hace imposible las cosas?
    Los individuos las hacemos imposibles, pero esa imposibilidad de hacer o cumplir algo es provocada por una cantidad considerable de variables o factores que convierten ciertas cosas en imposibles.
    Por ejemplo, una buena amiga mía tuvo uno de sus primeros amores hace aproximadamente unos 10 años atrás, pero por temas de distanciamiento físico de cada una de sus familias, la relación se dio por terminada y tomaron caminos separados.
    Pasaron 10 años y la comunicación entre ellos, gracias a la tecnología, se volvió a reactivar. Sin embargo, esa distancia física aún se mantenía. Cada uno desarrollaba su vida en un país muy lejos del otro, llevando rutinas, gustos y costumbres totalmente distintas. Se visitaron, viajaron cada 3 meses durante 1 año, pero luego la realidad tocó a sus puertas, las cartas se pusieron sobre la mesa y como dicen por ahí, “la verdad duele” y la realidad es dura.
    Este amor correspondido se volvió imposible cuando decidieron que por más que reconocían sentir amor el uno hacia el otro, no estaban dispuestos, y por tanto, se hacía imposible que alguno de ellos abandonara completamente su vida para permanecer, convivir y llevar una vida juntos físicamente.
    Hicieron de un amor correspondido imposible.
    Las distancias físicas y espirituales, las diferencias en las personalidades, caracteres, prioridades e intereses personales, las metas en la vida, entre muchas variables más, son los que hacen imposibles ciertos amores correspondidos. Al fin y al cabo, si se decide no vivir un amor correspondido por alguna de las razones del ejemplo mencionado, es porque se está poniendo sobre todas las cosas, como prioridad, un amor aún más importante y que siempre deberá ser correspondido, y por tanto posible: el amor propio, hacia uno mismo.

  40. angel
    25 mayo, 2020 at 14:42

    Pensó que tal vez no la vieran detrás de su enorme espalda. La puerta estaba cerca, tal vez lo conseguirían.
    Y no era ninguna ingenua
    Ya no
    Llevaba varios meses allí encerrada cuando le conoció
    —Yo te voy a sacar de aquí
    No era el primero que se lo decía. Casi que fue lo primero que aprendió en español, eso y “trata de blancas”. Así de típico era escuchar aquella promesa cuando se desnudaba mecánicamente y se abría de piernas.
    Creían que así se emocionaría, que le pondrían un toque de ternura a sus abusos, que si conseguían engañarla ella no los aborrecería. Pero no les creía. Nunca les creyó
    Por eso se sorprendió cuando al desenrollar el trapo apareció una pistola. El olor del metal, pulido y aceitoso, le resultó excitante. Lo único excitante que le había sucedido en esa sórdida alcoba.
    —Ponte a mi espalda, pequeña, nos vamos de aquí
    Cada uno tiene sus razones para amar, hay tantas como circunstancias en la vida, y ella le amó en ese momento. Esa es la verdad. A su espalda, recorriendo el prostíbulo, sentía un profundo amor por aquel loco.
    Pero los disparos no tardaron en llegar
    Y ninguno de ellos salía de su arma
    Cayó muerto y ella le acarició con ternura. Incluso le hubiera dedicado alguna lágrima. Pero no lo hizo. Ya no le quedaban
    Es un amor imposible, pensó. Y luego pensó en si cobraría por aquel servicio.

    • Esther
      4 junio, 2020 at 19:49

      Me ha gustado tu escrito, muchas gracias por compartirlo con nosotros.

    • Reme Soto
      6 septiembre, 2020 at 11:48

      Diferente, con emoción, llega al lector!

  41. Esther
    4 junio, 2020 at 19:47

    Lucas y Alba se conocían de toda la vida. Habían crecido juntos, compartido escuela, secretos, travesuras, aventuras y amor. Sabían tanto el uno del otro que solo con una mirada podían saber que pensaba cada uno. Fueron creciendo y el amor que sentían el uno por el otro era brutal, cuando no podían verse por sus diferentes ocupaciones sufrían mucho, necesitaban verse cada día para poder compartir así sus penas y alegrías. Pero un día teniendo los chicos 17 años, le notificaron a Alba sus padres, que por trabajo a su padre le habían trasladado a Nueva Zelanda, él era un importante químico y necesitaban de su ayuda para poner en marcha una importante investigación en aquel país. Con ello toda la familia se tenía que trasladar inmediatamente, pues tenía que empezar lo antes posible. Alba creyó morir al oír la noticia, ella no podía marcharse, no podía dejar a Lucas, no podía dejar a su amor. Sus padres lo comprendían pero era inviable que ella se quedara allí, era menor y no tenía familiares que pudieran hacerse cargo de ella, mientras ellos estaban fuera. Con mucho dolor en su corazón le comunicó la noticia a Lucas, él lloraba ella también. La despedida en el aeropuerto fue muy triste, Alba creyó que nunca más se repondría de aquello. Pero pasó, fueron pasando los años, cinco largos años y aunque habían mantenido contacto por carta, cada vez fueron menos. Al cabo de esos años fuera Alba volvió a su pueblo, se había convertido en una mujer muy bonita, con una educación exquisita y un trabajo excelente. En cuanto llegó fue en busca de Lucas, le abrió la puerta la madre y en un principio no la conoció, había cambiado mucho. La mujer en cuanto supo quién era se quedó blanca como el papel, Alba le preguntó que le ocurría y con lágrimas en los ojos le explicó que hacía 2 días Lucas había tenido un accidente de coche y estaba en coma. Nunca más despertó de ese estado Lucas, pero Alba aunque siguió con su vida, siempre tuvo tiempo para visitar al amor de su vida.

  42. Luis Martin Rivera Morales
    9 julio, 2020 at 05:04

    Me encantaría poder llevarte a aquella montaña a esquiar, aunque no sepa ni pararme en una patineta. Sería mi fascinación compartir contigo aquel delicioso Martini, que sé que te gusta, a pesar de que deteste el alcohol. Escucharía toda la discografía de tu cantante favorita a costa de que no es mi genero predilecto. Haría todo esto por ti así como sé que tú me escucharías en mi incesantes peroratas de cada nuevo descubrimiento, aunque a veces sea un poco exagerado. Tal y cómo participarías con entusiasmo en cada pequeño proyecto que desarrollaría, a pesar de que sean demasiados. De la misma manera en que soportarías mis serenatas, cartas, besos, abrazos y esas cosas que ni tiene sentido regalar a una enamorada, a costa de que prefieras las cosas menos convencionales.

    Así como cada uno aguantaría ciertas cosas del otro, son más las cosas que compartimos, y aun más el amor que nos uniría, pero… no estás aquí, y nunca lo has estado, ni aquí, ni en ningún otro lado.

  43. Fabrizio
    10 julio, 2020 at 06:04

    Fabio vivió por muchos años en la Ciudad de México, sabía que solo estaría ahí por pocos años para cursar varios diplomados y una maestría. Se dedicó simplemente a disfrutar de aquella metrópoli mágica llena de misterios. Faltando poco tiempo para terminar sus estudios, salió de juerga. Y jamás imaginó que México le presentaría a quien flecharía sus corazón. Era atracción a primera vista, una bella chica que salía de todo el concepto que le enseñaron en casa para que pueda ser su esposa.

    Era Leonor, una chica despreocupada, con camiseta tan pequeñas pero aflojada que al bailar locamente mostraba bellos tatuajes sobre sus hombros y gran parte de sus pechos, pues ni sostén tenía. Cabellos cortos y teñidos de colores como el rosa y el azul hacían que ella destacara del resto de las chicas.

    Fabio intentó acercarse a ella, pero entre los que bailaban no pudo avanzar mucho y termina en el piso, de pronto siente una bota pisándole el culo. Era ella, riendo. Disfrutaba verlo en el piso, según ella que cayó de lo más flipante.

    Salieron, pasearon, se conocieron (incluso debajo de las sábanas) y gozaron él uno del otro. El lugar favorito de Leonor era el Zoológico de Chapultepec y el de Fabio era el Palacio de Bellas Artes, tan contrastantes que los hacía tener una armonía casi perfecta.

    Pero llegó el día de la partida de Fabio, su destino… más allá de Buenos Aires, y ella se mudó más alla de Montreal. Jamás se volvieron a ver, escribir o llamar.

  44. Alfredo
    12 julio, 2020 at 08:22

    Hacía mucho tiempo que no la veía. Nos habíamos despedido con una declaración y un temeroso silencio.
    En aquel entonces se plantó ante mí y con un titubeante labio profeso un tierno amor. Se marchaba, ninguno de los dos sabíamos si algún día ella regresaría. Yo también la quería mucho y en ese bello momento en donde nuestras miradas se cruzaron como nunca antes lo habían hecho, sentí un antagónico quebrar, tenía un irracional miedo de fallar, de que descubriese mi verdadero ser y se decepcionase, simplemente no quería arruinar lo que teníamos; así que tan solo agaché la cabeza, impotente… triste. Ella se alejó corriendo con lagrimas escurriendo en su rostro. Nunca me perdoné por no haber dado un paso adelante.
    Y ahora está a unos metros frente a mí, con nuestras miradas conectadas como aquella vez cuando éramos adolescente.
    Nos sorprendimos mutuamente, ella con unos ojos triste y un labio titubeante se quedó pasmada, quizá esperando la respuesta que debí haber dado en ese entonces. Le sonreí, intentando transmitir la felicidad tan fugaz que sentí en nuestro último momento juntos y solté un sutil “te extrañé” con los labios. Ella entendió lo que quise decir, lo que quería decir desde un principio y alegrada, como no la había visto jamás, soltó una sonrisa.
    Me acerqué para proclamar lo que durante tanto tiempo me guardé; pero ya era tarde, había alguien mas con ella, y al verla de nuevo comprendí que ya no había espacio para mí.
    Di media vuelta y me alejé.

  45. Mildred Niño
    31 julio, 2020 at 03:51

    Me acuerdo

    Me acuerdo de Felipe y Fernanda llorando en plena fiesta porque su amor era imposible, era lo que nosotros suponíamos, llegamos a pensar que eran hermanos, al mejor estilo de telenovela venezolana de los años 80. Estábamos en la universidad y habíamos logrado armar un grupo de estudio y rumba, éramos doce, con el tiempo se irían sumando y restando miembros. Pasábamos casi todo el día juntos, así que los noviazgos y deslices amorosos estaban a la orden del día. Durante el primer semestre fueron Felipe y Fernanda los que nos deleitaron con su romance no romance, era supremamente gracioso verlos, ellos dos alejados de los demás hablando horas, nos causaba una intriga enorme saber qué tanto era que hablaban, nunca se vio un beso entre ellos y sin embargo las chispas entre ellos eran notables, dentro y fuera de la universidad eran inseparables. Pero era una relación platónica, nunca hubo un beso, una cogida de mano, una declaración. Al terminar el primer semestre, también la neonata relación se desvaneció y Felipe pasó a ser una anécdota para Fernanda y viceversa. Veinte años después aun nos preguntamos cuál era el impedimento de esta pareja, un caso más sin resolver.

    • María Cervera
      17 septiembre, 2020 at 20:42

      Interesante texto. Engancha.

  46. Cristina SR
    5 agosto, 2020 at 23:14

    Me llevé una buena tarde dándole vueltas. Obviamente, conseguir caer dormido fue una tarea divertida. Y difícil. Me sentía como un niño chico nervioso en la víspera de algún acontecimiento importante. Después de 163 años, al fin las fórmulas cuadraban y despejaban la incógnita. Por fin lograba ver un arcoíris y la aguja del minutero en el momento de cambiar. Era como sacar tres limones seguidos en un rasca y gana. El jaque mate a las ensoñaciones. La belleza cubista por la que mis semejantes vuelan hacia otra realidad se había presentado ante mí. Ayelén se comunicó conmigo desde lejos y todo se volvió un torbellino y las imágenes revoloteaban por mi cabeza y se mezclaban con un concierto de bambús mecidos por la brisa.

    Me miré en la cámara de reconocimiento facial y realicé la operación de escaneo varias veces para asegurarme de que ese era yo. Que yo estaba siendo el observado en esta ocasión por los genios más fantásticos y me habían elegido para entrar a formar parte del ejército de más elevado rango, el de los cantores del Todo.

    Ayelén llevaba puesto el atuendo en “t” indicando su afiliación. Me había sintonizado con su vórtice energético y los códigos se habían empezado a acoplar.

    Cuando me desperté, decidí que esta vez iba a sonreír- Mientras, una lágrima resbalaba por mi mejilla. De nuevo había soñado con Ayelén y había sido feliz siendo correspondido. Y de nuevo me desperté ante la realidad: ella era hija del fuego y yo, siervo de la lluvia.

  47. Melina
    14 agosto, 2020 at 04:37

    Una vez basto, solo una, para que una tenue y deliciosa frialdad recorriera su helado cuerpo,

    ¡Que hipnotizante belleza su crepitar!

    ¡El leve calor que despedía hacia mí! ¿Habría algo más peligroso y romántico que su llegada?

    Y se que me ama tanto como yo a él, pues su figura danza con nociva y renovada energía cuando me ve.

    ¡Oh! ¿Cómo resistirme a su indestructible luz, cuando yo vivo en el frio y la oscuridad?

    ¿Cuándo a través de mi todo se ve muerto y gélido, y a través de el todo cobra vida y poder?

    Y todo lo que deseo es fundirme en él, pues se que su calor me extinguirá para siempre.

  48. 27 agosto, 2020 at 03:07

    La carta que perdió su destinatario.

    Querido difunto mío.

    Durante toda nuestra estadía en esta tierra escuchamos hablar de amores imposibles, crecimos entre las páginas de Romeo y Julieta, Efraín y Maria, y supuestas leyendas del sol y la luna o la no tan conocida leyenda de Edelweiss, aun así nosotros creímos que podríamos ser los primeros en lograr romper esas barreras, no éramos tan decididos como Romeo, tan perseverantes como Maria, ni siquiera tan fuertes como los astros o valientes como Edelweiss, aún así en nuestra ingenuidad creímos que lograríamos salir ilesos al retar la vida e ir contracorriente. Pero ninguno de los dos se imaginaría que hoy, después de un año de nuestra despedida cuando te marchabas a la guerra, mis ojos se desbordarían como presas al recibir la noticia de que has dejado esta tierra. Hoy te escribo esta carta con el objetivo de que alguno sepa que nos amamos y nuestro amor no sea del todo olvidado.

    Atentamente: una joven ingenua.

  49. Kaly Velazco
    1 septiembre, 2020 at 22:34

    -Zain esto está mal, no podemos seguir engañando a Pame y Andrew. – dije deteniendo el beso posando mis manos en su pecho para separarlo de mí.
    -Pero te amo Cath.
    -y yo a ti babe, pero no es justo para ellos que juguemos de esta manera con ellos, creo que lo mejor es que terminemos con lo que sea que es esto.
    -tienes razón, aunque no es justo que tenga que dejarte aun amándote.
    -lo sé, pero es lo correcto, no podemos dejar a nuestras familias, por esto, sabíamos que algún día esto pasaría, ambos casados con hijos, no teníamos futuro por más que lo quisiéramos, el destino no nos juntó ates por algo, tal vez estamos destinados a solo amarnos de lejos, sin estar juntos… – dije con suspiro al final, Zain me miro a los ojos mientras me acariciaba la mejilla con una mano y la otra jugueteaba con mi cabello, tras unos segundos así besó mi frente y al separarse mientras me miraba directo a los ojos me dijo:
    -lo sé, tienes razón no puedo dejar a mis niñas y a Pame, si me divorcio jamás me dejaría verlas, tal vez estas en lo cierto y nuestro destino es amarnos a la distancia, alegrarme de lo que sea que hagas de tu vida sin estar junto a ti y viceversa, lo mejor sería terminar esto ahora, justo en este momento creo que es lo mejor y si lo postergamos no podré hacerlo.
    -pienso igual, entonces esto es un adiós, creo… – dije con los ojos cristalizados y mi labio inferior temblando por tratar de contener las lágrimas.
    -no es un adiós, sino “hasta nuestra próxima vida” en donde prometo buscarte hasta el fin.
    -entonces hasta nuestra próxima vida amor – dije y lo vi alejarse para siempre.

  50. Reme Soto
    6 septiembre, 2020 at 11:35

    Subí los escalones de tu casa sintiendo como temblaban mis piernas. Llamé a aquel timbre que sabía que no sonaba. Dudé por un momento por si no veías la luz de la bombilla que iluminaba ese timbre.
    Esos segundos hasta que abrías la puerta siempre fueron cruciales. De no haber sido tan rápido, me habría entrado el pánico y habría bajado corriendo esos escalones para refugiarme en el coche.
    Pero tu esperabas inquieto mi llegada y te apresurabas para abrir solícito. Nuestro primer abrazo se sentía largo pero torpe. En tu intención tal vez aplacar mis nervios, pero yo en ese abrazo casi nunca lo conseguía.

    Nunca sentí un deseo carnal ni ganas de abalanzarme sobre ti al reencontrarte.
    Quizás porque siempre había transcurrido mucho tiempo desde nuestro último encuentro, quizás porque nos habíamos despedido tantas veces y siempre sin éxito, quizás por la sensación de culpa no me dejaba ser libre,… quizás porque nuestro amor fue siempre mayor que un egoísta deseo.

    Una infusión o un trago y una larga sesión de confesiones en tu sofá. Pasado un rato ya podías cogerme la mano, o acercarte a mi sin sentir que temblaba. Siempre tuviste ese efecto en mí.

    Siempre tuviste ese efecto en todos. Contigo uno podía pasar de la ansiedad a la calma más indescriptible en cuestión de abrazos. Es un don que yo siempre admiré.

    Te conté mi última discusión con mi marido, me contaste tu último altercado con tu fisioterapeuta.

    Me indigné con esa charla que te dieron sobre el umbral del dolor y con que lo único que pudiera hacerse es aumentar la dosis de las pastillas. Tu no abriste la boca ante mi nueva revelación sobre la preparación de mis papeles de divorcio. El silencio enrareció por completo la estancia.

    Nunca te atreviste a hablar de futuro, creo que nunca visualizaste un futuro a mi lado. Ni yo tampoco al tuyo, a pesar de tanta calma, a pesar de tanto cariño.

    Ambos bajamos la mirada, la angustia paralizó siempre cualquier promesa incierta. Nunca, nunca nos dijimos te amo ni nos prometimos nada.

    ¿por qué crees que es imposible? Te pregunté sin hablar.

    Mirándote a los ojos puedo revelarte todo. Tú siempre tuviste el superpoder de saber qué estaba pensando y sintiendo tal sólo con ver mi rostro. Yo siempre tuve el de mirarte y llegar hasta lo más profundo de tu ser.

    Siempre decías que te miraba como no lo había hecho nadie, y es que yo podía ver en ti lo que no veía nadie.

  51. Dos
    7 septiembre, 2020 at 00:03

    Un mal comienzo.

    Sus manos tocaban mi cuerpo, sentía una electricidad y una brisa que recorría todo mí alrededor. Su contacto me producía el recuerdo de nuestras miradas, se cruzaron por primera vez, el calor de mis mejillas solo escuchando el sonido de su voz. Su sonrisa que me dejaba sin respirar. Sentía que cada minuto que pasábamos juntos se detenía el tiempo.
    Aunque nuestro amor era prohibido, mi corazón se aceleraba solo con su presencia. Nuestra relación iba a cruzar una barrera peligrosa. Mi cabeza solo había preguntas de una chica enamorada ¿iba a ganar el amor? O ¿solo será otra película de miedo? Yo lo esperaba en el puente, donde siempre nuestras vidas se unían en una sola. Era un lugar hermoso llenos de flores que crecían como arte de magia, estaba perfecto para dos enamorados como nosotros. Cuando lo vi llegar, sentía que las mariposas se me escapaban del estomago. Mi cuerpo estaba muy excitado quería salir corriendo a abrazarlo y no dejarlo ir nunca más. Pero en su rostro había algo que nunca pude reconocer, se sentía como unas punzadas en mi corazón que me desgarraban y eso me dolía. Quería escapar pero estaba rodeada. Mis ojos se llenaron de lágrimas, todo el amor se derrumbo en un segundo.
    Me tomo de los hombros, su mirada era diferente como si no fuera él. Quería gritar, ¡que no lo haga!, ¡que me dejara ir!, Pero mi voz no salía, tenía una piedra en mi garganta que me ahogaba. Con un solo movimiento empezó mi pesadilla. El lugar se transformo en un segundo, estaba oscuro, la fauna estaba sin vida. Me empujo de una manera violenta que no tuve tiempo de agarrarme de nada. Mi cuerpo se sentía liviano como si estuviese volando, sentía que todo esto era un mal sueño y que iba a despertar pronto, pero su mirada me confirmo la verdad, veía como él se iba alejando de mí lentamente, el viento secaba mis lágrimas que salían como cascadas. Mis pensamientos solo soltaban un ¿Por qué a mí? ¿Por qué haces esto?
    Atrás mío estaba lo que me iba a rodear y sumergir para que no sintiera ningún dolor o que nadie me haga daño. Cerré los ojos e imágenes nuestras me pasaron volando, mostrándome lo felices que éramos juntos. Quería volver a ese momento pero ya era demasiado tarde. Vos ya habías tomado una decisión.
    Te mire por última vez.
    Y
    Desaparecí antes tus ojos.

    (O eso te hice creer)

  52. María Cervera
    17 septiembre, 2020 at 16:05

    22 de octubre del 2079

    Me han llamado de la empresa gestora de los Soulmen para confirmarme que, desgraciadamente, el K3-52 no tiene arreglo. Afirman que, pocas veces ocurre, pero existe una probabilidad del 1.5% de que tres androides diferentes, puedan fallar de esa manera. Total, que Mario (número 3), se encuentra en la planta de reciclaje de NewInovation y mandaran un nuevo K3-52 con toda la memoria de mamá. Tardaran unos 15 días, y mientras tanto, no sé que podemos hacer para ayudarla.

    Los Soulmen, fueron creados para cuidar a enfermos de Alzheimer en sus propios hogares. Gracias a la ayuda de los transmisores de memoria, generados a principios de la era 5G, tenemos toda la información de la vida de las personas. Sabemos también quienes van a padecer la enfermedad, aunque no tengamos la cura. Así que Montse (mi madre) sigue estando enamorada y viviendo con su marido Mario, que por cierto murió hace más de 30 años, gracias a estos androides y la información que contienen.

    Nos comentan que han estudiado el caso del K3-52, “el Mario androide número 3”. Hemos dado permiso para acceder a las grabaciones de este. Nada lleva a pensar que pudiera fallar. Llevaba a cabo todas las tareas del hogar y los cuidados a Montse de manera impecable. Nunca ha habido fallos en la memoria interna. Y todos los controles de calidad, fueron correctos antes de que el prototipo saliera de fábrica.

    Me entristece que mamá haya perdido a su querido androide. Al amor de su vida por cuarta vez.

    Dice una leyenda antigua, que las almas no viajan al más allá si tienen algo pendiente en vida. Mario nunca demostró su amor por Montse antes de morir y permanecerá, de un modo u otro, junto a ella; hasta que los dos vuelvan a unirse para siempre.

  53. Yisely
    18 septiembre, 2020 at 19:38

    Estamos aquí otra vez, misma rutina de trabajo. Una reverencia para mostrar respeto a alguien de mayor estirpe, preparar el baño, arreglar tu vestido, poner la mesa, verte leer, servir el té, sonreírnos, responder tus preguntas y por ultimo mirar tus labios al decir “gracias por estar conmigo”.

    Siempre escucho a los demás en la mansión describirla como una persona tranquila que difícilmente mostraba algo diferente a la seriedad o una risa pequeña, no se percataban de esas sutiles diferencias al reaccionar que yo veo. Ignoran como su nariz se retraerse al probar algo amargo o su discreta sonrisa al probar un dulce; tampoco pueden apreciar su mirada tranquila al leer que los personajes están bien, el enrojecimiento de tus ojos en una escena triste o tus leves suspiros en los momentos románticos. En algún momento, mi corazón empezó a latir rápidamente al verla o doler si hablaba de su compromiso como una de esas historias románticas, me di cuenta que usted me gustaba de una manera que ningún sirviente debería tener por su amo y mucho menos si ambos son del mismo sexo, en esta época es un pecado.

    No mucho después de autoproclamarme pecadora, fuiste a casa de tu prometido y al regresar estabas extraña, ordenaste que solo yo te iba a atender el resto de la tarde. Me relataste como el beso que compartieron te dio asco, tu corazón dolía y solo podías pensar en una tierna mucama que estaba siempre a tu lado, me sorprendí e intente adivinar mentalmente quién era. Estaba demasiado distraída como para darme cuenta de tu acercamiento para posar tus labios sobre los míos lentamente y de forma delicada, seguimos un compás creado perfectamente para nosotras. Ese fue probablemente el único que rompimos nuestra rutina para luego separarnos el resto nuestras vida,

  54. Miguel Machorro
    24 septiembre, 2020 at 21:16

    -Te quiero- Me dijo mientras bajaba la cabeza y soltaba cada palabra a cuenta gotas, se había armado de todo el valor que tenia para decírmelo. No supe que respoderle, me quede sin palabras pero mi corazón por dentro se lleno de emoción.
    -Yo más- fueron las palabras que lograron salir de mi boca.
    No había necesidad de muchas palabras entre nosotros, nos entendíamos mas allá de ellas.
    -Me tengo que ir, ya es tarde-tuvo que mencionar aquellas palabras que dolían cada vez más. -Esta bien, lo entiendo, no te preocupes- Le respondí mientras mi corazón era apretado por esas mezclas de emociones y sentimientos.
    Ninguno de los dos se atrevía a romper el silencio que anticipaba la dolorosa despedida. Mientras se vestían y recogían sus cosas, sus miradas se cruzaban y podía leerse un: «no quiero irme, pero lo tengo que hacer» y la respuesta: «yo tampoco quiero que te vayas, pero aquí estaré esperándote»
    Ninguno de los dos sospechaba que sería la ultima vez que estaríamos juntos, siempre supimos que ese día llegaría, pero no sabíamos cuando.
    -¿No sé puede amar a dos personas a la vez?- él rompió el silencio mientras me abrazaba por detrás para despedirse con un beso.
    -No puedes amar a dos personas con la misma intensidad, no puedes dividir tu corazón en dos partes porque al final no solo te dañaras a ti, sino a las otras dos personas- Fueron las únicas palabras que lograron salir de mi boca y desde lo mas profundo de mi corazón. No era la primera vez que se las decía, pero si seria la ultima.
    Lo busqué al día siguiente, y a al siguiente. Lo espere por días y semanas; y él ya no apareció. Se fue como se lo había pedido, en silencio y sabiendo que él también me amaba; pero que su familia era lo mas importante, siempre lo supe y siempre lo entendí.
    Siempre lo amaría y siempre me amaría, simplemente lo nuestro no podía ser

  55. Matías Roldan
    29 septiembre, 2020 at 05:40

    He soñado contigo tantas veces… que vendería mi alma solo para poder tocarte –

    Me vuelves loco, con esos rizos dorados, ojos verde azulado, y la piel blanca y cremosa que me encantaría sentir con mis manos. Si quisieras podrías atrapar a cualquiera tan solo con tus palabras y con esa cálida personalidad los derretirías. Yo soy torpe y perezoso, pero tú eres disciplinada y astuta, mejor de lo que podre llegar a ser nunca.

    Lo tienes todo, pero el que no puedas estar aquí a mi lado, hace que algo se retuerza dentro de mi, y es algo que siempre padeceré, pues jamás podré verte frente a mi. Esa imposibilidad me quema, me mata. Eres lo mejor que tengo, pero tal vez no debí haberte creado. Fue culpa de la descarada soledad y la terrible desesperación. No me malentiendas, no me arrepiento, jamás me atrevería a pensar tal cosa, tu lo sabrías, tú sabes todo. Sabes que te amo, y yo se que tu también sientes lo mismo.

    ¿Cómo puedo traerte aquí? Desde hace mucho ya no me satisfacen las fantasías. Juro que dejare estar solo, encontrare la manera para sacarte de mi imaginación.

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