Propuesta 94 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

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Imagen para la propuesta 94.

imagen-para-escribir-propuesta-de-escritura2.

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El libro de nuestro amor

EL LIBRO DE  NUESTRO AMOR

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Un libro
para escribir
en pareja
y conocerse mejor.
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 Ya que no se puede amar de verdad lo que no se conoce, completar entre dos El libro de nuestro amor ayuda a fortalecer los lazos que unen a cualquier pareja.
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En sus páginas se proponen cientos de preguntas formuladas de modo que el libro puede ser escrito por cualquier pareja que se ame, independientemente de su edad, sexo o conocimientos.
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libros para escribir y luego leer

  2 comments for “Propuesta 94 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Narradora de Cuentos
    8 diciembre, 2016 at 17:35

    Allí donde el verde salpicado de vacas y la inmensidad del lago, atrapaban la retina de miles de visitantes en los lagos de Covadonga, tenía mi abuela el privilegio de tener su hogar.
    Si un recuerdo de niñez ha quedado grabado en mi memoria, son aquellos veranos en los que los días discurrían, aprendiendo las recetas de repostería que la abuela Amelia, llevaba preparando allí hacia más de sesenta años.
    En aquella cocina en la que la naturaleza te rendía el corazón y las historias que contaba, te hacían feliz el alma, mientras quedaba ensimismada escuchándola, aderezaba la yaya sus tortitas y pastelillos más allá de canela y miel, de todo el amor que nos había dado desde el regazo, hasta el que nos llevábamos de sus manos a la boca.
    Siempre supo espolvorear su alegría y ternura en nuestras vidas como azúcar glasé y trasladarnos el apego a aquella tierra que llevaba adherida en la piel. Así nos contaba como de niña había aprendido de su madre, una recia asturiana que no había conocido nunca otros paraje, que el que avistaba desde su cocina , a preparar aquellas deliciosas pastas y cocas, con la misma receta que generación a generación habían alegrado el paladar de toda la orgullosa estirpe de la familia.

    Añorada ahora, miro el familiar entorno, la misma belleza desde la ventana, el viejo horno, las balsosas de la esquina rajadas, por aquel caldero de leche que sin querer de niña dejé caer… y quedo suspendida mirando a mi hija , deseando compartir con ella aquellos mismos maravillosos momentos, en los que a su edad, yo lo hice con su bisabuela.
    Dubitativa vuelvo a mirarla, pero Laura absorta vive inmersa en su móvil y sería en vano, pedirle que abandonara su mundo para trasladarla al de mi niñez.

  2. Sandra Carrion Estay
    10 diciembre, 2016 at 17:42

    Esta imagen me provoca muchos recuerdos placenteros todos. Me traslada a mi niñez, cuando el dìa domingo mi papà nos llevaba a la casa de sus padres, mis abuelos, a tomar once. Como eran 9 hermanos, los dìa de visita ineludibles, en esa casa eran verdaderos eventos; mucha gente adulta dando vueltas y màs la chiquillada de como 30 niños de diversas edades. La casa era grande, tenìa que ser grande. Mi abuela ponìa una laaarga mesa, envuelta con un mantel de hule sobre el de tela, para sentar primero a los niños màs chicos y luego los màs grandes, para posteriormente sentar a los adultos, sus hijos y nueras o yernos. A veces me tocaba sentarme en la banca, que era larga y dura, por lo mismo le ponìan cojines, porque las sillas no alcanzaban para todos. Y seguramente se tomaba once en varias tandas, no recuerdo eso. Pero sì recuerdo las tazas de loza china blancas con florcitas y ribete dorado, que despuès cambiaron por jarros plàsticos, porque con seguridad rompìamos o dàbamos vueltas, con la humeante leche con tè o chocolate y dos paneras con chocosos calientitos, con margarina o mermelada.
    Tambièn me trae a la memoria un cumpleaños de mi hermano, aquì en mi casa. Sin invitados, sòlo con mi mamà que le trajo una torta que ella le hizo y mis hijos y mi marido. La mesa con abundante fiambre, queso, palta, mermelada, mucho pan y la torta y la cara alegre de mi hermano.

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