Propuesta 3 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller de creatividad literaria-3Vamos a seguir profundizando en el tema más universal de la literatura: el amor.

 

En esta ocasión, debéis enviar un texto con la forma y el género que queráis de no más de 300 palabras sobre un amor correspondido pero imposible.

 

Recordad que para contar las palabras de un texto, podéis usar el menú Herramientas de Word o cualquier contador de palabras en línea como estos:

 


Enviad vuestros textos en el espacio para los comentarios.

 

Para ver todo el taller de Creatividad literaria, pulsa AQUÍ.

taller de novela-

TALLER DE NOVELA
presencial en MADRID
Jueves
de 19,30 a 20,45
Zona Retiro
Grupos reducidos
El objetivo de este taller es guiar a los participantes en el trazado, la planificación y la redacción de su propia novela.

 

 

 

 

  25 comments for “Propuesta 3 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Azul Bernal
    7 septiembre, 2016 at 06:37

    Se va deshojando entre las manos, hilando el corazón con el deseo. Se va tiñiendo en los aromas de la ausencia , en el aroma despojado de toda piel. Nace, anida en la médula del alma, se queda anudado en el buró, con el boche de lágrimas, con el sinsabor. Me deja como despojo de mujer, tendida sobre los sueños. Se va trepando las paredes, impregnando cada bocanada de aire, cada rayo de luz. Da la vuelta, me entrega su espalda. Permanezco así, con la desnudez devastada. No me permite asirle. Se aleja para siempre, y desata en mi polvaredas infinitas.

    • Naddia
      11 septiembre, 2016 at 01:12

      Está claro que menos es más. Con pocas palabras dices mucho. Me encanta.

  2. Inquisitor Glokta
    7 septiembre, 2016 at 12:25

    -Cuando regresemos vendrás conmigo. –le dijo Juan- Pasaremos desapercibidos.
    -Claro. –respondió Carlos.
    Los dos se abrazaban en la noche, lejos de la vista de sus compañeros. Juan tenía casi treinta años menos que él, era el hijo de un importante comerciante en Zaragoza. Sin embargo Carlos pronto tendría que retirarse y la idea de pasar los últimos días junto a Juan le resultaba realmente apetecible.
    Aquella era una tierra húmeda y fría, la lluvia no había dejado de caer en las últimas semanas.
    -¡Nos atacan! –gritó un vigía.
    Los dos se levantaron para regresar a la formación. Juan y Carlos estaban uno al lado del otro, defendiéndose mutuamente. Con aquella oscuridad era imposible saber cuántos franceses les atacaban. Carlos no tardó en sacar su toledana y comenzó a dar tajos. La caballería francesa se volvía inútil en un terreno tan pantanoso como aquel, por eso les habían esperado allí.
    Estaban siendo rodeados, todo su pelotón moriría ya que las tropas de refuerzo no llegarían a tiempo. Carlos recordaba la despiadada avaricia de la inquisición, incluso desenterraban los huesos de los que acusaban de judaizantes para quemar sus restos inertes en la hoguera. Al heredero de una gran hacienda sin título nobiliario harían lo que fuese por acusarle de algo, sería mejor no ponérselo tan fácil.
    Miró a Juan, en su rostro se notaba el pánico, también sabía que estaban atrapados. Necesitaban una medida de despiste para que las tropas de refuerzo pudieran llegar. “Te quiero.” le susurró Carlos. Salió velozmente de la formación al grito de:
    -¡Santiago y cierra, España!
    Se dio cuenta de que en parte estaba dando su vida por los mismos hombres que le habrían quemado en la hoguera, pero ya no había marcha atrás. Era ley de vida, el viejo muere, el joven sobrevive.

  3. Cintia
    7 septiembre, 2016 at 20:09

    Deja la bandeja del desayuno sobre mi escritorio y luego me mira con tristeza antes de retirarse cerrando la puerta de mi habitación. No espero un segundo más, corro hacia mi escritorio y tomo el sobre que espera junto a la taza de té mientras siento el aroma de la rosa que se ha convertido en símbolo de nuestro amor y que hoy, como todas las mañanas, espera junto a la carta de mi amado.
    Una lágrima traicionera se escapa en cuanto termino de leer la carta, es la despedida que temí que ocurriera desde el día en que él apareció en mi vida, pero no hay otra opción y tengo que aceptarlo. Esa es la peor parte de ser una princesa, debo anteponer la felicidad de mi pueblo a la mía y para eso debo casarme con el príncipe Richard, un matrimonio arreglado para unir los reinos, al igual que lo fue el de mis padres.
    Mi madre decía que con el tiempo aprendió a amar a mi padre y que yo también lo haría cuando me tocara pasar por eso. Pero yo no creo eso porque, a diferencia de mi madre, conocí el amor antes de casarme y no fue precisamente con mi prometido, sino con un sirviente del palacio encargado de llevarme el desayuno todas las mañanas.
    Guardo la carta dentro de un viejo libro, que mi madre solía leerme de pequeña, en el que los finales felices sí existen. Respiro hondo al escuchar la puerta abrirse, debo aparentar ser fuerte porque soy la futura reina. Dorothy entra cargando el enorme vestido blanco que usaré hoy en mi boda.
    El sacerdote espera mi respuesta mientras yo busco a mi amado entre los presentes, cuando nuestras miradas se cruzan pronuncio esas amargas palabras.
    —Sí, acepto.

  4. 7 septiembre, 2016 at 20:10

    “Hola Princesa,

    Antes de nada, quería darte la enhorabuena por lo que acabas de conseguir. Al fin veo que has encontrado tu lugar, donde brillas con la misma luz que yo veo en ti con tan solo caminar. Hacía mucho tiempo que no sonreía y me he descubierto a mí mismo haciéndolo. Como siempre, la razón tenía que ver contigo. Pero tras esos instantes de luz mi alma me ha arrastrado de nuevo, hacia las aguas abisales donde yace su ancla y se ha construido una nueva morada. Confundí el amarre con el timón, y voy a la deriva. Por ello no quiero arrastrarte conmigo.
    Me gustaría ser más valiente, ser capaz de olvidarme de todo, volver a ser feliz a tu lado, pero no puedo, aún no. Necesito tiempo.
    Tú me conoces bien, más que nadie en este mundo, por eso entenderás que odio ser como soy ahora, en quién me he convertido.
    Sé que me arriesgo a perderte para siempre, pero aun creyendo que existe un camino más corto para llegar hasta ti, mi mente me obliga a coger el más largo y oscuro, pues el camino corto está firmemente sellado con una fuerte e impenetrable muralla de hierro. Así que teniéndote a la izquierda, giraré a la derecha, y daré la vuelta al mundo si hace falta, hasta llegar de nuevo a tu lado, y si cuando vuelva ya no te encuentro, al menos me servirá para darme cuenta una vez más, que el camino de la razón no siempre es el correcto.

    Sólo te pido una cosa, por nada del mundo vuelvas a perder tu sonrisa. Yo voy en busca de la mía, la que solía tener, cuando éramos felices juntos”.

    • Naddia
      13 septiembre, 2016 at 01:39

      No lo acabo de pillar, sin embargo me resulta un texto atrayente.

    • Andrea
      19 noviembre, 2018 at 16:29

      que maravilloso. me siento identificada cien por ciento.

  5. 7 septiembre, 2016 at 21:10

    — Eso se supera. — Dijo Pilar y me dio una palmada en la espalda. — ¿Te imaginas? Menudo coñazo irse a Dijon cada puente a ver a ese tío. Además ¿A ti qué se te ha perdido en Francia?
    — Sí, en parte tienes razón, no lo había pensado así. Si olvidé a mis anteriores novios, también lo conseguiré con este. Lo que pasa es que esta vez es diferente porque era un buen tío y me quería, no como los demás. —Me acordé del Moñas, de David, menudos elementos, uno un fumeta, el otro un engreído y un misógino, pero Vincent…Seguro que no encontraría uno igual.
    — Vamos, hay muchos hombres. Ahora lo vas a pasar mal pero pronto conocerás a otro chico y se te olvidará Vincent. Además, tampoco es tan guapo, es muy bajito y está demasiado flaco. — Dice Pilar para animarme, mientras se coloca el pelo, negrísimo, detrás de la oreja. Es la mujer de hielo, nada le afecta.
    — ¿Sabes lo que te digo? Que todo eso es por culpa de las mentiras que nos cuentan desde pequeños. — Pilar suelta una carcajada. —No, lo digo en serio, todo eso de la media naranja y de que en algún lugar para ti, es mentira ¿Por qué nos cuentan esas tonterías? No hacen sino complicarnos la vida.
    — En algún lugar hay muchos hombres para ti, no solo uno. — Pilar sonríe, no es guapa, pero tiene carácter. — Oye ¿Por qué no nos quedamos a tomar algo por el Cedro, después de clase? Vamos a celebrar que te ha dejado tu novio Erasmus.
    — Vale, quedémonos.
    Pilar y yo volvemos a clase, son las cinco y la luz se cuela entre las hojas de los árboles, me recuerda a cuando era pequeña y volvía con mi madre del colegio, era muy feliz entonces.

    • 8 septiembre, 2016 at 14:29

      — Eso se supera. — Dijo Pilar y me dio una palmada en la espalda. — ¿Te imaginas? Menudo coñazo irse a Dijon cada puente a ver a ese tío. Además ¿A ti qué se te ha perdido en Francia?

      — Sí, en parte tienes razón, no lo había pensado así. Si olvidé a mis anteriores novios, también lo conseguiré con este. Lo que pasa es que esta vez es diferente porque era un buen tío y me quería, no como los demás. —Me acordé del Moñas, de David, menudos elementos, uno un fumeta, el otro un engreído y un misógino, pero Vincent…Seguro que no encontraría uno igual.

      — Vamos, hay muchos hombres. Ahora lo vas a pasar mal pero pronto conocerás a otro chico y se te olvidará Vincent. Además, tampoco es tan guapo, es muy bajito y está demasiado flaco. — Dice Pilar para animarme, mientras se coloca el pelo, negrísimo, detrás de la oreja. Es la mujer de hielo, nada le afecta.

      — ¿Sabes lo que te digo? Que todo eso es por culpa de las mentiras que nos cuentan desde pequeños. — Pilar suelta una carcajada. —No, lo digo en serio, todo eso de la media naranja y de que en algún lugar hay alguien para ti, es mentira ¿Por qué nos cuentan esas tonterías? No hacen sino complicarnos la vida.

      — En algún lugar hay muchos hombres para ti, no solo uno. — Pilar sonríe, no es guapa, pero tiene carácter. — Oye ¿Por qué no nos quedamos a tomar algo por el Cedro, después de clase? Vamos a celebrar que te ha dejado tu novio Erasmus.

      — Vale, quedémonos.

      Pilar y yo volvemos a clase, son las cinco y la luz se cuela entre las hojas de los árboles, me recuerda a cuando era pequeña y volvía con mi madre del colegio, era muy feliz entonces.

      • Naddia
        11 septiembre, 2016 at 01:25

        Totalmente de acuerdo contigo: los Erasmus son una fuente inagotable de desamor.

      • Naddia
        11 septiembre, 2016 at 01:26

        Totalmente de acuerdo contigo: los Erasmus son una fuente inagotable de desamor.

  6. Sandra Carrion Estay
    7 septiembre, 2016 at 22:50

    -Si me dices que no me case, no lo hago -dice Ivàn-
    -Si no quieres casarte, no lo hagas, pero no pienses hacerlo por mi, yo no te quiero -respondiò-
    Ivàn lleva màs de 10 años de pololo con la mujer con la que se va a casar luego y solo un par de meses, increìblemente enamorado de la hermana de su mejor amigo. Increìble, pues, comenzò como una humorada, una forma de molestar a su polola cuando se peleaban, ya que èsta morìa de celos, al saber que estuvo en la casa de su amigo, dònde generalmente estaban solos. Ivàn, no se dio cuenta como fue prendàndose de èsta “amiga”, pero la joven en cuestiòn, veìa que Ivàn visitaba a diario su casa, cosa que fue fastidiàndola, incomodàndola, pues llegaba a horas en que sabìa que su amigo no estaba.
    Ivàn, hablò con la hermana de su amigo. Le declarò el profundo amor que ella despertò en èl y le dijo que estaba dispuesto a ir contra el mundo por ella, y ella con toda calma le aclarò nuevamente que no lo querìa, y nunca se enamorarìa de èl, porque ya estaba enamorada de alguien y se irìa a vivir con ese alguien, pues estaba embarazada de èl y…, Ivàn la interrumpe, dicièndole que no tiene que irse a vivir con esa persona, pues èl se encargarìa de ese hijo como si fuera suyo. Pero ella termina la oraciòn que quedò inconclusa… nos vamos a vivir juntos, pues queremos formar nuestra familia y nos amamos mutuamente.

  7. Narradora de Cuentos
    8 septiembre, 2016 at 15:10

    Un día anodino de un asfixiante y pegajoso verano, camino sin demasiado brío, bajo el alado techo de esta alameda. Mi alma agazapada bajo las copas de sus frondosos árboles, huyendo del caluroso estío y de mi destino , rememora las dicharacheras hazañas, que aquí mismo contaba mi padre, ante mis atentas, expectantes e ingenuas pupilas.
    Aún hoy oigo su procaz y descarada carcajada, reviviendo las escapadas a casa de la tía Engracia ,en las que al refrigerio de su salmorejo , se salpimentaban no solo las carnes que lo precedian, sino también toda la cotidianidad de Jerez y alrededores, y en el que la mocedad crecía a golpe de fino ” Candié “.*
    También de las emocionantes becerradas en “Casa Grande”, que tanto gustaban al zagal de mi padre y que tampoco gustaban a la abuela , sufriendo primero por tu pellejo y también por el propio, sabiéndose obligada a remendar luego de lleno las magulladas prendas , ó bien a rebuscar en ropero ajeno .- Eran tiempos aquellos que algún alma siempre tenia a bien , regalar ropa, de aquel quinto que hubiera ” estirado ” más que padre …

    Taciturno miro la hora solar, deambulo tentando a la suerte, reviviendo la tenue esperanza, de descubrir en estas tierras, el rastro de un rostro que no conocí. Abrigando la peregrina idea de que en tu vejez, hayas vuelto a dejarte caer por el mismo pueblo que un día sentenció tu destierro y mi vida. El rostro de mi madre, apeada de su vida y de la mía nada más traerme al mundo. Humillada y empujada a olvidarme, por la intransigencia de un padre y de un mundo , que no permitió casaras con padre, el joven bravío gitano de la caballeriza del Cortijo de los Baeza.

    *************

    *El Candié ( del inglés candy, caramelo y egg , huevo ). Reconstituyente que comúnmente se daba a la mocedad para darla ” más alimento . Creación fuertemente ligada a la producción de vinos jerezanos

  8. jnpdiaz
    9 septiembre, 2016 at 00:31

    DIA DE TORMETA

    En mi vocabulario la palabra imposible no estaba incorporada hasta que conocí a Margara.
    Trabajábamos en la misma institución (algo referente a educación primaria) y la primera vez que la vi ella estaba recogiendo una serie de libros y trasladándolos de una mesa a unos estantes sobre su cabeza.
    —Buenos días —saludé al entrar a la oficina.
    Ella se volvió, me miró y como sucede en esos momentos únicos algo tronó en nuestro interior. Por lo menos así lo sentí yo cuando sus ojos negros se encontraron con los míos.
    —Ho… hola —dijo ella algo nerviosa y con un par de libros a punto de caérsele de las manos.
    Yo me acerqué a ella y tomé uno de los tomos en el aire.
    —Oh, gracias…
    Los días siguientes se fueron convirtiendo para mí en una especie de infierno y cielo de emociones. En primer lugar, estaba la realidad de su presencia física y luego enterarme de su situación real.
    Estaba casada con un hombre mucho mayor que ella, tenía dos hijos pequeños y, lo peor, la atracción era mutua.
    Esto último lo descubrí una mañana en la cual, por cuestiones de transporte, tuvimos que irnos en el mismo automóvil del trabajo. Nos dejaron en la misma institución y comenzó a llover. Fue una conjugación de eventos digna de Ripley. Nos quedamos, pues, atrapados, solos, en el interior de un automóvil, y mientras esperábamos a que pasara la tormenta comenzamos a hablar como nunca lo habíamos hecho antes. En ese momento y llevábamos trabajando juntos más de tres meses:
    —Este temporal va a durar su rato —dije apagando el motor. Estábamos junto a la institución a visitar, pero no podíamos salir.
    —Sí, creo que lo mejor hubiera sido quedarnos en la oficina.
    —De acuerdo.
    Encendí la radio y busqué alguna emisora de música. Encontré, digo por casualidad, una canción de mis favoritas y casi de manera inadvertida me puse a tararear. Y como sucede siempre en estos casos, ella me siguió la corriente. Resultó que esa canción era también su favorita. De repente el ambiente se llenó de coincidencias.
    Nos pusimos a hablar del grupo, de la música y de otras cosas.
    Cuando la tormenta terminó, nosotros, en el interior de la cabina nos besábamos como dos poseídos.
    Si yo hubiera sabido que esa era la primera y última vez, hubiera llegado, como hombre, un poquito más allá de las simples caricias.
    Al siguiente día, ella me dijo con contundencia:
    —Lo que sucedió ayer no se volverá a repetir.
    Yo dudaba de eso y no dije nada. Pero no volvió a repetirse. Ella y su familia cambiaron de ciudad una semana después y ya jamás volví a saber de ella.

    Jnpdiaz

  9. Naddia
    10 septiembre, 2016 at 03:10

    Emma empezó a trabajar en una gran empresa, una de éstas que tienen más de una sede, una nevera, un microondas, una mesa de comedor y un horario de comidas por turnos. Todo en su trabajo la hacía feliz, al menos al principio. Porque toda empresa grande cumple muchos códigos ISO para parecer la casa de la pradera. Más tarde llega un día un nuevo director comercial y hay que hacer horarios imposibles para cumplir expectativas. Emma empezó a darse cuenta de que pasaba más horas en el trabajo que en su casa y su ánimo se volvió un poco turbio. Trabajaba mano a mano con un compañero de la otra sede. Nunca se habían visto, solo hablaban a través del correo y del teléfono. Luis era eficaz, discreto y correcto. A mil kilómetros de separación facturaban a diario envíos y devoluciones como si se encontraran uno al lado del otro. Nunca se habían visto las caras, pero poco a poco se fueron colando en los correos frases que parecían afectuosas.
    -Tesoro, este cliente tiene un impago. 
    -Tranquila,  cariño,  yo me ocupo. 
    Y en medio de tanto trabajo, se iban filtrando detalles de sus vidas… Tanto se filtró que Emma lloraba los viernes al saber que no tendría noticias de Luis hasta la semana siguiente. ¿Por qué su marido y su hijo la hacían feliz, pero no lo suficiente? ¿Por qué aquel amor sutil y lejano se empeñaba en aflorar a través de la pantalla de un ordenador? Nadie que no haya amado a más de mil kilómetros conoce el significado de la palabra imposible.

  10. Emilio Reyes
    10 septiembre, 2016 at 13:18

    Cada vez que se cruzaban andando por la calle, sus miradas se entrelazaban en un beso que hubiese hecho suspirar a las más grandes de todas las frías estatuas que adornaban Madrid. Sentir el amor de ella en sus ojos, besarlos con la mirada, era lo más grande que pasaba en su apática vida.
    Al seguir caminando sus vidas, que no entendían de sentimientos, les llevaba a la realidad del astío, del amor por que sí, por que los papeles son así, por que es lo que ha tocado vivir, por los hijos, por el qué dirán, por…. tantas y tantas cosas. Pero les resultaba imposible no acordarse de esa persona que había ganado enteramente su corazón, que estaría haciendo ahora, cuales serían sus sentimientos, sus anhelos, sus ilusiones, sus cielos y sus infiernos. Al final todo volvía a la realidad más dañina, al pasar de los días, al caer de las noches y al amor que sólo es una mera palabra que decir.
    Pero las circunstancias eran las que eran, y no fueron valientes para dar el paso definitivo, dejarlo todo y fundirse en un abrazo, apretándose mutuamente hasta que quisieran fundirse en un solo ser.
    Y así todos los días, uno tras otro, se cruzaban en la calle, se veían en un bar, se encontraban en sabe Dios que lugar, y con sus miradas se amaban, con tanta fuerza que sobraban los te quiero, y las frases rimbombantes, ya sus ojos hablaban por sí solos.
    A veces hay que ser valientes para enfrentarse al destino, por que el amor se puede convertir en un juego muy arriesgado.

  11. Patricia B.C
    22 septiembre, 2016 at 19:30

    Y ahí empezó todo, justo cuando vuestros caminos se cruzaron, esa mirada de un segundo, la sonrisa efervescente de un segundo, aparentemente el mundo se ha parado exclusivamente para ustedes. Despierta, vuelve.
    Transcurren los días, y aquella magia de un segundo, se convierte en parte de tu vida, ¿o quizás en tu vida entera?
    Esa mirada y esa sonrisa se convierten en la suavidad de una mano que te roza, en un abrazo que te protege, en palabras de infinito amor, en caricias que te aíslan; y sí, te has enamorado, sin planearlo. Quizás, ésa es la única vez en tu vida, que te enamorarás sin previo aviso.
    Estamos hablando del primer amor, el cual, puede definirse en una palabra: INTENSIDAD. No había nada tan real.
    Todo acaba, y lo único que queda es su esencia.
    A partir de ahí, todos tus nuevos proyectos de amor, son la mera necesidad de volver espiritualmente a aquel segundo en el que te sentías morfina de su piel. Hasta que te acabas dando cuenta, que nadie te devolverá a ese lugar, no volverás a correr detrás para evitar su pérdida, no volverás a temblar, no volverás a desear una llamada con la tanta intensidad, no volverás a escaparte, no te volverás en cada esquina mirando hacia atrás. En definitiva, no volverás. Ni volverás allí, ni volverás a ser la misma persona de esos momentos.
    Aquella magia de un segundo se esfumó, y en el transcurso de tu vida, escapas de tu realidad, y durante un segundo, recuperamos parte de lo que fuimos.

  12. 28 septiembre, 2016 at 10:05

    A pesar del tiempo transcurrido, Álvaro aún se preguntaba cómo demonios había dejado, que su amor por Emilia no hubiese tenido otro final. Sin embargo, ahora entres sus manos tenía la respuesta. La carta era suya y en ella, le explicaba los motivos.
    Amor mío:
    Eras todo para mí y me hubiese entregado a ti con todas las consecuencias. Pero a veces somos prisioneros de las cargas familiares y yo no he podido abstraerme de ellas.
    MI padre hizo unas inversiones ruinosas, que le pusieron ante la disyuntiva de pedir a un usurero, el capital suficiente para poder seguir con el negocio. Pero las cosas se torcieron y las pérdidas aumentaron de tal manera, que hicieron imposible la devolución.
    Eladio, que así se llama el individuo, se presentó una noche en casa con todos los documentos y le ofreció a mi padre una alternativa. O yo me casaba con él o a la mañana siguiente entregaría la reclamación en el juzgado.
    Aquella noche no pudimos dormir. Los llantos de mi madre y hermanos me llegaron al corazón. No, no podía dejarlos en la estacada, así que acepté el compromiso.
    A la mañana siguiente nos personamos en la casa de Eladio y éste entregó a mi padre los documentos que le ataban a él. Pero sin dilación a la tarde se celebró la ceremonia y yo ya no volvería nunca a ser libre.
    Sé lo duro que debe resultarte el haberme perdido, tanto como lo es para mí no sentir nunca más tus besos y caricias. Pero las circunstancias nos han abocado a vivir un amor imposible.
    Busca la felicidad con fervor y no sufras por mí. He aceptado la situación a riesgo de vivir amargada ante la ausencia de un amor como el tuyo.
    No dudes, que siempre te querré.

  13. WOLFBLUE
    2 octubre, 2016 at 07:04

    Recuerdos

    Como la abeja ama el verano así yo te amo
    Como el cielo ama a la tierra y se besan en el horizonte infinito

  14. Katerine
    23 noviembre, 2016 at 15:53

    El amor es una puta. La puta del nevermore. Todo es mentira. Todo es ficción.

    Cuando al fin comprendí que ya no estabas, me odié a mí misma por haberte amado tanto y dejé de creer en Dios, porque un Dios que dice que el amor todo lo puede y luego no cumple, no tiene derecho a existir. Todo murió para siempre. Nevermore, puta.

  15. Naddia
    15 marzo, 2018 at 15:48

    Emma y Pablo no se han visto jamás en persona. Sí en foto y hasta las fotos de cuando eran pequeños.
    -Dime la verdad ¿te irías conmigo? – Emma no dice ni que sí ni que no.
    -Me pides mucho. Tú sabes que tengo una familia a la que jamás abandonaría.
    -Pero a la que no te importa engañar.
    -¿Y qué pasaría si me fuera contigo? ¿Qué sería de mi hijo? Por las noches lo pienso, no creas que no. Pero no estoy segura de que lejos de aquí pudiera reiniciar mi organismo sin más interferencias. Y no creas que es por falta de amor, no. Tengo en la mochila tanto amor que no sabría cómo vivir sin él. Pero a veces hay que saber dosificar y pensar un poco hacia dónde va nuestro instinto. No puedo pedirte que me sigas porque no puedo prometerte nada más allá de una aventura efímera y algún encuentro casual. Yo no quiero prescindir de ti, pero llegará un momento en que te canses de una relación virtual. Dime si puedes soportarlo porque no puedo prometerte nada. Llegarás a odiarme, lo sé. Sin embargo, yo tengo la sensación de que la culpa es tuya. Como si hubieras podido hacer mucho más por nosotros y aún sabiendo que no es cierto, te culpo un día y otro día intentando liberarme de la angustia que me invade desde que te conozco.
    -Entonces soy yo el culpable.
    -No… pero sí… no sé. Lo siento. Te quiero. No me odies…

  16. Andrea
    19 noviembre, 2018 at 16:57

    eran dos jóvenes con una historia en común. una historia de abandonos, de carencias, de des amor. Se encontraron por casualidad, una mañana fria de invierno. El le quiso enseñar como se cortaba una cebolla sin llorar. Ella le quería mostrar que de a dos era mas lindo.
    así empezaron a caminar juntos, a mirar juntos, a pensar juntos.
    El la hacia reir, ella amaba reir. Ella se veia feliz en el reflejo de su mirada verde, profunda
    No me preguntes cuando fue, no lo se, pero un dia el ya no le quiso enseñar, tal vez ella ya no quiso aprender
    no me preguntes cuando fue, pero un dia ella dejo de pensar que era mas lindo de a dos, tal vez el no quiso aprender
    solo les quedo el dolor de no encontrase, de miarar al otro y no ver su sonrisa
    Solo les quedo el vacio de ese otro que ya no esta.
    El siguio amando a esa mujer que reia
    Ella siguio amando a ese hombre que la hacia reir
    El salio a encontrarse con ese que podia mirar tan profundo y ella salio a encontarse con esa que se reia tan fuerte…

  17. Luna
    25 noviembre, 2018 at 03:09

    Sus miradas se cruzaron por primera vez en la sala de reuniones. Ya había pasado más de un año desde entonces.

    Sin falta, de lunes a viernes desde las ocho hasta las nueve y media de la mañana llevaban a cabo las juntas. Se sentaban frente a frente, con una mesa de por medio, que nos les dejaba acercarse más de lo justo y necesario.

    Siempre habían papeles sobre la mesa, por lo que, en más de una ocasión, sus dedos se rozaban de forma accidental, logrando que una descarga eléctrica los recorriera de pies a cabeza.

    Sus miradas se encontraban en ocasiones puntuales, cuando sucedía, se sentían desfallecer.

    Y entonces, cuando el reloj marcaba las nueve y media en punto, se levantaban de sus puestos y salían, cada uno con su respectiva esposa.

  18. Aria Scee
    7 diciembre, 2018 at 23:49

    Otra vez más estábamos sentadas en la hamaca de siempre, a la orilla de la playa, bajo la luz de las estrellas.
    – ¿Hasta cuándo durará esto? – le pregunté enderezándome.
    – Hasta siempre, espero – me susurro al oído.
    – Sabes que no está bien
    – ¿Por qué? No estamos haciendo mal a nada ni nadie. ¿Por qué tiene que acabar? – me contestó bastante molesta
    – ¿No, segura? Se lo explico a mi novio a ver qué le parece.
    – ¡Pues déjalo, nosotras somos felices!
    – Laura, esto no puede durar para siempre, ambas lo sabemos. Somos dos chicas muy distintas, como el Sol y la Luna, que aunque se atraigan están separadas por millones de quilómetros, nosotras igual
    – Pero el amor es lo suficientemente fuerte como para que acabemos así, ¿no? – me miró con un hilo de esperanza a que cambiara de opinión.
    – Nos compaginamos pero nuestro amor es imposible. En el caso que siguiéramos duraríamos dos telediarios – le intenté explicar de una forma más ligera de digerir.
    – Contigo he sentido lo que con nadie he podido sentir. Me has hecho feliz, más que nunca. Contigo he vuelto a la vida, a ser yo sin preocuparme por nadie más.
    – Para mí también es difícil, me ha hecho pasar los mejores días de mi vida pero lo nuestro es imposible. Me voy a casar en menos de dos meses, mi futuro marido llega mañana de un viaje de trabajo y yo he estado estos días con una mujer que conocí en una biblioteca de la que me estoy enamorando muy intensamente, pero no puede ser. Lo siento.

  19. julieta
    11 diciembre, 2018 at 03:41

    -Me voy a España- Y Jaime miró a José como si le hubieran crecido dos cabezas. Hasta hace unos días habían estado haciendo planes de cómo expandir la tienda.
    Jaime tiene 32, y está casado con Teresa, y tienen a Tomas y Juan, de 5 y 3 y la dulce Tatiana de 15, que los unió impensadamente para toda la vida con un amor que fue creciendo parejo junto con la hermosa pequeña.
    Y José ha sido parte de la familia desde que conoció a la pareja en la escuela secundaria, formando parte de la mesa navideña, la sala de espera del hospital y las fiestas del colegio. El consiguió las becas de los pequeños y ellos cuidaron de él tras el accidente que casi lo mata.
    Pero ya no había vuelta atrás. El pasaje estaba en su mano y la familia entera lagrimeaba al verlo aferrarse a su bolso de mano como si fuera un salvavidas.
    Los primeros en abrazarlo fueron los inseparables niños. Uno de cada mano, tiraron de él hasta que pudieron apretujarlo y decirle que vuelva pronto.
    Y luego llegó el turno de Tatiana. Las lágrimas bajaban por sus mejillas como pequeños caminitos imparables y los pulgares del mayor recorrieron las mejillas de la niña por última vez. Más que quitar las lágrimas, parecía que sus dedos querían memorizar ese rostro. Entonces ella lo abrazó, con toda la fuerza y pureza que sus 15 años le permitían, escondiendo su rostro en el hueco de su cuello.
    -No te vayas, te amo- dijo en secreto. Y él se permitió besar imperceptiblemente su hombro a sabiendas de la discreción que le daba el ángulo en que se encontraba.
    Se apartó besando la frente de Tati y le sonrió. Con toda su dulzura, con todo su amor, y con toda la tristeza que albergaba en su corazón.
    -Te esperamos…
    -Siempre…
    Vuelve pronto…- dijeron los dos más grandes, completándose las frases.
    -Sabes que eres parte de nuestra familia- Terminó Jaime abrazando fuerte a su amigo mientras palmeaba su espalda.
    Y José se alejó de ellos, acercándose a entregar su pasaje.
    -Si, lo sé, sonrió José. Y partió.

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