Propuesta 9 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller de creatividad literaria-9Hoy vamos a dar la vuelta a la Historia.

 

Primero pensad en una victoria o en una derrota histórica, es decir, que haya ocurrido en la realidad. Puede ser en una batalla, en unas elecciones, en una misión, etc.

 

Después debéis buscar información sobre esa victoria o derrota en publicaciones o por Internet.

 

A continuación, imaginad qué podría haber ocurrido si esa derrota hubiese sido una victoria o a la inversa, escribidlo en un máximo de 400 palabras y enviadlo en el espacio de los comentarios a este texto.

 

 

Para ver todo el taller de Creatividad literaria, pulsa AQUÍ.

taller de poesia

ABIERTA LA INSCRIPCIÓN PARA
EL TALLER DE POESÍA
presencial en MADRID
Sábados
de 19,00 a 20,15
Zona Retiro
Grupos reducidos

 

 

 

 

  5 comments for “Propuesta 9 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Azul Bernal
    13 septiembre, 2016 at 04:13

    Conquista de México, 1519-1523. Hernán Cortés, con su gran ejército montado, llega hasta la gran Tenochtitlán. Preparados para el combate, inician la cabalgata hacia su arteria principal. Un gran silencio se derrama sobre ellos, les acecha. Lentamente y con precaución, avanzan cerrando filas. El único sonido que se escucha es el que los cascos de los caballos sobre el camino. A lo alto de la gran pirámide, el Templo Mayor, el chamán se levanta. Hacia el cielo dirige su lanza, y con este ademán, la orden ha sido dada. El grito de los guerreros se deja rompe de tajo el silencio, pone de punta los pelos, desboca de miedo los corazones españoles. Espantados, los caballos pegan carrera y en su desboque no frenan ni siquiera al llegar a la orilla que da nacimiento al gran hoyo en el que las llamas suben ansiosas por devorar a quien se acerque. Van cayendo, uno a uno, de montón en montón. Van cayendo con el grito más desbocado que el propio caballo. Las llamas cantan victoriosas, la piråmide brilla bajo el sol. La población entera sale del valle jubilosa, borracha de locura. Seguirán contentos los dioses; desbordarán el maíz sobre los campos. Las lenguas continuarán inalterables. El nuevo mundo seguirá palpitando en el ser primario que es. La tierra bailará dichosa, pues sus ríos seguirán corriendo translúcidos, sus bosques hervirán vida, y el águila continuará devorando tranquilamente la serpiente sobre el nopal.

  2. 18 septiembre, 2016 at 02:36

    El 3 de Noviembre de 1957 la Unión Soviética mandó a la perra Laika a bordo del Sputnik 2, en un viaje del que todos teníamos la certeza de que regresaría viva.
    Laika fue recogida vagando sin rumbo por las calles de Moscú. Su triste pasado e incierto futuro hizo que todo ser humano del planeta, sin excepción, la considerase idónea para embarcarse en un viaje al espacio y fuese ella la pionera en explorar los cielos.
    La expedición fue todo un éxito y tras 5 meses en órbita, el Sputnik2, atravesó de nuevo la atmósfera y llegó a la Tierra.
    Años más tarde, 3 astronautas fueron elegidos para viajar de nuevo al espacio. Gracias a Laika, tenían los datos que consideraron suficientes para mejorar su viaje e incluso la estancia en la nave.
    Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins, fueron sometidos a duros entrenamientos y una alimentación basada en un gel especial de alta nutrición, lo que sería su comida en el espacio. Fueron años de estudio, la tecnología había avanzado pero, inexplicablemente, el 16 de Julio de 1969, la nave con los astronautas que pretendían llegar a la luna, explotó al atravesar la atmósfera.
    Tras ello 36, perros más fueron lanzados al espacio, pero todos los intentos fueron fallidos.
    A día de hoy, todos nos hacemos la misma pregunta “¿Por qué no volvieron a mandar a Laika?”
    Seguramente, porque andaría vagando sin rumbo, por las calles de Moscú.
    Si hay un ser celestial, sin duda no es el ser humano.

  3. Narradora de Cuentos
    1 octubre, 2016 at 21:01

    El joven Herschel Grynszpan, residente por aquel entonces en París, disparó al diplomático alemán Von Rath en la Embajada parisina, en represalia al sufrimiento de los suyos, expulsados y privados de su visado de residencia, después de años viviendo en Alemania. Su familia junto a 17.000 judíos más, se agolpaban en la frontera de Polonia a la intemperie, ante la negativa del país vecino a acogerlos.
    Poco imaginó aquel muchacho de tan solo 17 años el revuelo que se avecinaba por su acto, que el gobierno de Hitler se encargó de tratar, como vil atentado a la comunidad alemana. Iniciando esa misma noche del 9 de Noviembre de 1938 su despiadada venganza, ardieron Sinagógas, todo comercio judío fué objeto de escarnio, las casas fueron asaltadas de forma despiadada , pretendiendo hacer desde ese mismo instante, culpable a todo el pueblo judío. La espiral de violencia sin precedentes exalto los ánimos de un pueblo por si sereno, honrado y trabajador, propiciando que con la misma virulenta violencia, que los abucheaban e intentaban deshacerles de sus bienes, se revelaran , convirtiendo en un terrible fervor popular aquella interminable noche, en la que las frías amenazas de la policía militar, la temible Gestapo, fueron sofocadas, con el repentino, resarcido, e indolente espíritu de lucha, de un pueblo, sin disposición a arrodillarse y someterse, sin mostrar antes su casta y su furia. Aquella noche decidió en una sola página, la historia. Hitler se vio cuestionado, su debilitada osadía, le hizo perder rebufo, y su amado Tercer Reich, siguió paulatinamente solo vivo en su locura, avecinándose ya su abrumador progresivo desplome.
    Aquel menudo personaje, engrandecido por sus propias ínfulas de dictador, salió derrotado y empequeñecido, de una noche en la que solo buscaba su propia gloria , y en la que enmudeció delante de la tenacidad semita…

  4. Sandra Carrion Estay
    1 octubre, 2016 at 21:25

    El 11 de Septiembre de 1973 en Santiago de Chile; se diò se inicio a lo que serìa el màs cruento, salvaje y despiadado GOLPE DE ESTADO. Yo tenìa 11 años de edad y a las 8 de la mañana estaba en el colegio: un colegio de monjas que quedaba
    retirada de mi casa. Las monjas estaban muy nerviosas y apenas entràbamos al establecimiento, nos echaban de vuelta a la casa. Yo no entendìa nada y tuve que volver a mi casa caminando, porque no habìa locomociòn colectiva. Al llegar a mi casa, se respiraba un ambiente preocupado, sigiloso. Se oìan pasar los aviones que se dirigìan al centro de la ciudad y a mi, como niña, me parecìa inverosìmil que fueran a bombardear el palacio presidencial. Al alrededor del medio dìa, los aviones Hawker Hunter, de la Fuerza Aèrea de Chile: lanzaban cohetes Rockets, sobre la casa presidencial de Chile. En menos de 15 minutos (que creo que durò el bombardeo), arrasaron con tres siglos de historia. Destruyeron, quemaron, asolaron, el bastiòn que representaba para el pueblo chileno, la democracia, la soberanìa. Convirtieron el estadio Nacional en un campo de detenciòn, fue el campo de concentraciòn màs grande de Sudamèrica y es un icono històrico como estadio a nivel Sudamericano. Si EEUU con Nixon y su plata no se entromete, si la derecha chilena permite que el pueblo gobierne por medio de Salvador Allende, su candidato, si las Fuerzas Armadas del paìs, dejan convocar al plebiscito: la historia hubiera sido muy distinta. No hubieran habido 30000 o 40000 detenidos, los cuales fueron: torturados, asesinados, desaparecidos, y muchos compatriotas justificaron esto. No habrìamos vivido 17 años de terror, pensando si lo que dijiste era motivo para ser considerada subversiva, y por ende merecedora de ser visitada por la CNI, organismo represivo de la Junta Militar. O leer una revista en la micro y mirar a tu vecino de asiento, y confiar en que no juzgue lo que lees, como material disidente.

  5. 1 octubre, 2016 at 23:14

    El día 23 de abril de 1521, el ejército comunero al mando de don Juan Padilla, se encontraba acuartelado en Torrelobatón a la espera de hallar el mejor momento para abandonarlo. Pretendía con aquella maniobra, dirigirse hacia Valladolid o Toro en busca de refuerzos y suministros, para continuar su lucha contra las fuerzas reales.
    A pesar de que el día no era nada propicio para hacer una salida de aquella envergadura, ya que llovía torrencialmente, los señores Padilla y Bravo decidieron abandonar el acuartelamiento.
    Durante el camino observaron, que su maniobra había sido descubierta por el ejército real y que éstos les perseguían. Intentaron en varias ocasiones detenerse para hacerles frente. Pero ante las pocas facilidades de defensa, que ofrecían aquellas poblaciones, fueron avanzando hasta Villalar.
    Con la premura de ver al enemigo entrando en la población, instalaron como pudieron las defensas en medio de las calles. Con los pequeños cañones que disponían, intentaron hacer frente a un ejército superior en número.
    Durante horas los únicos sonidos que se escucharon, fueron los producidos por arcabuces, cañones, los metálicos de las espadas, los relinchos de las monturas…que serían acompañados por la humedad de la lluvia torrencial, que caía sobre el campo de batalla.
    La dureza con que el ejército real se imponía, hizo que los campos de Villalar se tiñeran de sangre comunera. Pero a éstos les sostenía su fe en aquella lucha contra un monarca tirano, que sólo pensaba en sus ansías de poder. Además, creían tener la razón de su parte y por ello, ni cejaron ni se rindieron.
    Las gentes de Villalar, viendo la crueldad con la que las tropas reales luchaban, tuvieron la sensación de que en cualquier momento los comuneros se verían obligados a rendirse, así que tomaron sus aperos de labranza y salieron a combatir juntos a éstos, contra aquella brutalidad que veían.
    Ante la resistencia encontrada, el cansancio fue apoderándose de la tropa real de manera que, al verse cercados por los paisanos en la laguna del pueblo, les costó reaccionar.
    Cuando lo hicieron, se vieron tan cerca del agua que el miedo les pudo, así que tomaron sus monturas y salieron a escape, para salvar sus vidas.
    No hubo celebración alguna por aquella victoria. Aunque Villalar pudo respirar un poco más al saber, que de momento el poder absolutista del monarca no había podido con los comuneros. Pero sólo había sido una batalla.

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