Propuesta 57 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

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 . © El libro de mi creatividad literaria. Ediciones Obelisco

El libro de mi creatividad literaria

EL LIBRO DE MI CREATIVIDAD LITERARIA
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  5 comentarios en “Propuesta 57 – Taller de CREATIVIDAD LITERARIA

  1. Narradora de Cuentos
    31 Octubre, 2016 at 19:15

    Vivir de rodillas con la dignidad en pie !!!

    La cifra en España es alarmante , más de un 28 % está en riesgo de pobreza y exclusión social. Así reza la fría estadística …

    Diana , una joven silenciosa , que apenas se relaciona en un comedor dominado por una abrumadora mayoría de hombres. Con lo que identifique como tímida actitud , no hubo apenas intercambio de palabras , tan solo las cuatro rutinarias frases al servirle el desayuno … Llegabas , dedicada a tu cometido allí , desapareciendo sutil sin dejar amago de tu historia …
    La providencia quiso que el último jueves de vuelta andando del comedor social hacia casa , me cruzara con ella , con una exigua nota en las manos , pedía para alimentar a sus hijas !!!
    Cabizbaja no advirtio mi paso ; yo huidiza sintiéndome mal por reencontrarme con ella al desabrigo de su situación , pase a su lado sin decirle nada , sintiéndome mucho más pequeña que ella , a pesar de estar postrada de rodillas …
    Me dolió verla así , sobretodo me dolío que pudiera sentir , que era espectadora de su infortunio , que sin pedirle permiso , con mi presencia , devastara el anonimato con el que quizá podía protegerse
    Dude por un segundo , finalmente a pocos pasos entre al horno y salí con un pan de payes y una enorme bolsa de magdalenas .Al dárselas levanto agradecida el rostro hacia mí con una tenue sonrisa , que se intensificó al instante al reconocerme …Empezamos a hablar , y quien intuí tímida y quizá parca por la limitación con el idioma, resultó ser una mujer que dominaba con absoluta fluidez la lengua y que se explayo en explicarme la precariedad de la vida de sus hijas y la suya propia … Un negro apartado de su historia , me hizo resolver que su falta de trato en el comedor no obedecía a timidez alguna , si acaso , al miedo , a la la falta absoluta desconfianza , a establecer de nuevo trato con el género masculino . Miedo que lleva instalado en el fondo de los ojos , y por el que antaño se vio obligada a huir de su marido y de su país de origen Bulgaria , con madre y dos hijas …
    Su historia transformaba su rostro , desde la emoción y el dolor de recordar a su madre fallecida prematuramente en España por un fatidico infarto, a sus ojos velados al rememorar los malos tratos de un marido alcoholizado , pasando por el repentino orgullo , de haber conseguido librar a sus hijas del malévolo yugo paterno y embelleciendo y suavizando la expresión de un rostro teñido de dificultad , al hablarme esperanzada de que sus hijas estan escolarizadas y tuteladas por la asistenta social

    Hoy Diana , has puesto alma al frio número de la estadística …

    • 31 Octubre, 2016 at 22:30

      Muchas gracias por tus letras que me hacen recordar que, mirar a los ojos a las personas, me hace tocar la realidad. Esa realidad presente en todos los grupos humanos.
      Gracias, de nuevo.

      • Narradora de Cuentos
        1 Noviembre, 2016 at 08:45

        Me ha emocionado el aprecio de tus palabras. Te lo agradezco.

  2. 31 Octubre, 2016 at 22:23

    No me dolió cuando golpeó mi pie. Tampoco me dolió cuando la correa que le sujetaba golpeó mi rostro en el rebote. Tampoco me molestaron las risitas de los jóvenes que vieron lo ocurrido. En ese momento lo que más me importó fue verificar si le había pasado algo a mi laptop. Me preocupaba la cantidad de datos que podría perder.
    Como otros días, esa tarde regresaba a casa con el portafolio de mi portátil al hombro. No pasó nada especial, no fue un movimiento brusco, nadie me lo arrebató ni lo golpeó. Así, de la nada, uno de los arneses que le sostenían, se soltó y el peso proyectó un extremo de la correa hacia mi cara y la gravedad jaló el resto al suelo.
    Con mucha angustia saqué el portátil del portafolio, lo abrí y vi, con alivio, que el monitor no estaba dañado. Me sentí tonto cuando me di cuenta de que actué como si lo hubiera podido resolver ahí mismo en caso de que estuviera roto. Lo volví a colocar en el portafolio y me lo llevé a casa, bajo el brazo.
    En la tranquilidad de mi hogar volví a revisar el equipo y me dispuse a encenderlo.
    “Error: No se pudo iniciar Windows” fue lo primero que leí, previo a una larga letanía de caracteres reconocibles pero crípticos.
    Conozco personas que creen que si se enciende muchas veces un portátil que falla, en algún momento va a funcionar sin ayuda de un técnico. Yo no soy la excepción. Tras una docena de intentos el mensaje cambió.
    “Falta Bootmgr, presione Ctrl+Alt+Supr para reiniciar”.
    Imaginé a los bytes aturdidos y ebrios por la caída o corriendo para llevar al hospital al Señor Bootmgr o buscandole algún sustituto. Yo, por lo pronto, dejé de hacerlos correr del encendido al apagado en la creencia de que así los haría funcionar como deben.
    Mientras espero la respuesta del técnico, recuerdo que los ordenadores no son invencibles y que lo mejor habría sido respaldar años de trabajo, almacenados en el disco duro del mío.

    • Narradora de Cuentos
      1 Noviembre, 2016 at 08:52

      Bien por la originalidad !!!

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