Propuesta 28 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

taller-de-creatividad-literaria-28Escribid hoy un relato de máximo 2.500 caracteres que de algún modo se centre en el “agua” como elemento importante de la narración.


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  6 comments for “Propuesta 28 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Narradora de Cuentos
    2 Octubre, 2016 at 10:12

    Sorteando el vertiginoso tramo, en el que los caudalosos rápidos, parecían abrir sus fauces dispuestas a devorarnos, la adrenalina era la protagonista absoluta… Minutos interminables de angustia, nos encogieron el estómago cuando Denver, no supero el angosto cañón y desapareció literalmente, tragado por unas aguas dispuestas parecía, a triturar cualquier ánimo de culminar, sus más de 5200 kilómetros de recorrido.
    Me pregunté fugazmente que razones habrían impulsado a Denver, a compartir conmigo la locura de descender al completo El Nilo, considerado hasta hacía poco el río más largo del mundo.
    De pronto asomo el vértice de su remo, y tras el, la desencajada expresión, de alguien dispuesto a lidiar hasta el último suspiro por su supervivencia. La providencia vino en su ayuda y tras unos inenarrables segundos en los que todos creímos sucumbir a su pérdida, un tibio remanso permitió a Denver encajar la pala de su remo, entre una piedra y una rama, que lanzándole su ” brazo salvador “, le permitía agarrarse con decisión a la vida…

    Aquella jornada, culminó como tantas otras, sabiéndonos un día más privilegiados, al raso de un protector cielo cuajado de estrellas, saboreando una taza de té, al abrigo de la hoguera. . Llevándonos en el alma la visión del magestuoso río, y de una región que nos había hecho sucumbir, a la inigualable belleza de sus increíbles paisajes, su colorida cultura y del poder y misterio, que cautivó a civilizaciones tan bastas como la del Antiguo Egipto.
    Mientras intercambiábamos cháchara, té y tabaco, todos supimos que el río, desde sus fuentes en Etiopía hasta lograr alcanzar la desembocadura en el Mediterráneo, nos habría cambiado para siempre…

  2. Narradora de Cuentos
    2 Octubre, 2016 at 10:21

    Fe de errata
    VASTAS con ” V ”

  3. Azul Bernal
    4 Octubre, 2016 at 07:09

    Llevo el alma entre las manos, se ha manchado, se ha roto. Llevo el alma entre las manos flotando en una cama de saladas lágrimas. Camino con los pies descalzos, con la frente en alto, con la mirada clavada en el hueco de mis manos y lo que en ellas transporto. Voy serpenteando en el camino, avanzando entre los árboles, dando pasos cortos que siguen la carrera que lleva el río. Los minutos pasan rápidos, ruidosos, salpicados por el agua y por los cántaros. A la vuelta de la vereda, la gran cascada me recibe con su sonrisa de espuma y sus alas blancas. Hasta su orilla me aproximo, junto a su falda me arrodillo, y en la transparencia de sus aguas deposito mi alma. Ahora sí, mis lágrimas se han fundido con el río haciéndose extensas, interminables, vivas. Ahora sí, mi alma vuela a la caída de la gran cascada, y yo miro el bosque, observo la cascada, respiro el viento y la luz, y me elevo hasta recuperar el fondo mismo de mi alma.

  4. 8 Octubre, 2016 at 20:35

    Dicen que somos un setenta por ciento agua.
    Siempre he pensado que el agua hace que las cosas sean más livianas, que meterse en la ducha sea una sensación placentera y relajante y descansar en la superficie del mar haga que, durante unos instantes, nos olvidemos del mundo.
    ¿Por qué no podemos sentirnos así si estamos compuestos en su mayoría por agua? Quizá lo que más pesa son las preocupaciones, los problemas, las ganas de desaparecer y la cara de enfado que llevamos a todos lados. Desde las siete de la mañana en la que suena el despertador hasta las doce de la noche cuando por fin conseguimos conciliar el sueño. Quizá por eso nos pesa tanto la vida. Porque según vamos creciendo cualquier nimiedad va aumentando su peso, hasta que el peso del plomo es comparable a aquel día en el que no nos levantamos del todo bien.
    Y nos acostumbramos. Nos acostumbramos a aumentar las desgracias, convirtiéndolo en lo natural.
    Pero yo he decidido ser agua, por fin. Fluir. Si, como si fuera una película hippie de los años 60.
    Porque fluir como el agua, dejarla correr por los dedos, por los hombros, por las piernas y ver cómo toca el suelo es la única manera de sentir que floto de nuevo, aunque sea una mera ilusión.

  5. 16 Octubre, 2016 at 20:04

    Un nuevo sobresalto sacudió mi sumergido cuerpo con aquella aparición momentánea. ¿Qué habría sido? ¿La joroba de alguna ballena? ¿Un delfín? A esa distancia y con el oleaje del océano no pude verlo bien. ¿Y si fue un tiburón?
    Mi piel ardía en la corriente del agua salada y la de mi pensamiento; quizás también a consecuencia del fuego. El mar de calamidades había comenzado esa mañana cuando el piloto del globo aerostático, de siempre, había mandado a un sustituto. Dijo que era tan experimentado como él.
    ¡Algo tocó mis piernas! Me dejo hundir un poco y abro los ojos bajo el agua, solo veo algún cardumen de peces que se desliza cerca de mí, evitándome. Pienso, con alivio, que quizás un pececillo lo logró evitarme pero se incorporó al grupo.
    Antes de mediodía por fin habíamos comenzado a elevarnos sobre el campo del golf junto a la costa, ya todo iría bien. Todo, excepto la ráfaga de viento inesperado que nos comenzó a desviar de la ruta proyectada. Comenzábamos a dejar atrás el litoral donde los dos jóvenes que corrían en la playa, iban perdiendo tamaño.
    Yo no puedo correr sobre el agua y mis piernas se están cansando de tanto moverlas para mantenerme a flote ¿Cuánto tiempo más seguiré moviéndolas? ¿Estaré perdiendo mucha sangre de la pierna?
    El piloto del globo había dicho que tendríamos que elevarnos más para regresar a tierra, con una corriente inversa de aire porque arriba siempre había. Los músculos contraídos de su cara nos tomaron por sorpresa. Cuando llegó el infarto, el hombre golpeó el quemador y empezó el incendio. En segundos, ya se me había encajado un tubo en la pierna, mi esposa se había desmayado por el calor y, creo que el guía había muerto antes de que cayéramos al océano.
    Aún con esperanza grito a Armida y después guardo silencio para escuchar su respuesta, solo me contesta el chapoteo del mar y una súbita sombra que miro de reojo. No es ella. Parece un animal que se acerca o sólo lo imaginé.
    Ahí está de nuevo, parece una aleta de tiburón. Oigo algún motor a lo lejos. ¿Nos estarán buscando? Otra aleta de tiburón. Parecen aún algo lejos. He oído que les atrae la sangre y tengo una herida en la pierna. Aferro mi esperanza al sonido del motor.
    En medio de tanta agua, todo puede pasar. Me pregunto si me encontrarán primero los de la embarcación, o antes llegarán los tiburones al origen de la sangre.

  6. Sandra Carrion Estay
    8 Diciembre, 2016 at 04:23

    Miro hacia el horizonte y veo esa enorme masa de agua y me da miedo. Estoy en una playa tomando sol y bañàndome. Cuando salgo del agua, que refresca, que alivia, que es muy grata, me dejo llevar por la imaginaciòn y me veo incitada a aceptar un desafìo con ese mar, que ahora sereno no provoca susto, pero cuando embravece, su furia aterra; porque muestra un poco de su poder asolador. Pero como es imaginario, nado largos trechos y el agua acaricia mi piel un poco enrojecida por el sol y la brisa tan suave me arrulla y floto viendo como se aleja la orilla, y no me importa pues me lleva el mar hacia sus confines. Y me sumerjo en esta agua transparente e inofensiva, tan limpia que puedo mirar su flora…

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