4 comentarios en “Propuesta 49 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Narradora de Cuentos
    23 Octubre, 2016 at 02:09

    Me pregunto quién le iría a contar semejante infundió a padre .
    Yo prometo por lo más sagrado, que mi único pecado fue querer ayudar a la familia con un jornal.
    Que usted padre puede estar tranquilo, que su gitana nunca, le repito mirándole a usted a los ojos, nunca, se mostró indecorosa ni como mujer ni como gitana.
    Que aquel payo compadre, que difundió el bulo , solo lo hizo por despecho a mi rechazo.

    Padre soy su gitanita, su perla morena como usted me llama
    Y tiene lo se mucha razón; Lo que yo pensé ” mi arma “, que era libertad,
    la maledicencia lo convirtió en libertinaje.
    Pero le repito padre, yo soy una gitana de ley , y ” todavía ” mocita

  2. Azul Bernal
    23 Octubre, 2016 at 17:11

    ¡Se fue de bruces el muy cabrón! ¡Ya no sé ni qué hacer! Tantas veces se lo advertí, que si se unía a esos canijos, acabaría teniendo que hacer algo de lo que ya no habría marcha atrás. Ya no puedo sacarlo de eso. Aquí está en el periódico su foto como uno de los más buscados. ¡Mi propio hermano! Se le repetí mil veces al cabrón, que si quería divertirse, pues se fuera a bailar; que si quería aventuras, viajará; que si quería tentar la muerte, pues hiciera deportes extremos, pero que jamás ¡jamás se uniera a estos narcos del carajo! Le dije: no es lo mismo libertad que libertinaje… Le valió. Le advertí, si te unes a ellos, pronto te harán encañonar a alguien y disparar. ¡Y no fue solo a alguien! ¡Le hicieron probar su fidelidad encañonando y matando a su propia novia! ¡Y el muy pendejo lo hizo! ¿Y ahora qué? Lo busca la Interpol. Por mi, que lo encuentren ya, antes de que le pidan encañonar a su madre, a NuESTRA madre! El muy cabrón…

  3. Cesar Augusto Miranda Arredondo
    23 Octubre, 2016 at 22:33

    Romances que no son
    José (recordando a Laura) Todavía recuerdo tu voz cuando decías que podías salir con cualquiera, cualquiera, cualquier muchacho joven, y que nadie podría decirte nada, claro eres soltera me dijiste, no tienes ninguna relación sentimental con nadie, y puedes hacer lo que te plazca. Hablas conmigo, me cuentas de esas aventuras pequeñas de un día o un par de días. Que sales sin intención de empezar un romance, que sólo quieres entretenerte un rato. Los conoces un día, sales a dar un paseo con él, con él que son no sólo uno sino varios en distintos tiempos. Y claro ya me di cuenta de tú predilección por los extranjeros, esos que los conoces por no sé qué red social, que lo agregaste y te agregó. Me cuentas también que más de uno, esos a los que llamas pretendientes se te han declarado. Y yo necio caí en ese tu juego. Salimos una vez, dos veces, y casi un año, y muy pronto me convertí sin darme cuenta en uno de esos. Perdona, pero no comparto tu concepto de libertad. Libertad es decidir qué decisión tomar. Es decidir qué rumbo dar a tu vida. Pero eso lo que me cuentas… eso es otra cosa, que te inviten un trago, ir de noche y conocer a alguien… perdona, eso es libertinaje. No quise ser uno más lo siento. Por eso me aleje de ti deseando que ojalá encuentres a alguien a quien amar libremente y que te cuide. ¡Que viva la soltería!, ¡que viva la libertad!

  4. 9 Noviembre, 2016 at 03:26

    Esa loca desbocada, ya no encuentra ni que decir. Por la mañana, primero ama a su novio Juan. Al mediodía está perdidamente enamorada de su novia Ifigenia y por la tarde dice que más vale sola que mal acompañada. ¡Claro! Por la noche decide ir de copas con Juan e Ifigenia ¡Y qué copas!

    ¿Y ahora? Seguramente está entrepiernada con los dos y vaya usted a saber con quién más. Que si ella es libre para hacer lo que le da la gana. Que si el amor tiene la libertad de un suspiro y ¡Vaya que hay de suspiros a suspiros! Ella suspira cientos de veces en un día y por no sé cuantas decenas de ingratos… E ingratas. Debería suspirar por el hijo que abortó el mes pasado. O por la escuela a la que abandonó hace dos años. O por los trabajos que pierde, semana sí, semana no…

    Si tan solo me escuchara, yo podría aconsejarle tantas cosas: que siente cabeza, que los problemas vienen con cada nueva relación, que los peligros del SIDA… ¡Espera palomita! ¡No te vayas! No me abandones como la loca de Hermelinda Tú no tienes una Juana, ni un Ifigenio ¿Verdad? Aquí tengo un poco de maíz para que comas. ¡Ven! Come de mi mano. Tú si sabes valorar la libertad. Y eres libre para que yo cuide de ti.

    ¡Ven, palomita! Muéstrale a la Linda que no es lo mismo libertad que libertinaje. Muéstrale que eres libre porque respetas las leyes naturales. ¡Oh, palomita! Ya te mojé con mis lágrimas… Pero eso… ¡Eso es lo que me pasa por amarla tanto!

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