Propuesta 157 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller de creatividad literaria-157La sonoridad de un nombre puede hacernos imaginar cómo es un personaje.

 


Describid en un texto de no más de 2.000 caracteres cómo imagináis a una mujer llamada “Gregoria Reguero”, a la que todos conocen por “Goyita”.

 

 © De El libro de mi creatividad literaria. Ediciones Obelisco.

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Si necesitáis recordar las formas de describir a una persona, podéis leer este artículo:

 

 

Recordad que para contar los caracteres de un texto, podéis usar el menú Herramientas de Word o cualquier contador de caracteres en línea como estos:

 

 


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Para ver todo el taller de Creatividad literaria, pulsa AQUÍ.

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 . © El libro de mi creatividad literaria. Ediciones Obelisco

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El libro de nuestro amor

EL LIBRO DE  NUESTRO AMOR

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Un libro
para escribir
en pareja
y conocerse mejor.
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 Ya que no se puede amar de verdad lo que no se conoce, completar entre dos El libro de nuestro amor ayuda a fortalecer los lazos que unen a cualquier pareja.
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En sus páginas se proponen cientos de preguntas formuladas de modo que el libro puede ser escrito por cualquier pareja que se ame, independientemente de su edad, sexo o conocimientos.
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libros para escribir y luego leer

  2 comments for “Propuesta 157 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Sandra Carrion Estay
    8 febrero, 2017 at 03:21

    Gregoria Reguero, alias «Goyita»: es una mujerona. Muy alta y de buenas formas, morena, con una boca muy sensual, que sabe usar con los hombres, pues sabe que su boca es deseable y por lo mismo jamàs va a ninguna parte sin delinear cuidadosamente y pintar con làpiz labial rojo furioso. Tiene una melena larga, abundante, con grandes ondas y de color castaño rojizo, que la hacen lucir espectacular. Se viste con ropa ceñida al cuerpo, que destacan sus formas voluptuosas.
    A sus 30 años, no vive en pareja y tiene un hijo que adoptò. Posee un caràcter fuerte, que hace temblar a cualquiera, pero tambien una ternura que nadie imagina.

  2. Ivana
    29 junio, 2019 at 20:08

    Eran las primeras horas de la mañana cuando el teléfono de la residencia de la Torre hizo que Gertrudis, la ama de llaves, deje a un lado lo que estaba haciendo para atender.
    -¿Gregoria Reguero? disculpe pero nadie en esta residencia responde a ese nombre.
    Del otro lado de la sala «Goyita» le hace señas para que le de el teléfono y luego de unos minutos de charla telefónica, ignora la mirada intrigante de Gertrudis y vuelve a sus quehaceres.
    Nadie la conocía por su nombre y aunque hace dos días había cumplido 42, la gente la seguía llamando por el apodo que su madre le había dado a los 7 años . Su madre, una mujer dedicada que sin saberlo, le había delegado la tarea de criada al momento de su muerte. Es que no tenía otra opción, su sueño de convertirse en artista fue destruído por la enfermedad que le quitó también a la persona que más amaba. Y así aceptó su destino. Sus grandes ojos negros reflejaban la falta de vida, su cuerpo desgarbado se movía lento, sus delgados brazos hacían el trabajo y sus labios gruesos rara vez se curvaban en sonrisa, solo emitían un debil sonido limitado solamente a contestar preguntas.
    En su habitación guardaba una fotografía de ella con su madre. Tenían la misma mirada, la que Goyita había perdido. En la foto las dos reían, no solo con una sonrisa, sino esas que se ven en cada músculo de la cara. Goyita incluso tenía las mejilas sonrojadas, ahora eran solo huesos.
    Pero ella no quería que la melancolía la dominare, ella había aprendido a ser sumisa al deseo de sus patrones, ya no replicaba, no cantaba, ni daba opiniones.
    Goyita era una sombra de lo que el pasado le dejó.

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