Propuesta 55 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller-de-creatividad-literaria-55En esta ocasión debéis redactar un breve relato cuyo tema sea de nuevo el que planteasteis en la propuesta 53 y cuya extensión no sea superior a 3.000 caracteres.

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Recordad que para contar los caracteres de un texto, podéis usar el menú Herramientas de Word o cualquier contador de caracteres en línea como estos:

 

 


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 . © El libro de mi creatividad literaria. Ediciones Obelisco

El libro de mi creatividad literaria

EL LIBRO DE MI CREATIVIDAD LITERARIA
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Completar las más de cien propuestas de redacción de El libro de mi creatividad literaria ayuda a aumentar nuestra capacidad de invención y guía paso a paso para aprender a escribir historias originales y coherentes.
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  2 comments for “Propuesta 55 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Narradora de Cuentos
    30 octubre, 2016 at 22:46

    Creo que me enamoré de él sin pretenderlo, sin darme cuenta el hechizo me nubló la razón…
    El día a día a su lado, fue tejiendo la maraña de la pasión, hasta dejarme presa sin otra salida que la de entregarme a su abrazo.
    Me atrajo poderosamente desde el principio, su voz, su lenguaje gestual, su atractiva presencia,.
    La década, que casi me superaba en años, le había cimentado la vida en un matrimonio con hijos, entretanto que yo, tan solo contaba con algún incipiente novio a mi espalda, que no consiguió dejar excesiva huella.
    Aquella tarde en el antiguo despacho de los Fernández, sin rozarme, me acarició completamente su mirada, mientras torpe y nerviosa me quedaba muda e inmóvil, a su lado en el quicio de la puerta.
    Todo cambió, la espiral por donde al poco tiempo se desataron las pasiones, no hubo marcha atrás.
    Su mirada encendida y candente, irradió todo su poder, sobre mi todavía ingenua trayectoria sexual y me abandoné a vivir la más incontenible de las pasiones.
    Cualquier abrazo furtivo bastaba para anular mi voluntad, erigiéndolo desde el principio en el centro absoluto de mi existencia.
    Besos, caricias, orgasmos, lustraron un cuerpo joven, todavía poco acostumbrado a amar, dejando en el mapa de mi piel establecidas, todas las coordenadas del irrefrenable deseo.
    Poco duró la felicidad del “idílico romance” , quedó truncada bajo una pesada carga, la de ostentar un título que no pedí, que no calculé, que no desee para mi … el de convertirme en ” la otra ” …
    Así viví el amor, lastrada con el fantasma omnipresente de su pareja, que poco a poco inoculó por mi riego sanguíneo los celos. Un amor apasionado, que trastornaba mi mente y me hacía añorar tu cuerpo incluso antes de que abandonaras mi cama.
    El torbellino de encuentros me salpicó la vida, de anhelo y erotismo sin límites, afianzando la peregrina idea de que tu ruptura de pareja, llegara algún día no lejano a producirse.
    La providencia parecíó tenderme la mano y se ofició el milagro , vuestro camino de pareja quedó sin remedio truncado.
    La felicidad fue efímera, poco duró mi ansiado triunfo, viniste un día con el rostro pletórico y el cuerpo placido. Tus pupilas dichosas delataron sin rubor, un desbordante amor posado en otra.

  2. 8 noviembre, 2016 at 03:07

    El aroma perfumado le indicó de dónde venía la carta sin siquiera verla. “De nuevo Alicia” pensó con las vísceras retorcidas por la molestia. Cuando la abrió y comenzó a sonar la cursi melodía de caja musical, no le quedó la menor duda. Rebecca pensó en la falta de creatividad al elegir Historia de Amor para su carta musical.

    Las cartas como esa le hacían detestar su trabajo, por momentos. Rebecca era la asistente de correspondencia de Fabián, quien no podía leer ni escribir, por haber nacido invidente. Rebecca había sido reclutada cuando respondió a un anuncio de la radio para cubrir el puesto que había quedado vacante.

    Después de medio año de convivencia, Rebecca estaba encantada con la perspectiva que Fabián tenía de todas las cosas. Su capacidad para redactar cartas tan estructuradas y claras le sorprendía tanto, que parecía capaz de verlas. En resumen, ella también se había enamorado de él y tenía que ser la lectora y escritora de su correspondencia con su novia Alicia.

    —Buenos días, Fabían —saludó a su amado empleador—. Te llegó una carta.
    —Buen día, Rebe ¿Me la puedes leer, por favor?
    —“Querido Fabián…” —comenzó la lectura con frialdad entre las notas musicales de Historia de Amor.

    A pesar del tacto frío que Rebbeca imprimió a su lectura, Fabián sonreía y suspiraba sin parar. Al final pidió quedarse solo para disfrutar la sensación que le dejó la carta. Rebecca sólo pudo probar el sabor de sus propias lágrimas cuando se fue a su escritorio. Entonces decidió tergiversar ligeramente las cartas que ella respondería a Alicia, para que sus interpretaciones provocaran la ruptura de la pareja y así, ella misma tuviera su oportunidad.

    Las siguientes semanas Rebecca se ponía un perfume que activaba sus feromonas, según la habían recomendado y regalaba comidas suculentas a Fabián, además de llenarlo de mimos y consideraciones.

    Desesperaba porque no funcionaba su estrategia tergiversando las palabras. Las que leía y las que escribía, para provocar malos entendidos. La pareja tenía un punto de vista sustentado en un amor verdaderamente sólido, a prueba de todo.

    El día que Rebecca se armó de valor para ponerle sonido a sus sentimientos por Fabián; él la escuchó con cortesía y respeto, pero le dijo que su corazón ya tenía su propia razón. Eso la hizo amarlo aún más.

    —¿Por qué no me das una oportunidad? —insistió—. Me tienes a tu alcance en tu misma ciudad.
    —Entiende, Rebecca. Eres una mujer valiosa y agradable, pero mi corazón es para una sola mujer y se llama Alicia.
    —No importa si aún estás con ella. Déjame un espacio en tu vida. Yo sabré hacerte feliz con eso.
    —Ya soy feliz y no haré nada para dañar a mi novia.

    Derrotada, Rebecca, presentó su renuncia y se ofreció como voluntaria en la escuela para ciegos de su ciudad. Segura de que ahí la escucharía el amor que, como dicen, es ciego.

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