Propuesta 45 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller-de-creatividad-literaria-45Escribid una historia en un máximo de 2.000 caracteres en la que la vida de un hombre cambia por completo de repente.


Recordad que para contar los caracteres de un texto, podéis usar el menú Herramientas de Word o cualquier contador de caracteres en línea como estos:

 

 


Enviad vuestros textos en el espacio para los comentarios.

Para ver todo el taller de Creatividad literaria, pulsa AQUÍ.

 

El libro de mi creatividad literaria

EL LIBRO DE MI CREATIVIDAD LITERARIA
*
Un libro con más
de cien propuestas
para desarrollar tu creatividad
escribiendo historias.
*
Completar las más de cien propuestas de redacción de El libro de mi creatividad literaria ayuda a aumentar nuestra capacidad de invención y guía paso a paso para aprender a escribir historias originales y coherentes.
*

  8 comments for “Propuesta 45 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Narradora de Cuentos
    19 octubre, 2016 at 01:32

    Se preguntaba que querían las mujeres, que había hecho mal. Y dándose impotente el mismo respuesta, se decía para sí, » la trate como a una Reina» …
    Se acostó, sintiéndose pareja y padre de familia, construida paso a paso desde los tiernos 18 años, y aquella mañana de aniversario, en la que un día como aquel de hacía 27 años se prometieron » en lo bueno y en lo malo, hasta que la muerte nos separe «, Teresa le escupía sin miramiento a la cara, que le dejaba por otro. Un otro para más in ri, con el que llevaba compartiendo mesa y mantel en Navidad, desde que podía recordar, pues era viejo conocido de la familia de su padre.

    El cielo se desplomo aquella mañana, literalmente en su cabeza. Dejándolo aprisionado y aplastado inmerso en el por qué ?

    Se armó de valor y habló con los dos, dispuesto a perdonar. Pero aquel nuevo
    «amor», se cimentaba ya en una nueva placentera andadura, la de disfrutar de una vida sin restricciones económicas, que tanto habían perjudicado en aquel último año su relación.
    El «otro», favorecido en los últimos tiempos por la Diosa Fortuna, y pavoneándose en su nuevo estatus de nuevo rico, había conquistado a Teresa, desde lo ampuloso de sus regalos, y de las tentadoras promesas del … No te faltará de nada !!!

    Curiosamente, el había amanecido, con el justo contrario traje en la piel, el de quién se siente y se sabe aún sin entenderlo, que ha perdido todo en su vida. Su mujer y por extensión, el poder seguir compartiendo el mismo techo con sus amadas hijas.

    Se preguntaba, en que justo momento la había perdido, para siempre …

    • Narradora de Cuentos
      19 octubre, 2016 at 10:45

      Inri

      • Azul Bernal
        19 octubre, 2016 at 13:51

        ¿Inri? Pobre hombre, pero claro, comienza la dichosa libertad…

  2. Azul Bernal
    19 octubre, 2016 at 13:48

    Caminaba con los hombros caídos, la cabeza gacha, con pasos lentos que arrastraban sus pies. No podía creer su tristeza. ¡La vida estaba siendo tan injusta! El morral, un recuerdo del Perú, abultaba contar su cadera conteniendo la pila de cuentas por pagar… Y la notificación de su baja laboral. Los árboles se veían secos, tanto como su ánimo. Las nubes grises, el día cerrado y triste. Llegó hasta un café, en el interior el ruido era tremendo, así es que se sentó en la terraza para estar consigo mismo. Tomó entre sus manos la tristeza, la desmoronó hasta sentirse él mismo una migaja. Alzó la vista y observó a la gente. ¡Qué sinsentido! Pláticas triviales, sonrisas huecas, pura imágen. ¿Dónde dormiría ahora que no podría ya pagar el alquiler? Había vendido su piano, dejado su ropa en el locker de la central camionera, regalado todo lo que no podía cargar consigo. ¡Qué vacío! Se acercó la camarera a tomarle la orden. Él, con un gran esfuerzo, arrancó la mirada del piso, la subió pesadamente hasta verla para ordenar un café americano, de esos que incluían un pan, y se topó con unos ojos verdes, enormes, y una sonría divertida, llena de vida. ¿Quién era esta mujer? ¿Cómo podía la vida producir algo tan hermoso? Pidó su café con el corazón acelerado. Mientras ella se alejaba, pensó en la bendición que es estar vivo. Quería ponerse de pie y gritarle a todo el mundo que la vida valía la pena, pero los demás lo sabían, pues sonreían, charlaban, ¡estaban tan vivos! La mesera volvió con su café y una servilleta con un teléfono. ¡Le estaba dando su número! ¡Ah, qué bella y equilibrada era la vida! ¡Qué exhuberantes los árboles! ¡Qué hermosa la luz en el cielo! ¡Qué liberación haber salido de un trabajo tedioso y monótono! Hoy se abrían ante él todos los caminos! Sin posesiones, sin ataduras, pero ya con un amor en el horizonte…

    • Narradora de Cuentos
      19 octubre, 2016 at 20:26

      La expresión «para más inri » , se utiliza para destacar que la mala suerte o la desgracia se ha cebado con alguien …

      Tomó entre sus manos la tristeza, la desmoronó hasta sentirse èl mismo una migaja .
      Precioso !!!

  3. 31 octubre, 2016 at 21:20

    —¡Qué hermosos colores de la lluvia! —dijo Fabián, mientras un par de gotas de sus ojos mimetizaban con el clima.
    —Pronto distinguirás más colores, matices y brillos —dijo el doctor mientras colocaba las vendas en un cesto.
    —¿De qué color es aquello que se mueve? —preguntó Fabián, señalando a las cortinas.
    —Es verde —respondió el lacónico doctor—. Verde esmeralda.

    Era la primera vez que Fabián veía al mundo con sus propios ojos a pesar de sus casi 30 años. Había nacido ciego y, aunque se movía bastante bien por el mundo, aún no había disfrutado su visión. Conocía el mundo de la visión a través de las palabras con las que muchas personas se expresan; pero había llegado el momento de conocer su verdadero significado visual. Los colores, las formas, los movimientos, los rostros ahora comenzarían a formar parte de su percepción del mundo.

    El médico se sentía conmocionado, pues nunca había colaborado para que un invidente de nacimiento comenzara a ver. La cirugía había sido compleja y ese resultado representaba todo un triunfo. La emoción de su paciente completaba su felicidad.

    Fabián supo que se acercaba la mujer que amaba cuando percibió el aroma que le precedía.

    — Buenos días —dijo esa voz tan familiar que ahora tenía un rostro para Fabián.
    —Buenos días, Alicia —respondió Fabián—. ¡Por fin te puedo ver y eres muy bella!
    —Me da gusto ver que estás bien —dijo la recién llegada al tiempo que bajó la mirada esquivando el abrazo del nuevo vidente.
    —¿Qué te pasa, amor? —Quiso saber por qué le parecía rara la voz de su amada.
    —¡No puedo! ¡No puedo! —Sollozó la joven y se aceleró a la salida de la habitación— ¡No puedo! No soy Alicia y… ¡Tú tienes sus ojos!
    —Pero… Espera —fue la réplica que ella ya no escuchó—… No entiendo.
    —Tuvimos que liberar la presión de tu nervio óptico —explicó el doctor—. Aprovechamos para hacerlo cuando tuvimos al donante de las córneas, así no tendríamos que hacer dos cirugías.
    —Pero…
    —Ella es gemela de Alicia. La donante de córneas fue tu novia —fue la respuesta.

    • María Cervera
      27 noviembre, 2020 at 19:53

      Jolin. Si hubieras narrado mejor el final habría sido una historia genial. Lástima.

  4. María Cervera
    27 noviembre, 2020 at 19:55

    Javier tenía 43 años. Vivía con su mujer y su hija en un modesto piso en una de las zonas bajas de la ciudad. Trabajaba como basurero de la zona sud conduciendo uno de los camiones durante prácticamente toda la noche desde los barrios hasta la planta de reciclaje. Lleva más de 20 años en la empresa. Empezó realizando trabajos sociales cuando era menor de edad y todavía sigue ahí. Cuando era adolescente empezó a salir con malas compañías, en concreto dos chicos de su instituto que tenían fama de camellos. En realidad lo eran. Traficaban con hachís y maría. Javier era un buen chico y estaba enamorada de Marta, un chica muy popular a la que le gustaba beber y tomar drogas cuando salía los fines de semana. Para poder conseguirla, ahorraba cada día el dinero que le daba su madre para el desayuno, de esta manera al final de la semana tenía suficiente para comprar algo. Cada sábado quedaba con esos dos chicos del instituto y Javier lo sabía. Entre semana él le daba parte del bocadillo que se preparaba en casa, ella pasaba hambre y él no podía soportarlo, aunque supiera el motivo. Los fines de semana la acompañaba a comprar la droga y fue así como empezó su amistadvcon los traficantes. Ellos le proponían algún trabajo, pero él siempre lo descartaba. No quería problemas de ese tipo. Sabía que podía ganar mucho dinero pero era algo que totalmente prohibido. Pese a sus continuas negativas, los dos chicos empezaron a sentirse bien con él. Era un chico inteligente, sabía mucho de música y rapeaba perfectamente. Esto les divertía mucho. Un día, mientras estaban hablando en el patio, uno de ellos empezó a pintar las paredes del instituto con un spray. Uno de los profesores, los pilló en pleno acto y los tres fueron castigados a realizar trabajos sociales en el empresa de limpieza del barrio. Así es como Javier empezó a trabajar en Noraba S.A y ahí sigue ahora.

    Sus padres se enfadaron muchísimo con él y empezaron a controlar sus compañías. No dejaban que saliera, sólo con aquella chica, Marta. Era de buena familia y por tanto una buena influencia. Poco a poco los dos adolescente empezaron a sentir algo más que amistad y se convirtieron en pareja. Él estaba completamente enamorado y ella le correspondía sobre todo porque sabía que Javier siempre estaba dispuesto a ayudarla en lo que fuera, además de que conocía sus defectos, como el tema de la droga y lo aceptaba. Él nunca consumía y siempre estaba a su lado para protegerla. Marta empezó a relajarse en esa relación, hacía todo lo que quería porque sabía que Javier siempre estaría ahí, sabía que nunca podría dejarla.

    Cuando cumplieron dos años de relación, ella se quedó embarazada y decidieron tirar el embarazo adelante aún siendo muy jóvenes, 19 años. Como siempre, Javier tomó riendas en el asunto y dejó lo estudios para trabajar definitivamente como basurero. Poco a poco fue promocionadose dentro de la empresa y consiguió un sueldo bastante elevado. Mientras tanto, Marta cuidaba de la niña y de la casa. Prometió, al quedarse embarazada, que dejaría de tomar alcohol y drogas. Supuso un gran esfuerzo para ella, pero logró conseguirlo gracias al apoyo de Javier. Era un pedestal en su vida. Desgraciadamente, todo lo que había consumido acabó por pasarle factura, y tenía secuelas psicológicas, depresiones, ansiedad y algún que otro episodio de trastorno de personalidad. Todo esto, complicaba su vida diaria, y aunque intentaba llevar a cabo las tareas domesticas y los cuidados de la niña, muchas veces se sentía superada y siempre acababa llamando a Javier. En su empresa conocían sus problemas personales, sobre todo su jefe. Muchas veces permitían que modificara sus horarios para poder atender a su familia. Era un buen trabajador y había que compensarlo de alguna manera.

    A medida que la niña iba creciendo, los problemas de Marta iban en aumento. En algunas ocasiones, la habían encontrado encerrada en su habitación, dejando totalmente desatendida a la criatura. Por suerte, había heredado el poder de control y contención de su padre y era extremadamente madura. En cuanto alcanzó más edad, empezó a ocuparse de su madre para evitar que fuera su padre quien tuviera que abandonar el trabajo para venir a socorrerla. Fue pasando el tiempo y los roles habituales en una familia se intercambiaron, era la hija quien cuidaba a la madre y no a la inversa. Al volver a casa, Javier se encargaba de Marta y ella podía salir con sus amigas, estudiar o hacer alguna actividad que le gustara.
    Una tarde al regresar a casa, la vida de Javier cambió de repente. Al abrir la puerta, notó un olor extrañó, como a una mala combustión de gas. Rápidamente se dirigió al comedor y empezó a sentirse mareado. Su vista se nublaba. Su mujer y su hija estaban dormidas en el sofá. Repentinamente empezó a entender los que pasaba. Corrió hacia el balcón que estaba cerrado. Todo le daba vueltas y cayó al suelo. Con las pocas energías que le quedaban, se arrastró hacia el vidrio y sacando fuerzas de la nada, lo golpeó rompiéndolo. Una bocanada de oxigeno fresco entró hasta sus pulmones. Aspiró con fuerza. Volvió la vista hacia el sofá y vio que el brasero estaba encendido. Empezó a llorar desconsoladamente. No sé porque Marta se empeñaba en cerrar todas los puertas y utilizar la mesa camilla como hacía su abuela, con leña natural. Madre e hija murieron de la manera más dulce, por falta de oxigeno.

Responder a María Cervera Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*