Propuesta 5 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller de creatividad literaria-5Volvemos con el tema del amor, pero en esta ocasión vamos a plantearnos otro tipo de amor. Escribid un texto con la forma y género que prefiráis de no más de 300 palabras centrado en el tema del amor de una mascota hacia su dueño. Puede ser un relato, una carta, una poesía o simplemente una reflexión sobre ese tema.

 


Os recuerdo que para contar las palabras de vuestro texto, podéis usar el menú Herramientas de Word o cualquier contador de palabras en línea como estos:

 


Enviad vuestros textos en el espacio para los comentarios.

 

Para ver todo el taller de Creatividad literaria, pulsa AQUÍ.

taller de poesia

TALLER DE POESÍA
presencial en MADRID
Sábados
de 19,00 a 20,15
Zona Retiro
Grupos reducidos
En este taller, los participantes profundizarán en la arquitectura del texto poético a través del trabajo continuo y las lecturas compartidas de  textos propios y lecturas recomendadas.

 

 

 

 

  23 comments for “Propuesta 5 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Azul Bernal
    9 septiembre, 2016 at 03:11

    Las horas del día transcurrían lentas y quedas como granitos de sal dentro de un reloj de arena. Casi podía ver los anónimos pasos que daban los minutos por el departamento. Se paraba, se sentaba, se volvía a parar. No había nada más que hacer que corretearse a sí mismo, así es que inventaba personajes, les daba vida con el rabo, y soltaba carrera para atrapar la serpiente, el ladrón, el ratón que se apersonaban en su cola. Navegaba muchas de las horas muertas sobre los sueños. Sueños en los que su adorado dueño le aventaba una pelota. Despertaba animado, buscaba la pelota, buscaba al dueño, pero ni uno ni otro le acompañaban. Ya por la tarde se sentaba justo delante de la puerta. Calculaba el momento exacto en el que el coche se acercaría por la calle, se estacionaría al lado de la banqueta, los zapatos sonarían su avance por la escalera. Luego vendría la llave con su campanilleo, y por fin, podría saltar a los brazos de su amo. Eso hizo ese día. Anticipó el coche por la calle, junto a la banqueta. Anticipó el avance de los zapatos por la escalera. Escuchó el campanilleo de las llaves, y luego… Luego un sonido sordo. Un duro golpe. Lo supo, su dueño no estaba más ahí, había dejado un cuerpo inerte. Él de un lado de la puerta, ansioso, desesperado; su dueño mucho más allá, en el inalcanzable plano sin retorno. Se había esfumando como el sueño con pelota. Y lloró, lloró en aullidos que cimbraron el edificio. Lloró en el ladrido, en el paseo no dado y sobre los minutos y las horas y los días que le quedaron.

  2. jnpdiaz
    9 septiembre, 2016 at 16:46

    EL GUARDÍAN DEL OTRO LADO

    Del otro lado me llegó una suave música desconocida. Eran notas de violines, de violoncelos y quizás hasta de guitarras. Yo no sé mucho de música, pero me gusta escucharla. Beethoven, Mozart, Tshaicowsky… porque son puertas abiertas hacia esos mundos que sólo podemos ver nosotros. Los animales.
    De ese otro lado que sólo nosotros, los perros, y los gatos con sus lunas de plata pueden ver, a veces, salían cosas feas, terribles que querían hacerle daño a Laura Beatriz. Laura Beatriz, todas las noches, mientras Terry y Viccky duermen, suele venirse a la cocina, sacar su violín y ponerse, como una posesa a tocarlo como una posesa.
    Vivo en esta casa hasta hace poco, porque mi amo, Brian, me regaló al hijo menor de esta mujer como una forma de acercarse a ella, pero siento que siempre he pertenecido a este lugar. Mis hijos han sido vendidos por mi amo, y está bien, siempre ha sido así. Además, ya me estoy poniendo muy viejo. Es probable que algún día, muy pronto, pase a ese otro mundo a combatir desde el otro lado.
    Hoy, mientras Laura Beatriz tocaba sentada sobre su taburete de tocar el violín con los ojos cerrados y totalmente en trance por el sonido, se ha aparecido uno de esos seres diabólicos del otro lado. Se trataba de uno de los grandes, negros y con los ojos encendidos en odio. En cuanto lo he visto cruzar el umbral me he puesto a ahuyentarlo con todas mis fuerzas y mi ama, Laura Beatriz, comenzó a reñirme para que me callara. Si supiera que no es la música lo que me pone así, sino las cosas que trae la música del otro lado. Si ella supiera que yo estoy aquí para protegerla de esos seres que, sin saber, ella, con su música invita a pasar de este lado. Pero cómo va a saberlo. Ella no los ve.
    —Cállate de una vez, perro tonto —me ha gritado.
    Pero yo no puedo dejar que ese ser siga aquí. Apenas he comenzado a aullar, que es la forma de echarlos de este mundo, se ha acurrucado, temblando, pero cuando me he callado, ha vuelto al ataque. He vuelto a aullar con todas mis fuerzas hasta hacerlo desaparecer.
    Laura Beatriz se ha puesto en pie diciéndome que soy un perro malo y ha tenido la intención de sacarme de la cocina de la correa, pero al final ha recapacitado. Me ha colocado su suave mano en la cabeza y sólo ha dicho:
    —Sólo estás asustado. Tocaré a Mozart para ti. Sé que te gusta…
    Y se ha puesto a tocar a Mozart.
    Porque ese es el problema: los humanos no entienden que la música es la llave para traer del otro lado seres que podrían hacerles mucho daño si nosotros, los perros, no los protegiéramos. Porque la música, como en todo, se divide en buena y en mala. Y Mozart es bueno.

    • Naddia
      18 septiembre, 2016 at 03:35

      Me gusta. Es original.

  3. Inquisitor Glokta
    9 septiembre, 2016 at 18:57

    Su olfato se lo indicaba, la presa no podía estar lejos. Se acercaba al lugar con lentitud, haciendo el menor ruido posible y con todos sus instintos alerta. Entonces vio salir corriendo al conejo de su madriguera y sin dudarlo un segundo le persiguió a toda velocidad. Su instinto animal le ordenaba que capturara a su presa, era lo único que deseaba en aquel momento. Él ladraba con fuerza para que su amo conociera su posición.
    Entonces escuchó ese gran estruendo que lo rodeaba todo, y su presa cayó muerta sobre la tierra. Él esperó moviendo la cola mientras su dueño se acercaba.
    -Buen trabajo chico. –le felicitó mientras le acariciaba.
    Aunque no entendía lo que decía, comprendía que su dueño estaba contento con él por la forma en la que actuaba. Él amaba a su amo, le trataba bien, le daba comida y le ofrecía todo lo que podía necesitar. Y de vez en cuando le llevaba a aquellos parajes donde podía perseguir a muchas presas. Sabía que su vida sería así para siempre. Otro humano acompañaba a su dueño.
    -Es un pura raza. –decía orgullos su amo.
    -Parece que le tienes bien entrenado. ¿Qué fue de Napo?
    Él movió la cola al escuchar el nombre de su amigo, hace tiempo que no le veía.
    -Se hizo mayor y no podía cazar, así que lo sacrifiqué. A éste aún le quedan un par de años buenos.

  4. Narradora de Cuentos
    9 septiembre, 2016 at 19:11

    Brenda se agitó de repente y empezó a dar vueltas alrededor de Lucía , que sin prestarle demasiada atención , escuchaba absorta la ópera Lakmé …
    Brenda cada vez más inquieta empezó a ladrar, desoyendo las indicaciones de su joven ama , que molesta por la interrupción intentaba aplacarla ,sin éxito alguno.
    De repente un estruendo tremendo y el mundo se desplomó sin avisar , la tierra tembló con tal intensidad, que la silla de ruedas con la que se desplazaba Lucía , atrapó y salvaguardó su cuerpo al mismo tiempo , quedó tendida y sin sentido, su cabeza llena de polvo , sus piernas inertes sepultadas por los cascotes de la casa, reducida a escombros … A poca distancia Brenda se buscó hueco entre las ruinas , no veía nada , pero el olfato le dijo rauda donde estaba su ama , escarbo con unción sin desmayo, parecía que supiera que era cuestión de vida o muerte, liberando un espacio suficiente que oxigenará a Lucía, cayó exhausta a su lado. Apenas recuperó la respiración, escudriñó el entorno , retiró la melena que resbalaba sobre el rostro de Lucía y lamió su cuello buscando respuesta… Sintió que todo no estaba perdido, un movimiento imperceptible de su nuca , alertó sus sentidos y cariñosa pero constante no cejó hasta lograr reanimarla. Cuando Lucía abrió sus ojos y ladeo dolorida su cabeza , Brenda su preciosa Golden Retriever pareció sonreírle, en el fondo de sus ojos encontró todo el amor y la decisión necesaria para salir ilesa y viva de aquel trance…

  5. Sandra Carrion Estay
    9 septiembre, 2016 at 22:44

    Se llamaba Ambar, era una perra Cocker Spaniel y llegò a la casa cuando tenìa dos meses. Fue el regalo del cumpleaños nùmero dos de Bastian, quien naciò con paràlisis cerebral. Crecieron juntos, pero ella ràpidamente se dio cuenta de que su dueño no podìa hacer muchas cosas, y tuvo la paciencia de adaptarse a èl y a sus limitaciones. Mientras a otros niños les ladraba y hasta los mordìa, a Bastian nunca le provocò ningùn susto, a pesar de que recibìa constantes golpes de parte de èl, ya que no controlaba, ni controla sus movimientos. A Bastian siempre lo protegiò, mostrando sus dientes cuàndo le parecìa que lo querìan dañar. Ella muriò de vieja: sin olfato y casi ciega, pero protegiendo dentro de sus posibilidades hasta el final a su dueño.

  6. Cintia
    9 septiembre, 2016 at 23:32

    Querida ama:
    Cada día espero con ansias que vuelva de trabajar y, a veces, la espera se me hace eterna y me empiezo a aburrir de estar acostada frente a la puerta esperando su llegada. Camino por todo el departamento, entro a su habitación y subo a su cama, pero ahí también me canso hasta que veo aquellas botas que tanto le gustan y casi siempre las lleva puestas, me acerco a ellas para así recordarla a usted. Pero luego empiezo a jugar con ellas y no me doy cuenta en que momento llega, solo sé que ya está aquí porque la escucho regañarme. Me siento triste y sé que lo que hice no estuvo bien, pero yo la extrañaba y no lo hice con mala intención.
    Me alegro verla feliz otra vez, hacía bastante tiempo que no la veía así. Supongo que la razón es ese hombre que llegó el otro día, parece ser bueno y me agrada. Espero que la quiera tanto como yo la quiero. También espero que no sea como los demás, que luego de un tiempo se van y la hacen llorar. Yo siento su tristeza y no me gusta verla así, aunque me gusta mucho la forma en que me abraza en esos momentos, como si sólo existiéramos las dos. Pero si la veo feliz yo también soy feliz, sólo le pido que no se vaya a olvidar de mí ahora que tiene otro amor, pues yo siempre estaré ahí pase lo que pase.
    Con cariño Luly, su perra que la quiere más que nadie.

  7. Azul Bernal
    10 septiembre, 2016 at 05:44

    Subió corriendo la escalera. Todo estaba listo. Llevaba los papeles en el bolsillo de la chaqueta. Todo era tan fácil con el uso de las nuevas tecnologías. Con una facilidad inaudita se escaneaban y falsificaban todo tipo de papeles, y con la misma facilidad se colocaban las mercancías en el mercado negro. La presidencia había comenzado un movimiento anti- corrupción cuya mayor consecuencia consitió en disparar los mercados prohibidos. Ya en el desván, sacó la iguana de su guarida, la colocó en el contenedor de reptiles, y se encaminó rumbo al aeropuerto. Todo sería tan fácil como un juego de niños. Se sabía uno de los mejores contrabandista de animales, y así cobraba sus servicios. Ya le daba lo mismo si el precio del trigo subía o bajaba; los animales iban siempre en aumento. Llegó por fin, pasó los filtros, dio las señas necesarias y las puertas se le abrieron de par en par. Sí, mientras más prohibición, mayor ganancia. La vida le sonreía.

  8. Azul Bernal
    10 septiembre, 2016 at 05:44

    Subió corriendo la escalera. Todo estaba listo. Llevaba los papeles en el bolsillo de la chaqueta. Todo era tan fácil con el uso de las nuevas tecnologías. Con una facilidad inaudita se escaneaban y falsificaban todo tipo de papeles, y con la misma facilidad se colocaban las mercancías en el mercado negro. La presidencia había comenzado un movimiento anti- corrupción cuya mayor consecuencia consitió en disparar los mercados prohibidos. Ya en el desván, sacó la iguana de su guarida, la colocó en el contenedor de reptiles, y se encaminó rumbo al aeropuerto. Todo sería tan fácil como un juego de niños. Se sabía uno de los mejores contrabandista de animales, y así cobraba sus servicios. Ya le daba lo mismo si el precio del trigo subía o bajaba; los animales iban siempre en aumento. Llegó por fin, pasó los filtros, dio las señas necesarias y las puertas se le abrieron de par en par. Sí, mientras más prohibición, mayor ganancia. La vida le sonreía.

    • Neghro
      31 marzo, 2017 at 20:03

      no veo donde está el amor de la mascota hacia el dueño

  9. 10 septiembre, 2016 at 16:12

    El móvil de M. Lupin llevaba vibrando de forma incesante desde el primer momento en que lo silenció y dejó olvidado en la mesa del fregadero.
    Fuera llovía como si le hubieran roto el corazón al cielo pero dentro de la caravana, M. Lupin y sus amigos reían ajenos a lo que parecía el inicio del fin del mundo.
    Máscara, la gata cuyo pelaje hacía honor a su nombre, era la compañera de viaje de ese viejo loco que un día decidió dejarlo todo y recorrer el mundo es su destartalada caravana.
    Acostumbrada a ser el centro de atención, hoy, ante la inesperada visita, jugueteaba aburrida con aquél objeto extraño que se movía incesantemente sobre el fregadero, dándole suaves y rápidos golpes con sus patas delanteras.
    A pesar del ensordecedor ruido de la lluvia repicando en el metal del techo, el griterío de los humanos y los incesantes truenos, Máscara creyó escuchar un leve y ahogado maullido en el exterior. Fijó sus grandes ojos verdes en la ventana y sin más dilación, de un saltó alcanzó la manilla de la puerta, abriéndola lo suficiente para deslizar su pequeño cuerpo a través de ella aunque, irremediablemente, el viento selló su camino de vuelta.
    —Oye, ¿dónde está Máscara? – preguntó M. Lupin de pronto.
    Tras un largo vistazo por todos los rincones de la caravana, finalmente abrieron la puerta.
    —¡Serás golfa!, ¿pero no ves cómo llueve?
    Máscara le observaba tranquila. Mientras se lamía una pata y se la pasaba por la oreja una y mil veces, pensaba:
    — “Pues claro que me he dado cuenta de que llovía, ¿pero qué iba a hacer?, ¿acaso tú no correrías bajo la lluvia si pudieses evitar una guerra entre humanos bárbaros y humanos civilizados?”.
    Tras acabar con su acicalamiento, se quedó mirando a M. Lupin fijamente, mientras éste gesticulaba y le hacía ridículas carantoñas.
    —“Qué pregunta, tú nunca llegaste a ser del todo civilizado, por eso te quiero” —pensó Máscara mientras emitía una leve e imperceptible sonrisa en su rostro.

  10. Emilio Reyes
    11 septiembre, 2016 at 12:53

    Toni se encuentra acostada encima del sofá, echada medio dormida, con los ojos abiertos pero relajados, cuando inesperadamente, como si hubiésemos aplicado un resorte mecánico, se levanta a una velocidad relampagueante, se queda apoyada por sus cuatro patas y mirando muy fijamente por la ventana, con una mirada de cazadora que otea su presa, pero esta sensación no es de acabar con ella si no de incertidumbre.
    Los nervios se apoderan de ella, corre arriba y abajo dando fuertes frenazos en sus carreras, lo que la hace patinar sobre el suelo pulimentado, moviendo el robo a velocidad avioneta. Esos nervios que le hacen producir sonidos como si fuera un pequeño chimpancé, creo que esto en el mundo de los perros debe ser hablar en idiomas. No se calma hasta que no le doy un abrazo, la tengo conmigo un momento, y suavemente le digo “tranquila linda, tranquila”.
    A veces, cuando ella lo cree conveniente, se acerca a mí y pone una de sus manitas en mi rodilla, yo me agacho y le acaricio la nuca, momento en el cual ella apoya su frente en mi pecho, quedando el tiempo suspendido durante unos segundos.
    Cuando salimos a la calle tiene esa mirada de atención hacia mis ojos, como esperando a ver cuales son mis intenciones y así obedecer a lo que se le pide, pero es obediencia forzada o es amor, yo pienso que es amor, por sus acercamientos, como le gusta apoyarse en mí, esperando que le haga alguna caricia.
    Cuando estoy echado en el sofá, le gusta venir y enroscarse a mi lado, y quedarse allí relajada, sin embargo si me muevo y pierde su cuerpo el contacto con el mío, mueve sus patitas buscándome, y no se relaja hasta que no consigue tocarme.

  11. 28 septiembre, 2016 at 10:12

    De entre los muchos recuerdos que Fermín tenía de su infancia, había uno que solía ser motivo de recordatorio cada año. La familia por aquel entonces, vivía en una casa unifamiliar en unos de los barrios más antiguos de Valladolid: Las Delicias.
    El matrimonio compartía aquella casa con sus tres hijos y un mastín llamado “Goliat”. Emilia era la que cuidaba del animal, dado que el marido y los hijos todos trabajaban fuera de casa.
    Goliat no se despegaba de Emilia y a donde ella iba la seguía dócilmente el can.
    Pero la vida siempre nos sorprende cuando menos lo esperamos.
    De un día para otro la mujer enfermó gravemente y Goliat se vio obligado a abandonar la habitación donde estaba su ama. Sin embargo, cada noche en cuanto la familia se reunía para cenar el animal se colaba en la casa y se aproximaba a la cama de la enferma.
    La mujer le acariciaba y este entristecido por la ausencia durante el día de ella, emitía un lúgubre sonido. Así fueron pasando los días.
    A Goliat no le faltaba la comida, pero su apetito disminuía en la misma proporción que lo hacía la inapetencia de Emilia.
    Tres meses más tarde una madrugada les despertó el aullido de Goliat. Cuando fueron a ver qué pasaba se lo encontraron en la habitación de Emilia. Sus patas estaban sobre la cama. Esta había fallecido.
    Lo tuvieron que sacar arrastras del lugar. Lo dejaron en el patio. Comenzaron a preparar el entierro.
    La sorpresa la tendrían al día siguiente. Cuando el personal de la funeraria se personó a cerrar al ataúd de Emilia, se encontraron a Goliat a su lado. También había fallecido.
    —Desde luego, este sí que amaba a su señora.

  12. Neghro
    31 marzo, 2017 at 20:01

    A juzgar por el sol, ya debe estar a punto de llegar a casa. Ya era hora, tengo hambre. Bueno es que siempre deja abierta la ventana de atrás para poder entrar y salir y no quedarme encerrado como si fuera un vil perro.
    Tampoco necesito armar un escándalo cada vez que regresa, ni hacer el ridículo para llamar su atención. Que hastío.
    Basta un saludo cordial y amistoso, cola levantada en punta para rodear su pierna, como acariciándola, quizá acompañado de algún pequeño ronroneo, argucias felinas infalibles para obtener lo que quiero y a ella así le gusta.
    Dependiendo quizá de su ánimo, quizá del día, a veces vuelve a salir, a veces no. Yo la dejo ser libre y ella me acepta tal como soy, somos independientes, somos el uno para el otro.
    Le gusta respetar mi espacio pues muy bien sabe que se acerca la noche, nuestra noche, cuando ya cansada se tiende en su cama, boca arriba, esperando mi compañía y mi protección.
    Yo me tiendo sobre su cuerpo, me rodeo sobre su ombligo, escucho sus latidos y susurro vibraciones. Es aquel nuestro poema e inmersos en él pasamos nuestra noche juntos.

  13. Neghro
    3 abril, 2017 at 19:57

    TEXTO ANTERIOR RE-ESCRITO

    Luego de una no muy extensa persecución lo dejo ir, no vale la pena continuar, no quiero alejarme de casa. Además se hace tarde y ella debe estar por llegar.
    Movilizarse por entre los tejados es una ventaja invaluable en cuanto a seguridad y tranquilidad y definitivamente una gran oportunidad para burlarme de los perros que ladran desde abajo y dan vueltas y se desesperan. Que idiotas.
    Es fácil llegar a casa pues bueno es que siempre deja abierta alguna ventana para no quedarme encerrado como si fuera un vil can. Tampoco necesito armar un escándalo cada vez que regresa, ni hacer el ridículo para llamar su atención. Que hastío.
    Basta un saludo cordial y amistoso, cola levantada con la punta levemente enroscada para rodear suavemente su pierna, como acariciándola, quizá acompañado de algún pequeño ronroneo, argucias infalibles para obtener lo que quiero.
    A causa de un azar que no busco comprender, hay días que vuelve a salir, hay otros que no. Dejo que sea libre y ella me acepta tal como soy, somos independientes, somos el uno para el otro.
    Nos gusta respetar nuestro espacio pues para nosotros lo que importa es la noche, cuando el peso del día se hace insostenible y se tiende en su cama esperando mi compañía y mi protección. Yo me tiendo sobre su cuerpo, me rodeo sobre su ombligo, escucho sus latidos y susurro vibraciones. Es aquel nuestro poema que por si solo se recita mientras su respiración se tranquiliza y me sincronizo con ella. Nuestro sueño es un viaje celestial y yo nunca me iré de su lado.

  14. Aria Scee
    9 diciembre, 2018 at 22:32

    Mis ojos se llenaron de lágrimas cuando el veterinario me dijo que era inevitable, que Abba, mi adorada gatita, iba a morir a causa de una leucemia. Yo no me lo podía creer, Abba para mí era mi mejor amiga y gran apoyo. Me ayudó a pasar por la ruptura con mi familia, cuando me quedé completamente sola ella estaba allí y ahora no la iba a tener más. La quería muchísimo pero lo que ella me quería a mí era indescriptible.
    Cada día, después del trabajo, cuando llegaba a casa, ella me estaba esperando en la puerta moviendo su gentil cola; cada vez que me sentaba en el sofá para ver algo ella se acostaba en mi regazo; cuando lloraba o me encontraba triste ella solo se acurrucaba a mi lado, y no necesitaba nada más, sin palabras podía darme todo el cariño que necesitaba.
    Así que lo acepté, no quería que sufriera más. Ya solo quería que fuera, lo que aquí no ha podido ser. La última vez que la vi estaba tumbada en una camilla de metal, dormida. Era lo más bonito y lo que más quería del mundo, y se iba a ir, así que la dejé volar.

  15. julieta
    17 diciembre, 2018 at 06:32

    Hay un mundo donde los humanos conviven con cambiaformas. Y los cambiaformas son tratados como mascotas. Se compran y venden y se los premia y castiga como a un perrito. Los más solicitados son los felinos, por ser juguetones, divertidos y mimosos.
    Pero SiYin no es un gatito doméstico. Es una mezcla de humano con tigre y su comportamiento, arraigado en sus instintos más animales, le ha traído muchos problemas. Por eso, en vez de estar en uno de los preciosos habitáculos de cristal de la tienda, está en una jaula al final del salón, muerto de hambre en castigo por haber querido morder al cuidador. Como no intentarlo si el maldito salvaje lo golpea por cualquier cosa o motivo.
    Entonces lo ve, y su alma lo sabe claramente. Este es tu amo le dice. El caballero lo mira, y sonríe, con pena de ver un tigre tan majestuoso, demacrado y lastimado. Lo quiero, dice desde afuera de la Jaula y aunque el vendedor le insiste para que cambie de opinión, SiYin termina sentado en el asiento del acompañante de YuanLu, con ropa nueva y en su forma humana.
    Mientras su amo maneja con calma hacia su nueva casa, SiYin no puede dejar de mirarlo. Este es su nuevo amo. Y su corazón no puede estar más feliz. Nunca nadie le había dado ropa, ni permitido sentarse en el asiento. Nadie le había consultado si deseaba pasar un poco de tiempo en su forma humana, y si quería ropa para ese momento.
    Tiene también una mochila nueva, gorro con agujeritos para sus orejas y una bufanda muy calentita, un celular con muchos juegos y una pelota, a la que no pudo resistirse a comprar su amo cuando lo vio con la mirada perdida en la divertida cosita multicolor. No es lo que le compró lo que lo conmueve, sino que lo compró para él.
    SiYin Ronronea contento y su cola se mueve ondulante trasluciendo sus emociones. Ahora está en paz, por fin ha hallado a su Amo.

    *inspirado en un relato de cambiaformas.

  16. Trinidad.
    19 enero, 2019 at 00:10

    Me encontraba desesperada, saltaba por todos los muebles de la casa, a la espera de que alguien llegara. No soportaba quedarme sola, necesitaba el cariño de mi humana.

  17. 5 febrero, 2019 at 15:52

    La Cati y yo ya somos amigas…
    Cuando llegué a aquella casa, la vi con los ojos llenos de mi mundo de prejuicios gatunos. Pregunte como se llamaba, una me dijo Catalina, otra expresó, pero siempre la llamamos gato y ella entiende… De inmediato le dije ¡hola Cati! Pero la Cati* no reparó en que me dirigía a ella.
    Nuestras primeras impresiones, la de la Cati y yo, no fueron muy agradables. Con relación a mí, ella era culpable en primer lugar de ser gata y además de ser potencialmente una amenaza melosa y maullera… Ella se mostraba excesivamente cauta en mi presencia, no se acercaba, dejó de actuar con familiaridad y se la veía pronta a escapar… Al reconocer que me tenía miedo comencé a decirle: “Mira Cati, no me gustan los gatos melosos y maulleros, pero yo nunca te haría daño, no te voy a pegar” Y fue así como la Cati, comenzó a acercarse.
    Estos días escuché en la radio que las altas temperaturas podrían dañar seriamente a las mascotas. Esta mañana abrí la puerta y le puse agua y comida como muchas veces… Pero la Cati no se movió. Le acerqué la comida y comenzó a hacer gestos como de empacho y me miraba…, después, le arrojé un poco de agua para que pudiera reaccionar. Finalmente, bajo, primero se acercó a la comida y al agua… luego me rodeó con cautelosa ternura acorde a la melosidad que entiende que no me molesta y volvió a su lugar. Después de un rato comenté mi experiencia a otra persona, quien me afirmó: ¡“yo ya le di de comer hace un rato”! Entonces entendí su gesto de empacho… y sobre todo ese bajar para agradecerme el cuidado extremo manifestado… La Cati y yo ya somos amigas…

    • Le agrego articulo al nombre de la gata como hacemos muchos norteños, en Argentina, al referirnos a personajes familiares. Y ni el más excelso estudio literario nos capacita para evitar el artículo cuando hablamos entre casa…

  18. Lipegario
    5 marzo, 2019 at 00:04

    Al final de una correa está Valentín. Cabello largo, crespo y enrulado; con dos manos firmes que me abrigan en un ademán cálido y envolvente. Dedos largos que saben dónde hundirse para sentir que todo el cuerpo se estremece. Estoy tirado y simplemente se me echa encima; como si se tratara de una de esas mantitas abrigadas que llevo de paseo las frías mañanas de invierno. Se me sube encima y me habla al oído, como si supiera que soy su mejor confesor y que nunca lo voy a traicionar cuando me cuenta sus secretos.
    – Hoymamámedejarádormirencasadelaabuela – Me susurra en una letanía continua y relajante.
    Luego de correr, Él y yo, por el living de la casa nos tiramos en la alfombra, exhaustos y felices.
    – Vossosmimejoramigo – dice jadeando mientras me rasca el lomo con la mano.
    Apenas puedo ladrar de cansancio. Valentín no se quedará tranquilo, es una pequeña tromba, En su mundo solo estamos Él y yo.
    Si estuviera en mí, le sacaría la correa para que fuera feliz.

  19. Nora Martínez
    29 mayo, 2019 at 20:42

    «Finalmente. La hora de la siesta nocturna. La mejor de todas. La siesta que mi humana también hace». La humana se arrastró dentro de las sábanas y, una vez acomodada, las levantó para formar una cueva, ofreciéndosela a Tini, la gata.

    «No. Creo que hoy no, humana. Siento la necesidad de amasar tu panza. Así que mejor que te recuestes bocarriba». La humana no escuchó los pensamientos de Tini. Pero tal vez los intuyó porque hizo exactamente lo que la gata exigía, dejándola treparse en su barriga para hacer su magia.

    La humana acarició la espalda de la gata que, en respuesta, dio un maullido corto y agudo. La humana interpretó como un maullido de aprobación, pero en verdad, lo que Tini le decía era «Esperá que termine de ablandar tu estómago así me acuesto… Esperá… Espe– Esto no tiene sentido», y se acomodó finalmente en la barriga de su humana.

    No duro mucho allí, porque la humana se giró hacia un costado, tirando a la gata junto a ella. Tini se acomodó, apoyando su cabeza en el hombro de la humana y la miró, controlando cómo la respiración iba disminuyendo.

    «Se está durmiendo… ¿Se está durmiendo o se está muriendo? ¡Oh, por Bastet! ¡Se está muriendo!» dijo la gata entrando en pánico. Aunque en la habitación lo único que se escuchó fue otro maullido corto. «Tengo que hacer algo. ¡Tengo que hacer algo! ¡Humana, no me dejes!». E hizo lo único que se le ocurrió hacer. Lamerle la nariz.

    —¡Ay, Tini! ¡La nariz no! —dijo la humana tapándose la cara con la frazada.

    «Falsa alarma. Solo se estaba durmiendo».

  20. Aurora Garrigós
    13 julio, 2019 at 18:41

    EL SR. SMITH Y SU PERRO TOM
    Tom lamía la cara de su amo desesperadamente, gemía al ver que no conseguía despertarle. El viejo había vuelto a desmayarse. Era la cuarta vez que le pasaba y no quería saber la causa. Los médicos no eran santo de su devoción. Poco a poco, los lametones de aquel grandullón gris de orejas puntiagudas y rabo enroscado, lograron despertar al Sr. Smith, que estaba tirado en el suelo. Abrió los ojos y el perro comenzó a ladrar y a dar saltos de contento. Había logrado devolverle a este mundo, una vez más. El hombre se incorporó como pudo mientras daba las gracias a su inseparable amigo con voz grave:
    —Si no fuera por ti viejo bribón, —dijo— ¡ya me hubiese marchado al otro mundo!
    Tom le agradeció sus palabras moviendo la cola y empujando el brazo del anciano con su hocico, hasta lograr que le acariciara la cabeza. Pedía la recompensa por sus desvelos. Un premio que el Sr. Smith no escatimó en proporcionarle.
    El invierno estaba siendo muy duro, aquellas cuatro paredes no lo detenían y el viejo cada día estaba peor. Tom se esforzaba por animarlo, pero últimamente el Sr. Smith pasaba los días en la cama, apenas comía y temblaba sin parar, solo se levantaba para abrirle a Tom la puerta de la calle y ponerle su comida.
    El perro volvía del paseo y cerraba la puerta con su pata, lo aprendió cuando era un cachorro, llenando de orgullo a su dueño.
    Aquel día, al volver de la caminata, su amo estaba inmóvil. No temblaba. Tom se quedó parado a pocos centímetros de la cama, atento al más mínimo movimiento. Sin un solo gemido, subió a la cama y se tumbó a los pies del Sr. Smith. Nunca lo hubiese hecho antes.
    Dos días después entró la policía. Tom seguía sin moverse de aquella cama en la que había muerto su dueño. A pesar de la oposición y los gruñidos del perro, pudieron bajarlo de ella y ocuparse del cuerpo. Uno de los policías se preocupó de que aquel animal volviese a tener una nueva vida, una nueva familia.
    Meses después, Tom parecía feliz, disfrutaba con sus pequeños amos. Por eso nadie podía imaginar, que en su solitario paseo diario, siempre se desviara hasta la casa del Sr. Smith, con el anhelo de volver a ver a su viejo amo.

  21. Aurora Garrigós
    13 julio, 2019 at 18:44

    Upps, perdón. He confundido un ejercicio con otro y estaba convencida de que éste debía llevar 400 palabras. Ainss!!

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