Propuesta 89 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller-de-creatividad-literaria-89En esta propuesta vamos a definir a un personaje partiendo de un rasgo de su carácter.

Describid en un máximo de 1.500 caracteres la personalidad y el aspecto físico de esta mujer:

 

“Juliana Gómez, de 53 años, es extrovertida pero se deprime con facilidad”.

 

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Recordad que para contar los caracteres de un texto, podéis usar el menú Herramientas de Word o cualquier contador de caracteres en línea como estos:

 

 


Enviad vuestros textos en el espacio para los comentarios.

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  2 comentarios en “Propuesta 89 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Narradora de Cuentos
    3 Diciembre, 2016 at 16:45

    Se había levantado temprano y después de un baño caliente, recogió escrupulosamente su pelo en un moño, permitiéndose tan solo una crema con protector solar, como único rasgo de coquetería. Preservaba su cutis y cuello, delicado y pálido, como desde niña le había enseñado su madre, que siempre reiteraba aquello de ” la abuela Dña. Juliana Gómez decía que una niña de buena familia tiene que cuidar su piel del sol “…
    Sonrío tímida al espejo al devolverle la imagen que tanto le recordaba a su abuela, alta y esbelta, de rostro proporcionado en el que destacaban unos ojos de mirada franca, enmarcados por unas cejas que le daban aquel halo de firmeza, que la caracterizó siempre. Ella solo sabía lo que escondía, su tendencia a deprimirse con facilidad, aunque todos en la pedanía de Bejar, apreciarán su carácter extrovertido.
    Mientras abotonó su blusa y alisó su falda, se dijo así misma que se parecía a su abuela más de lo que le hubiera gustado admitir.

    Miró la hora, al tiempo que se calzaba con prisa los zapatos, cogió su bolso y se enfiló decidida por la cuesta de La Riera Baja, en dirección a la hermandad de la Cofradía del Silencio de Salamanca.

  2. Sandra Carrion Estay
    6 Diciembre, 2016 at 19:13

    Llegò Juliana a la casa de mi cuñada: amigas desde hace como 30 años. Igual que siempre, con su melena de matices grises, un poco rechonchita: lo que no favorece a sus caderas displàsicas, porque el rengueo aumenta. Con un halo de circunspecciòn que no refleja su caràcter bipolar. Con sus 53 años, todavìa no se da cuenta que su familia de origen no la aguanta. Vive sola, en una casa que es del papà. Ha estudiado muchas cosas, ninguna la ejerce por mucho tiempo, todas le aburren ràpidamente y por lo mismo no tiene nada propio. Cae en unas depresiones muy profundas, fue en una de ellas que llegò al convento. Sòlo el psiquiatra a base de medicamentos logra centrarla un poco, para que continue su vida solitaria.
    Siempre me parecio raro y a la vez simpàtico que la amiga, compañera de colegio, de tu hermana termine siendo tu amiga. Yo pensaba que las hermanas eran tan unidas, que las amigas de una y las de la otra se mezclaban e integraban de tal forma que hacìan un sòlo grupo compacto. Pero Mariana me contaba que Juliana llegaba a la casa por su hermana, iba a visitar a su hermana; pero èsta salìa y dejaba a Juliana ahì, sola, a merced de su madre, a la que no le era muy grata la manera de ser de Juliana. Èsta era exageradamente buena para hablar, y en esa fecha bastante pechoña: razòn por la cual como a los 20 – 23 años abandonò la universidad y se encerrò en un convento: pues su vocaciòn era servir a Dios, y por tanto iba a ser monja. Ademàs que sus convicciones politìcas, muy relevantes en esa època, constrastaban enormemente con las de sus hijas. Estas eran tan firmes como una veleta, y su arribismo no lo tolerba y todo esto junto en una persona superaba la paciencia de mi suegra.
    Cuando mi otra cuñada se casò, la amiga y compañera de Juliana, no la invitò y al parecer no le incomodò, porque en la actualidad se encuentran en la casa de Mariana y conversan como grandes amigas, hasta que Juliana comienza a golpear la mesa y su verborrea no permite hablar a nadie màs y la reuniòn social se transforma en un monòlogo protagonizado por Juliana.

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