Propuesta 39 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller-de-creatividad-literaria-39En esta propuesta debéis pensar en el color rojo y escribir lo que os provoque en un máximo de 1.000 caracteres.


Recordad que para contar los caracteres de un texto, podéis usar el menú Herramientas de Word o cualquier contador de caracteres en línea como estos:

 

 

 


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  4 comments for “Propuesta 39 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Azul Bernal
    13 octubre, 2016 at 06:00

    Rojo… Roja se veía la sangre en las gasas. Casi palpitaba. El cáncer me había partido la boca, y todo lo que yo alcanzaba a ver era rojo. Sí, para algunos, el cáncer es una sentencia de muerte, para mi fue una sentencia a encontrar el color rojo en cada palabra pronunciada, en cada bocado para alimentar mi cuerpo, en cada beso que intenté dar. Desde entonces, rojo es para mi el color de la vida que fluye, que continúa, que sale al mundo latiendo en su canto. Rojas mis venas y yo sigo con vida. En cambio la muerte, en su putrefacción, es negra y es verde. Huele mal, cierra los ojos, acalla las palabras. -¡Aléjate, muerte del nabo! Mi coqueteo contigo no ha empezado aún. Que el rojo siga inundando mi interior, que continúe siendo el río inaquietable, la fuerza primaria en mis entrañas, el oxígeno preciado en mi cerebro. Rojo, vida, luz, aire, vuelo, polvo, delfín…

  2. Narradora de Cuentos
    14 octubre, 2016 at 23:57

    Rojo frenesí destila su boca, provocando bajo esos ojos inocentes, rios incandescentes de mi perversa lujuria. Párvula roja deseable tentación,
    se entreabre invitando a perder la razón, entre la comisura de sus labios.
    Rojo color prohibido, tiernos 16 años, que frustran mi deseo inalcanzable
    de estrecharla entre mis brazos. Roja, destella su sonrisa incipiente pasión, labios temblorosos e inmóviles, quedan a la espera de ser besados.
    Fina linea roja, la que me separa ingrata del Edén. Roja sangre que salpica mi sien, tiro errado que no complace la satisfacción de morir.
    Roja impotente se nutre la ira, por no poder vivirte y amarte, por un Rojo descarnado amor abocado a la muerte…

  3. 15 octubre, 2016 at 21:33

    —Tara, la tierra roja de Tara. Algo que amas mucho más que a mí. Tara. Tara. Tara— Repites junto a Escarlata O´Hara. Y te echas a reír. Y tu risa contagia a la mía. Trato de continuar la frase, pero sólo me sé el principio, así que la sigo en un bucle infinito, sólo por hacerte reír de nuevo. Nunca fui un cinéfilo, pero sí un adicto a tu sonrisa, en cualquiera de sus formas.

    El reloj marca las 17.37, pero fuera ya está cayendo el sol. Si no fuera por la luz del televisor, nosotros también estaríamos prácticamente a oscuras. Aprovecho esa media oscuridad para observar sin ser visto, para divagar por mi mente, insaciable de preguntas sin respuesta.

    Mientras Escarlata resurge de sus cenizas, mi mente la abandona a su suerte y se fija en ti. Te imagina desconocida. Creo que añora la emoción de verte por primera vez. Quiere estrenar sus oídos con tus batallas de vida y estremecerse con un simple roce de manos. Me pide descubrir el fuego en tus ojos brindando con unas copas de gin tonic. Quiere que seas como una ciudad por descubrir, a la que sólo conoces por los documentales de gente que arriesga y nunca pierde.

    —Red, ¿Si te vas qué haré yo?— Me preguntas con una exagerada interpretación.

    Y mi mente vuelve de nuevo contigo y me dice que no se arriesgaría a desconocerte si lo que está en juego eres tú. Por un instante, tal vez eterno, olvidaría la curva exacta de tu sonrisa perfecta, el adictivo sabor de tus besos y mi lugar favorito de tu cuello. Quizás nunca sabría que tienes miedo a las alturas, aunque eso no te impide volar, ni que amas a los perros viejos, aunque todos te parecen bonitos. Que eres la actriz más pésima y graciosa del planeta. Al fin y al cabo, olvidaría que ya intenté olvidarte una vez, y en ese abismo casi muero de oscuridad…

    — ¿Cómo que qué harás? ¿Pues irte a tu tierra roja de Tara, no?— Te contesto entre risas, mientras le digo a mi mente, que para qué quiero sólo la tierra roja, si todos los colores están contigo.

  4. 22 octubre, 2016 at 05:06

    Una vez más se vio en el espejo. Seguía siendo rojo. Sus ojos reflejaron el fuego de la ira que se oscureció al llegar la negrura de la noche. Ahora era rojo, casi tan negro como la oscuridad.

    Al contacto con los rayos de sol resplandeció en su mismo color. El planeta rojo, teñido con sangre por el dios de la guerra, quería ser de otro color. Pero no podía cambiar su estado de ánimo, siquiera.

    Cuando salió de su enésima visita al espejo, se vistió de incógnito con una caperucita como la del cuento y cruzó el bosque sideral para visitar al planeta azul. Quería conocer su secreto.

    —Hermano azul ¿Cómo haces para tener ese color? —preguntó.
    —Sólo respiro mientras giro —fue su rimada respuesta.
    —Dame un poco de tu color.
    —No puedo, perdería la vida.

    Lleno de coraje, Marte, sembró la envidia entre los habitantes de su interlocutor, para que se destruyeran entre ellos y al planeta azul. Así pintarían de azul al planeta vecino, para habitarlo. Esa era su oportunidad.

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